El ex director gerente del FMI Dominique Strauss-Kahn se sienta este lunes en el banquillo en calidad de imputado por un supuesto delito de proxenetismo con agravante por el que podría ser condenado a un máximo de diez años de cárcel y a una multa de hasta millón y medio de euros si se demuestra que participó con pleno conocimiento en fiestas con prostitutas desde 2008 a 2011 en París, Lille y Washington.

Strauss-Kahn, de 65 años de edad, se vio involucrado en 2011 en un escándalo sexual tras ser acusado de intentar violar a Nafissatou Diallo una empleada de un hotel neoyorquino, en un caso independiente al que le llevará a comparecer este lunes en el banquillo de los acusados, junto a otras trece personas, del llamado 'Caso Carlton' en referencia a un hotel de Lille donde se desarrollaban estas fiestas.

Los abogados defensores de Strauss-Kahn han rechazado categóricamente estas acusaciones al indicar que su cliente jamás tuvo conocimiento de que participaron prostitutas en las fiestas a las que acudió, ni en modo alguno organizó la contratación de las mismas.

Los jueces que instruyen el caso decidieron desestimar el informe presentado en 2013 por el fiscal de Lille, Frédéric Fèvre, en el que exonera al antiguo director del FMI de toda responsabilidad penal en este caso. En el documento, Fèvre recomendó que el resto de acusados en el caso Carlton sean procesados por los cargos de conspiración para proporcionar prostitutas, fraude y abusos de fondos corporativos.

El abogado de Strauss-Kahn, Richard Malka, reconoció que se esperaba el rechazo de los magistrados pero reiteró que su cliente es inocente y víctima de la mala opinión que los jueces tienen de él. "No es ninguna sorpresa", explicó en declaraciones recogidas por el periódico 'Le Monde'.

El letrado, así, denunció el "ensañamiento" demostrado por los jueces contra su cliente, tras el que ve un "análisis ideológico y moral" sin "base jurídica". "Demostraremos ante el tribunal correccional que es una aberración total", ha apostillado Malka.