Karl Bucholtz estaba trabajando en un local de la zona cuando abandonó su puesto para arrastrar a una cría de gran tiburón blanco de vuelta al agua en Manly Beach, Sydney. El comercial de 33 años se arremangó los pantalones y cogió al animal de la cola y fue arrastrándolo por la arena hasta el agua, según recoge el diario británico The Sun.

Tras arrastrar el escualo al mar, una ola consiguió derribarle. El hombre se recompuso rápido y salió corriendo, evitando así que el animal le atacase. Después de cuatro intentos, terminó avisando a los trabajadores de un santuario de animales cercanos que terminaron acogiendo al joven macho.

El joven 'Fluffy' estuvo acogido en la piscina marina 'Fairy Bower' antes de ser devuelto al mar. Los escpecialistas, a pesar de alaabr la valentía del hombre, recuerdan que lo correcto era avisar a los trabajadores del santuario de animales.