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A la caza del terrorista en Bamako

El Gobierno de Malí decreta el estado de emergencia durante diez días y despliega a la Policía para localizar a "al menos otros tres sospechosos" relacionados con el ataque

El presidente de Malí, Ibrahim Boubacar Keita, ayer, atiende a los medios.

El presidente de Malí, Ibrahim Boubacar Keita, ayer, atiende a los medios. EFE.

Malí se ha levantado este sábado por la mañana en estado de conmoción por lo sucedido el viernes en el hotel Radisson Blu de Bamako. El peor ataque terrorista en la historia de la ciudad, que se saldó con 21 muertos entre los que hay que contar a los dos yihadistas abatidos por la Policía, ha dejado una profunda huella y una sensación de miedo y vulnerabilidad que se ha visto acrecentada por el hecho de que puede haber aún miembros del mismo comando escondidos en algún lugar de la ciudad. Y es que las autoridades, que han decretado el estado de emergencia durante diez días, anunciaron este sábado que están buscando a al menos otros tres sospechosos de haber colaborado en este ataque.

"No podemos bajar la guardia, ningún lugar del mundo está a salvo de algo así". El presidente de Malí, Ibrahim Boubacar Keita, apareció con rostro serio esta mañana en el hotel Radisson para dirigirse a los periodistas. La noche anterior reunía a todos sus ministros y recibía la información de lo sucedido de primera mano para decretar el estado de emergencia. "La búsqueda ha comenzado y son más de tres", añadía poco después su primer ministro. Poca información más, la prudencia obliga. Los controles policiales se han multiplicado en las calles de Bamako y los residentes extranjeros han adoptado todo tipo de precauciones. Este sábado pocos se aventuraban en los lugares más conocidos de copas del centro.

Poco a poco se van revelando además las identidades de las víctimas y entre ellas, tal y como estaba previsto, destaca la presencia de un gran número de extranjeros, al menos 14. Uno de los países más castigados, además del propio Malí, ha sido Rusia pues seis empleados de la aerolínea Volga-Dnepr se encuentran entre los fallecidos, según han anunciado las autoridades regionales de Ulianovsk. Asimismo, hay una trabajadora humanitaria experta en salud pública estadounidense, tres ejecutivos de una empresa de construcción ferroviaria china, dos ciudadanos belgas, uno de ellos experto en Francofonía, un consultor israelí de origen venezolano y el empleado senegalés de una empresa petrolera. Entre los malienses hay dos gendarmes y tres trabajadores del hotel.

Respecto a los autores del atentado se mantiene una gran reserva. Se sabe que dentro del establecimiento había al menos dos, aunque desde el Ministerio del Interior se insiste en que podrían haber sido tres basándose en las declaraciones de los rehenes liberados. La hipótesis de que actuaban bajo el mando de Al Morabitún, el grupo terrorista liderado por el argelino Mojtar Belmojtar, parece cada vez más sólida. No sólo han reivindicado el atentado sino que ya mostraron capacidad de actuar en Bamako el pasado mes de marzo cuando llevaron a cabo una acción en el bar La Terrasse y tienen la firme determinación de implantarse en todo el Sahel, tal y como han asegurado sus portavoces.

Mientras tanto, entre las 170 personas retenidas que sí pudieron escapar comienzan a aflorar los testimonios. Un empresario francés llamado René Clément alojado en la quinta planta relató a Le Monde que "un poco antes de las siete de la mañana escuché una o dos explosiones. Me asomé por la ventana y vi a un hombre disparando y a los guardias que le respondían (?) Luego puse mis teléfonos móviles en silencio y me quedé en la habitación, intentando estar lo más tranquilo posible". Finalmente, sobre las 11.00 las fuerzas especiales malienses golpeaban a su puerta para liberarlo. Por su parte, el cantante guineano Sekouba Bambino que debía actuar en Bamako este sábado declaró al mismo periódico que se escondió debajo de la cama y que los gendarmes tuvieron que golpear su puerta durante quince minutos hasta que se decidió a abrirles.

Otro detalle que se ha conocido este sábado es que los asaltantes no vinieron en un coche con placas diplomáticas, como se informó en un primer momento, sino que entraron a pie en el hotel. La confusión procede del hecho de que justo en ese momento se cruzaron con este vehículo, cuyos ocupantes se dieron a la fuga cuando vieron a los terroristas con sus armas entrando en el hotel y dejaron las puertas del coche abiertas, lo que provocó que algunos testigos pensaran que se habían bajado de este automóvil.

Todos los conciertos y actividades lúdicas previstos no sólo en Bamako, sino en todo el país, han sido suspendidos. En Tombuctú, en el norte, se iba a celebrar este fin de semana un festival cultural con artistas como Vieux Farka Touré o Naba Traoré que incluía una conferencia sobre la conservación de manuscritos y recorridos por el patrimonio histórico de la ciudad. Todo ha sido cancelado.

El atentado del viernes en Bamako representa un paso atrás en un país que en los últimos cuatro años ha sufrido lo indecible. Aún así, los malienses tratan de mantener la moral. "No podrán con este país, no lo vamos a permitir", aseguraba este sábado Cheick Keita, un periodista local.

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