El presidente sirio, Bachar al Asad, acometió hoy una remodelación del Gobierno nombrando a siete nuevos ministros para encarar la grave situación económica que afronta el país a raíz del conflicto que dura ya casi dos años.

Mediante un decreto presidencial, Al Asad creó los ministerios de Trabajo y de Asuntos Sociales, que antes formaban uno solo y que a partir de ahora dirigirán Hasan Hijazi y Kinda Shamat, respectivamente.

Además, Husein Farzat fue designado nuevo titular de Vivienda; Ahmad Qadiri, de Agricultura; Suleiman Abas, de Petróleo; Ismail Ismail, de Finanzas, y Husein Arnous, de Obras Públicas.

Todos ellos ocuparán carteras relacionadas con la economía, duramente golpeada desde el inicio de la revuelta popular contra el régimen sirio en marzo de 2011.

A nivel nacional, se han generalizado los cortes de electricidad y de gas, al tiempo que los precios han experimentado una espectacular subida por factores como el colapso de la libra siria o la escasez de productos, incluidos alimentos básicos como la harina, el azúcar o el arroz.

Por eso, el nuevo Ejecutivo tiene el reto de hacer frente a esas dificultades económicas, motivadas principalmente por el conflicto armado, aunque el régimen también suele atribuirlas al daño de las sanciones internacionales impuestas por Estados Unidos o la Unión Europea.

Fuentes diplomáticas sirias señalaron a Efe que esta remodelación no afecta a los pesos pesados del régimen, ya que se mantienen los máximos responsables de carteras como Defensa, Asuntos Exteriores o Interior.

La introducción de pequeños cambios en el gabinete se produce casi siete meses después de su última remodelación, en la que Al Asad designó como ministros a varias figuras de la considerada como oposición "blanda" del interior del país.

El Gobierno dirigido entonces por el primer ministro Riad Hiyab, que desertó en agosto pasado y fue sustituido por Wael al Halqi, y el anterior de Adel Safar también tuvieron como objetivo la mejora de la economía.

Sin embargo, los choques armados entre los leales al régimen y los rebeldes se han agudizado tanto en todo el país que la situación económica no ha hecho sino empeorar hasta niveles críticos en los últimos meses.

Partidario de una solución política se ha mostrado en las últimas horas el Gobierno sirio, después de la reciente llamada al diálogo hecha por Ahmed Muaz Al Jatib, líder de la Coalición Nacional de las Fuerzas de la Revolución y la Oposición Sirias (CNFROS), la principal alianza opositora.

En una entrevista televisada, el ministro sirio de Información, Omran al Zubi, apuntó que Siria "se encamina hacia una conferencia de diálogo nacional del que no hay marcha atrás".

"Creemos que debe haber un diálogo nacional serio en territorio sirio sin condiciones previas y sin la exclusión de nadie", afirmó Al Zubi, quien destacó que el Gobierno está dispuesto a invitar a quienes dejen las armas para unirse al diálogo.

Asimismo, el titular de Información insistió en la necesidad de que los países de la región dejen de suministrar armas y combatientes contrarios al régimen en territorio sirio.

"El programa político para solucionar la crisis seguirá adelante igualmente", enfatizó Al Zubi, que volvió a llamar la atención sobre los posibles efectos negativos de la crisis siria en el resto de la zona.

El Gobierno y la oposición siria podrían entablar conversaciones a raíz de la propuesta planteada por Al Jatib y que en un principio fue descartada por su propio grupo, tradicionalmente opuesto a cualquier negociación previa a la salida del poder de Al Asad.

El líder opositor ha defendido en la última semana que su disposición a dialogar solo busca la partida del régimen y ha dado de plazo hasta mañana, domingo, para que las autoridades sirias liberen a las mujeres presas.

En caso de que esa última demanda no se cumpla, Al Jatib dijo el miércoles en una entrevista que considerará que su iniciativa de diálogo ha sido rechazada por el régimen.