El catedrático de Relaciones Internacionales en la Universidad Complutense de Madrid, Rafael Calduch, expone las claves que han propiciado el clima de tensión en Corea del Norte y descarta, de manera categórica, el posible inicio de una tercera guerra mundial.

¿A qué responde la declaración de guerra por parte de Corea del Norte?

Responde fundamentalmente a una lucha interna para el poder entre los sectores más radicales, duros y belicistas que apoyan al líder Kim Jong-un y de los otros sectores que creen que Corea del Norte debe iniciar un proceso de solución a su tradicional enfrentamiento con Corea del Sur y EEUU. El clan Kim es tan radical, que hasta China está totalmente en contra de esta estrategia belicista.

¿Por qué vuelve a estallar el conflicto ahora?

No es un problema nuevo, sino un conflicto heredado de Kim Jong-il, el padre del actual líder norcoreano. Fue él quien activó el programa nuclear y empezó a hacer las pruebas de los misiles de medio y largo alcance. Pero lo que conviene aquí destacar es que en el fondo se trata de una lucha de poder dentro de los clanes, dentro del Partido Comunista Coreano. Ahora, simplemente lo que ha habido es un paso más en la escalada de tensión, que ya había iniciado el padre.

Kim Jong-un, el líder que está detrás de Corea del Norte

Kim Jong-un desempeña el papel que le ha impuesto el clan familiar al que pertenece y no tiene mucho margen de maniobra personal.

En el caso de Corea no existe una lucha por el poder con dirigentes políticos individuales como pasaba en la Unión Soviética o en China; aquí es entre clanes rivales. ¿Qué significa esto? Que quien pierde la batalla automáticamente queda defenestrado.

¿Podríamos estar a las puertas de una Tercera Guerra Mundial?

No. Lo que sí se puede temer en esta escalada es que finalmente haya un ataque, convencional, nuclear, con misiles? pero la respuesta norteamericana sería inmediata. Se trata de un país con capacidad de parar los misiles, cosa que Corea del Norte no tiene. Un ataque sería, en primer lugar, inútil y en segundo, provocaría una respuesta militar tan contundente y decisiva que haría caer a todo el régimen norcoreano.

¿Es entonces una manera de hacer presión por parte de Pyongyang?

Si este era el objetivo, que yo creo que no porque es una lucha que se explica simplemente con la lucha de los clanes internos, se han equivocado mucho de estrategia porque al nivel de tensión que se ha llegado es alarmante. Si mañana, por ejemplo, el Gobierno norcoreano quisiera recuperar las negociaciones con el exterior, la condición que pondrían sin dudarlo es que desmantelara su programa nuclear, porque ya no pueden fiarse de Corea del Norte. Además, en este caso ya no contaría con el apoyo de China, que como vimos el pasado 7 de marzo no ejerció el derecho a voto en el Consejo de Seguridad para impedir la resolución que imponía sanciones más duras a Pyongyang.

Pronóstico de evolución del conflicto a corto plazo

Creo que los chinos están haciendo discretamente un papel de mediación. China está detrás de la estrategia de pacificación en el área del Pacífico para así poder garantizar su expansión económica y comercial que necesita para estabilizar políticamente el país.

Y por otra parte, es muy probable que dentro del clan Kim se promueva un golpe político interno, que probablemente no afecte a Kim Jong-un pero que defenestraría a los representantes del clan.