Los venezolanos eligen hoy a su nuevo presidente en unas elecciones convocadas tras el fallecimiento, el pasado 5 de marzo, de Hugo Chávez, y en las que se enfrentan su sucesor, Nicolás Maduro, y el líder opositor, Henrique Capriles.

Cerca de 19 millones de electores están convocados para acudir a los 13.810 centros que funcionarán entre las 6.00 (10.30 GMT) y las 18.00 horas locales (22.30 GMT), aunque la jornada podrá extenderse si a la hora del cierre de los colegios aún hay personas esperando para votar.

En estos comicios, que tendrán lugar seis meses después de las presidenciales en las que Chávez logró su tercera reelección, se medirán el actual presidente encargado y candidato del chavismo, Nicolás Maduro, y el líder opositor, Henrique Capriles.

De acuerdo con cifras oficiales, 100.309 personas están habilitadas para votar en las embajadas de Venezuela en 88 países.

La seguridad durante los comicios correrá a cargo de 141.393 efectivos, en el marco del Plan República, un operativo militar a cargo de custodiar los procesos electorales. El Consejo Nacional Electoral (CNE) calcula que los resultados podrían ser conocidos unas tres horas después del cierre de los colegios electorales, una vez que la tendencia sea ya irreversible.

El ganador de las elecciones gobernará hasta el 2019 y tomará juramento el 19 de abril, jornada en la que se conmemora el inicio del proceso de independencia del país.

Estos comicios, los primeros desde 1999 sin Chávez como candidato, han estado precedidos por denuncias del Gobierno sobre planes para desestabilizar e incluso de asesinar a Maduro, que la oposición ha atribuido a un intento de "distracción" del Gobierno.

Maduro insistió ayer en esas denuncias en una reunión con representantes extranjeros, entre los que figuraban expresidentes como el dominicano Leonel Fernández, el panameño Martín Torrijos o el guatemalteco Álvaro Colom, así como figuras políticas como el exgobernador estadounidense Bill Richardson.

El candidato chavista aseguró que "están jugando con la credibilidad de un sector de la población" al que "están llenando de odio" para que el domingo o el lunes salga "a quemar las calles" buscando "la violencia para que haya muertos".

Posteriormente, el presidente encargado afirmó que en caso de ser elegido será "un presidente del amor, de la unión, de la verdad, de Cristo" y agregó que si pierde hará una "oposición de amor".

Capriles respondió a última hora del sábado lamentando que se trate de generar zozobra antes de las elecciones. "Lamentablemente algunas personas en estas horas, lejos de darle tranquilidad a los venezolanos, lo que tratan es de generar zozobra", indicó.

Afirmó que "ha habido declaraciones muy irresponsables de parte de voceros del Gobierno, irresponsables porque parecen montajes para tratar de generar un clima en el país que nadie desea".

Maduro, sucesor del fallecido gobernante Hugo Chávez, impulsor del socialismo del siglo XXI en el país, ha prometido mantener en alto las banderas de la revolución y el socialismo, especialmente en materia de programas sociales, conocidos en el país como misiones.

El actual presidente encargado prometió hospitales, construir un nuevo estadio de béisbol y uno de fútbol en Caracas, un fondo minero nacional, la ampliación de carreteras, teleférico y tres alzas salariales este año, que en total elevará hasta un 45 % el salario mínimo de 2.047 bolívares (unos 324 dólares), entre otras.

Por su parte, Capriles, que ha cuestionado la "regaladera" por parte de la actual Administración a aliados en otros países, ha dicho que prevé, con el apoyo privado, la construcción de unas 200.000 viviendas al año.

También un aumento salarial general del 40 % y ajustar en el mismo porcentaje las pensiones, así como la creación de un fondo para medicinas para pensionados, entre otras promesas.

Sin embargo, la cristalización de estos compromisos no es, a juicio de expertos, una tarea fácil por cuenta de un escenario económico en el país afectado por la devaluación de la moneda, una inflación de dos dígitos y un control cambiario vigente desde 2003 que ha derivado en desabastecimiento en un país importador.