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La respuesta de la herida clase media

Los economistas consideran que la victoria de Donald Trump muestra cómo el populismo cala entre grupos de población que se sienten desplazados

La respuesta de la herida clase media

La respuesta de la herida clase media

Donald Trump, presidente electo de Estados Unidos, prometió durante su campaña electoral hacer una América grande otra vez. El lema, que su equipo imprimió en miles de camisetas y gorras (muchas de ellas fabricadas en China), caló tanto entre su electorado como muchas de sus atractivas promesas económicas. Entre ellas, golosas bajadas de impuestos, ingentes medidas para proteger a las fábricas del país contra la feroz competencia de mexicanos y asiáticos o miles de millones en inversiones públicas. El golpe de efecto funcionó, especialmente entre "una clase media que ha perdido los referentes de un mundo que ya no existe, y que quiere retornar a una época que no volverá", según el catedrático de Economía Aplicada Juan Vázquez.

Esas altas dosis de populismo con las que Trump envolvía cada una de sus intervenciones públicas impregnaron, opinan los economistas asturianos, sobre unos electores nostálgicos que ven como la globalización ha ido dando un vuelco a su forma de vida. "Son unas propuestas que enganchan fácil, pero que también desenganchan pronto", sostiene Juan Vázquez. Y añade: "Las situaciones complejas suelen ser un caldo de cultivo para soluciones fáciles". Lo que está por ver es cómo se llevan a efecto todas esas promesas y también si la inflación del populismo cala también entre los europeos, afectados por problemas similares.

Algunos economistas ven preocupante el ascenso de Trump. "Había un crecimiento económico mundial débil y esto suma mucha incertidumbre y puede frenar la recuperación", afirma el catedrático. Las medidas proteccionistas que plantea el multimillonario empresario ya han sido probadas en multitud de ocasiones, con un escaso éxito. "Cada vez que se hizo algo así se acabó empobreciendo al vecino", sostiene Vázquez.

El también catedrático de Economía Financiera, Francisco González, va un paso más allá y asegura que esas políticas y la promesa de cortar de raíz con algunos acuerdos comerciales internacionales (como el Tratado Transatlántico TTIP que negocian en la actualidad Estados Unidos y la Unión Europea) "pueden ser una fuente de recesión".

"Sus planteamientos contrarios al cambio climático también pueden afectar al crecimiento a medio o largo plazo; lo previsible con muchas de sus medidas es que aumenten las desigualdades", asegura González. Aunque no todo es negativo.

Del discurso de Trump también puede extraerse alguna medida que dé impulso a la actividad. "Las reformas fiscales que plantea o propuestas como reducir el gasto militar e incrementar la inversión pública pueden tener efectos positivos", explica el docente y experto en Economía.

El problema será cómo llevar todo eso a cabo.

El profesor de Hacienda Pública Santiago Álvarez asegura que el avance de Trump tiene que ver con el golpe que ha sufrido la economía de la clase media norteamericana. "Se pinchó la burbuja inmobiliaria y sus casas perdieron valor; se le bajaron los tipos de interés y sus ahorros ya no se revalorizan. Este es un voto de protesta contra los políticos que no han sido capaces de aportar soluciones contra la crisis", sostiene Álvarez.

Los trabajadores

"El lenguaje de Trump caló entre los trabajadores industriales que poco tienen que ver con los tecnológicos de Silicon Valley", apostilla. Era el coctel perfecto. Una mezcla que los economistas asturianos tienen claro que puede estallar en Europa en cualquier momento.

"En Alemania, una parte del voto que perdió Angela Merkel se debió a razones similares", sostiene el especialista.

"El problema del discurso de Trump", agrega Jesús Sanmartín, presidente del Registro de Economistas Asesores Fiscales (Reaf), "es que se trata del triunfo de una concepción que restringe la libertad de personas y capitales, que es precisamente el gran avance del capitalismo, y es algo esencial para que las economías puedan crecer". Y lanza una alerta sobre Podemos, a la que se ha acusado también de tener un discurso populista. "Van a tener que cuidarse mucho de lo que dicen en materia económica", apunta. En lo mismo incide el economista Miguel de la Fuente.

"La campaña de Trump fue muy agresiva; decía cosas que la gente quería oír. Pero una cosa es prometer y otra dar trigo", señala. También afirma que las elecciones en Francia, a la vuelta de la esquina, serán claves para saber si el populismo empapa también a Europa.

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