El secretario de Estado de Estados Unidos, John Kerry, y el titular ruso de Asuntos Exteriores, Serguéi Lavrov, iniciaron hoy su reunión en Londres en busca de salidas a la crisis de Ucrania, a dos días del referéndum de Crimea.

Los dos ministros acudieron por separado en sendas comitivas a la residencia del embajador estadounidense en Londres, en Regent's Park, tras lo cual está prevista una rueda de prensa a primera hora de la tarde.

Antes de iniciar su reunión, en una breve comparecencia conjunta, Kerry y Lavrov destacaron la importancia de buscar una salida a sus diferencias sobre la crisis de Ucrania.

"Tenemos mucho de lo que hablar" sobre "cómo avanzar" y cómo resolver nuestras diferencias, apuntó Kerry, mientras Lavrov se mostraba "satisfecho" de celebrar este encuentro.

"Estamos en una situación difícil, muchas cosas han pasado y hemos perdido mucho tiempo, así que tenemos que ver qué se puede hacer", apuntó por su parte el ministro ruso.

El enviado de la ONU, Ivan Simonovic, anunció hoy el despliegue inmediato de una misión de derechos humanos de esta organización en Ucrania, con el fin de documentar las violaciones perpetradas en este país, incluida la provincia secesionista de Crimea.

Mientras, el Ministerio de Asuntos Exteriores ruso declaró hoy que Rusia se reserva el derecho de defender a sus compatriotas en Ucrania, después de los enfrentamientos que tuvieron lugar anoche en Donetsk (este de Ucrania), que se cobraron un muerto y dejaron varios heridos.

"Consciente de su responsabilidad por la vida de los compatriotas y conciudadanos en Ucrania, Rusia se reserva el derecho de defenderles", se afirma en una declaración de la cancillería.

Moscú indicó que "grupos radicales armados con pistolas traumáticas y bates de béisbol" atacaron a "manifestantes pacíficos que salieron a las calles de la ciudad para expresar su postura hacia la posición destructiva de las personas que se hacen llamar autoridades ucranianas".

"En reiteradas ocasiones hemos declarado que los que han llegado al poder en Kiev deben desarmar a los guerrilleros, garantizar la seguridad de la población y el derecho legítimo de la gente a manifestarse", añade la declaración.