El Frente al Nusra, la rama siria de Al Qaeda, ha confirmado la muerte de su jefe militar, Abu Humam al Shami, en un ataque perpetrado este jueves contra la cúpula del grupo armado mientras estaba reunida en la localidad de Salqin.

"La nación islámica está sangrando por las noticias del martirio del comandante Abu Humam", ha escrito el Frente al Nusra en una de las cuentas de Twitter que usa habitualmente.

"Es un gran golpe para el Frente al Nusra, uno muy fuerte y doloroso", ha admitido una fuente yihadista, que ha rehusado dar su identidad porque el grupo armado ha prohibido a sus miembros hablar con la prensa.

Además de Al Shami, otros tres comandantes del Frente al Nusra habrían muerto en la explosión, de acuerdo con fuentes yihadistas citadas por la cadena emiratí Al Arabiya.

Las fuentes han indicado a la agencia de noticias Reuters que la explosión se debe a uno de los ataques aéreos lanzados por la coalición internacional que lidera Estados Unidos contra el Estado Islámico.

Pero esta versión ha sido desmentida por la propia coalición internacional, que ha aclarado que en las últimas 24 horas no han bombardeado la provincia de Idleb, donde se encuentra Salqin, cerca de la frontera con Turquía.

De momento, nadie ha reivindicado el ataque contra la rama siria de Al Qaeda.

Combatiente experimentado

Al Shami es uno de los líderes más importantes que ha muerto en un ataque enemigo desde la creación del Frente al Nusra, en 2012, lo que debilitaría aún mas al que antes de la irrupción del Estado Islámico era uno de los principales actores de la guerra civil siria.

El jefe militar del Frente al Nusra tiene un amplio historial en el campo de batalla. Luchó en Afganistán, donde llegó a dirigir los entrenamientos de los muyahidines en la provincia de Kandahar.

Al Shami estaba muy bien relacionado con la cúpula de Al Qaeda. Llegó a reunirse con el fallecido líder de la organización terrorista Usama bin Laden y a tratar directamente con Abu Musab al Zarqawi, Abu Musab al Suri y Abu Hamza al Muhajir.

En Irak, Al Shami se encargó de entrenar a los milicianos de Al Qaeda por órdenes directas de Al Zarqawi, el jefe de la organización terrorista en el país.

Al Shami fue capturado durante su estancia en Irak y deportado a Siria, donde fue liberado por "falta de pruebas". Sin embargo, volvió a ser detenido y pasó cinco años en una cárcel libanesa. Cuando salió, se unió al Frente al Nusra.