Corea del Sur condenó la tercera prueba nuclear norcoreana, que calificó como "una amenaza inaceptable" para la paz y la estabilidad de la región al violar tres resoluciones impuestas anteriormente por la ONU al país comunista.

A través de un comunicado de la oficina presidencial surcoreana emitido tras una reunión de emergencia presidida por el jefe de Estado, Lee Myung-bak, Seúl advirtió a Pyongyang de que deberá asumir las consecuencias de su "desafío" a la comunidad internacional.

"Corea del Norte no podrá eludir su gran responsabilidad", indicó el Gobierno surcoreano, que prometió tomar todas las medidas posibles encaminadas a que el hermético régimen de Kim Jong-un abandone por completo su programa nuclear mediante nuevas sanciones del Consejo de Seguridad de la ONU.

Además, Corea del Sur anunció que desplegará próximamente misiles de largo alcance por todo el país con capacidad para alcanzar cualquier punto del vecino país comunista.

Por su parte, la presidenta electa surcoreana, Park Geun-hye, que jurará su cargo el 25 de febrero, condenó "enérgicamente" la tercera prueba atómica norcoreana, que sigue a las de 2006 y 2009, realizada a pesar "de las fuertes amenazas por nuestra parte y la comunidad internacional".

Park advirtió de que la prueba "obstaculiza" los esfuerzos para construir una relación de confianza entre las dos Coreas y "socava los intentos para lograr la paz".

La próxima presidenta surcoreana también remarcó que durante su Gobierno no tolerará "bajo ninguna circunstancia" la carrera armamentística nuclear de Corea del Norte y adelantó que la nueva administración usará "fuertes medidas de disuasión" y reforzará su colaboración con la comunidad internacional.

En este sentido, tras confirmarse la prueba nuclear de Corea del Norte, el secretario de Estado de EEUU, John Kerry, y su homólogo surcoreano, Kim Sung Hwan, acordaron tomar medidas de manera "rápida y unificada" ante la amenaza nuclear norcoreana.

Corea del Norte destacó que la prueba de hoy ha sido "de mayor nivel" que las anteriores y que ha logrado reducir el tamaño y el peso del artefacto explosivo, lo que aparentemente indica que el país ha dado un paso adelante hacia su objetivo de equipar sus misiles balísticos con cabezas atómicas.