Las autoridades separatistas de Crimea movilizan a la mayoritaria población rusa para garantizar la victoria de la reunificación de la autonomía ucraniana con la Federación Rusa en el referéndum del 16 de marzo.

Un día después de que el Parlamento crimeo aprobara la convocatoria de la consulta, la papeleta electoral ya ha sido acuñada con las dos preguntas: la reunificación con Rusia o la amplia autonomía en el seno de Ucrania.

Más de dos millones de papeletas, que estarán escritas en tres idiomas (ruso, ucraniano y tártaro, por ese orden), serán distribuidas en breve entre las comisiones electorales locales, que ya cuentan con el censo de votantes.

De poco sirvió que la Comisión Electoral Central con sede en Kiev bloqueara el acceso a las listas de personas con derecho al voto en Crimea y el municipio de Sebastopol (que alberga la base de la flota rusa del Mar Negro), que también anunció ayer sus planes de integrarse en Rusia.

Para ello, las autoridades han comenzado a movilizar a todos sus partidarios para que convenzan a familiares y amigos de que acudan en masa dentro de diez días a las urnas para dar la espalda a Kiev y regresar al redil de Moscú.

"Sabíamos que debíamos actuar rápido. No podíamos esperar. El país en el que vivimos, al que amamos y al que fuimos leales, ya no existe", aseguró hoy Vladímir Konstantínov, el presidente de la Rada Suprema (Legislativo) de Crimea.

Muchos rusos, que en Simferópol representan las dos terceras partes de la población, están seguros de que en breve serán parte de Rusia y de que así se corregirá el "error histórico" de la cesión de la península a la república soviética de Ucrania en 1954.

El Gobierno pronostica que más del 70 por ciento de los crimeos votarán a favor de la opción rusa, ya que, además de los rusos, aducen que hay muchos ucranianos que son rusoparlantes y que están desligados de Kiev.

"Eso no es verdad. La república está prácticamente dividida al 50 por ciento. Toda la economía está vinculada a Ucrania. ¿Qué va a ser de los negocios? Rusia nos ayudará al principio. ¿Y después, qué?", replicó a Efe Serguéi, un conductor de microbús.

Otros crimeos están confusos y tienen miedo al futuro, ya que sospechan que Kiev intentará bloquear el territorio y adoptará sanciones económicas contra las autoridades separatistas.

"Rusia está detrás de todas las decisiones del Gobierno crimeo. Lo que no entienden es que nosotros no tenemos ni reservas de agua ni tampoco generamos electricidad. Si nos la cortan, ¿cómo vamos a vivir? Seremos una isla", asegura Yevgueni, dependiente en una tienda de electrodomésticos.

Los partidarios de permanecer en el seno de Ucrania celebraron un mitin en el centro de Simferópol, en el que abogaron por la paz y por la expulsión de las tropas rusas ocupantes, al tiempo que acusaron a "las marionetas de Moscú" de "usurpar el poder" en Crimea.

Mientras, la minoría tártara llamó a los crimeos a boicotear el referéndum, al considerarlo "anticonstitucional", ya que en Ucrania cualquier decisión que atañe a la integridad territorial debe decidirse por medio de un plebiscito nacional.

"Cualquier persona con sentido común sabe que el resultado del referéndum no valdrá nada. El resultado está escrito de antemano. Las autoridades ya han tomado la decisión de ingresar en la Federación Rusa", aseguró a Efe Nariman Dzhelial, vicepresidente de la Asamblea Parlamentaria de los tártaros de Crimea.

Por todo ello, los tártaros se han dirigido a la comunidad internacional para que presione a Rusia, a la que acusan de orquestar una "Operación Crimea" para escindir la península del resto de Ucrania.

"Entendemos que la comunidad internacional suele ser lenta. Pero puede imponer sanciones económicas para que Rusia sienta que en Crimea las pérdidas son mucho más altas que las ganancias", subrayó.

Dzhelial propuso el envío de fuerzas de pacificación (cascos azules) por parte de la ONU "con el fin de garantizar la integridad territorial de Ucrania y expulsar a los mercenarios", en alusión a los soldados rusos que ocupan o bloquean las unidades militares de la península.

Mientras, el Gobierno de Kiev declaró este viernes ilegal la convocatoria del referéndum después de haber decretado ya esta semana la disolución del Parlamento separatista.

"Nadie en el mundo civilizado reconocerá los resultados del mal llamado referéndum organizado por esas supuestas autoridades", afirmó el primer ministro interino, Arseni Yatseniuk.