Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Escenario post Brexit

¿Hay posibilidades reales de que España recupere Gibraltar tras el Brexit?

Desde la cesión de este territorio en el Tratado de Utrecht, en 1713, este pedazo de tierra sigue enfrentando a ambos países

Conmemoración del 67 aniversario de la adhesión de la reina Isabel al trono británico.

Conmemoración del 67 aniversario de la adhesión de la reina Isabel al trono británico. Reuters

Gibraltar ha sido un histórico punto de controversia que ha enquistado las relaciones diplomáticas entre Reino Unido y España los últimos 300 años y ha vuelto a resurgir de la mano del Brexit. A día de hoy, todavía figura en el listado de "territorios no autónomos pendientes de descolonización" de Naciones Unidas y recientemente, el pasado mes de febrero, la Unión Europea señalaba a Gibraltar como una "colonia británica" en una nota a pie de página que aparece dentro del documento que determina las condiciones impuestas para llevar a término la salida de Reino Unido de la UE.

Esta calificación ha reabierto el debate sobre este territorio británico de ultramar. Para Mikel Larreina, Doctor en Ciencias Económicas y director del Máster Universitario en European & International Business Management en la Universidad de Deusto, "está claro que la situación de Gibraltar es fruto del imperialismo". Sin embargo, Jesús Verdú Baeza, Doctor en Derecho y profesor titular de Derecho Internacional Público y Relaciones Internacionales en la Universidad de Cádiz (UCA), considera que "no hay ninguna posibilidad de que Gibraltar vuelva a ser parte de España".

Hay que remontarse a más de tres siglos atrás, a 1713, para revisar el Tratado de Utrecht, que puso fin a la Guerra de Sucesión Española. El acuerdo supuso un varapalo sin precedentes para el majestuoso Imperio Español, que se vio obligado a desprenderse de sus colonias y territorios ocupados, perdiendo así la hegemonía de Europa. El máximo beneficiario fue Reino Unido, que además de lograr importantes ventajas económicas, que le permitirían obtener un mayor control marítimo al romper el monopolio de España con sus territorios americanos, logró introducirse en la ruta del Mediterráneo occidental con la anexión de Menorca y Gibraltar.

"España tiene que aceptar, algún día, que hace exactamente 306 años, se cedió un territorio con vínculos históricos a la nación, y éste dejó de ser parte del territorio español", explica Verdú Baeza. Es más, este acuerdo, "válido jurídicamente", dice en su artículo 10 que lo es "de forma indefinida, para siempre", resalta este experto, miembro del equipo de investigación del Proyecto de I+D del Ministerio de Economía y Competitividad 'España, Seguridad y Fronteras Exteriores Europeas en el Área del Estrecho' y autor de numerosos estudios sobre esta zona.

Miembros de la guardia de Gibraltar, frente al Peñón, en un acto conmemorativo de la Corona británica.Reuters

Menorca y Gibraltar fueron moneda de cambio entre las principales potencias de la época, pero sus caminos han sido bien distintos. La isla de Menorca fue invadida por los británicos en 1708 y duró más de 70 años, hasta que, en 1756, en la Guerra de los Siete Años, fue tomada por Francia. Los galos perdieron su control poco tiempo después, ya que el Tratado de París de 1763 se la devolvió a los británicos. En 1782, cuando las fuerzas españolas y francesas derrotaron a los británicos en la Guerra de Independencia de los Estados Unidos, España recuperó la isla, pero no de forma definitiva, puesto que en 1798, inmersos en la guerra contra Francia, Menorca fue invadida de nuevo por Reino Unido y no fue hasta 1802, en virtud del Tratado de Amiens, cuando fue entregada a España de forma definitiva.

Sin embargo, a día de hoy, Gibraltar es territorio británico de ultramar puesto que, según el tratado de Utrecht, España cedía a la Corona Británica, de forma perpetua, la ciudad, el puerto, los castillos y sus defensas y fortalezas, con la cláusula de que si la Corona Británica renunciaba a este territorio o dejaba de ser británico, España tendría la opción de recuperarlo. "Seguramente haya que hacer una lectura del tratado adaptada al siglo XXI. Siendo cierto que el Tratado de Utrecht cede la soberanía de Gibraltar en perpetuidad a los británicos, recoge que si finaliza la soberanía británica, ésta debería devolverse a España", indica Larreina.

Rechazo a la cosoberanía

Teniendo en cuenta que "las condiciones actuales dificultan el desarrollo de la comarca española del Campo de Gibraltar" y en vista de "las posibles repercusiones que el Brexit podría provocar también en el territorio británico de Gibraltar", que se ve obligado a abandonar la Unión Europea de la mano de Reino Unido -a pesar de haber mostrado su contundente rechazo en el referéndum con un 97% de los votos contra el Brexit-, "se debería asegurar el derecho a la autodeterminación del pueblo de Gibraltar y reconocer su capacidad de veto en temas de soberanía", sostiene. En su opinión, un nuevo referéndum podría, tal vez, ayudar a clarificar el futuro de los gibraltareños.

"Es difícil reclamar la españolidad de Gibraltar sin contar con la opinión de los gibraltareños y al mismo tiempo defender la españolidad de Ceuta y Melilla en base a los deseos de sus habitantes", critica Larreina

"Es difícil mantener la reclamación de la españolidad de Gibraltar sin contar con la opinión de los gibraltareños actuales y al mismo tiempo defender la españolidad de Ceuta y Melilla precisamente en base, entre otras cosas, a los deseos y sentimientos de los habitantes de estas dos ciudades autónomas", alega Larreina. En este sentido, Verdú Baeza indica que hay que tener en cuenta que "sobre el territorio gibraltareño ahora mismo hay un pueblo diferente". Por lo tanto, considera que "ya no es legítima esa reivindicación".

El Brexit preocupa a los ciudadanos de Gibraltar.Reuters

No debemos olvidar que en el pasado se celebraron dos convocatorias para determinar la soberanía de Gibraltar. La primera, en 1967. Atendiendo a las peticiones de España, la Asamblea General de la ONU instó al inicio de conversaciones entre ambos países para la descolonización de este territorio "salvaguardando los intereses del pueblo gibraltareño". Fue entonces cuando Reino Unido organizó un referéndum entre los gibraltareños cuyos resultados mostraron una aplastante voluntad de permanecer bajo soberanía británica. El 99,64% de los votantes dijeron que sí.

La segunda votación tuvo lugar en 2002, después de que España y Reino Unido anunciasen un acuerdo preliminar que incluía una propuesta de soberanía. Nunca llegó a ser firmado, puesto que en este nuevo referéndum, convocado por las autoridades gibraltareñas, dicha alternativa fue ampliamente rechazada por sus habitantes.

"Los gibraltareños tienen un estatus constitucional con el que se sienten muy a gusto. Funcionan cuasi como un mini Estado dentro de la gran familia británica", señala Verdú Baeza

"Ellos saben lo que no quieren ser", advierte Verdú Baeza, que, apoyándose en los resultados de los referéndums celebrados hasta la fecha confirma que no quieren salir de Europa, tampoco quieren ser españoles y descarta que exista una voluntad de querer ser un país independiente. "Tienen un estatus constitucional con el que se sienten muy a gusto porque les hace, de facto, funcionar cuasi como un mini Estado dentro de la gran familia británica", señala.

Intereses enfrentados

Pero, ¿cuáles son los intereses de Reino Unido sobre este pequeño trozo de tierra? "Creo que más allá del interés geoestratégico de tener una base aeronaval en la puerta del Mediterráneo, se encuentra una cuestión democrática, de proteger el derecho de los ciudadanos de Gibraltar a seguir siendo ciudadanos de Reino Unido, y una cuestión sentimental, de nostalgia por el imperio perdido", señala Larreina. En cambio, para los españoles, "más allá de posiciones nacionalistas, que sueñan con arriar la Union Jack en el Peñón, la situación del Campo de Gibraltar está muy influida por la existencia del Peñón. Mejorar la calidad de vida de esta comarca seguramente exija una reestructuración integral de la relación entre Gibraltar y su entorno", señala este experto.

En su análisis de los posibles beneficios e inconvenientes que reportaría a los gibraltareños ser ciudadanos españoles o ingleses, aduce que "hay cuestiones sentimentales y de sentimiento de pertenencia que, en este caso, son más importantes que las meras cuestiones económicas".

El legado de Franco

Pero si por algo se ha caracterizado la defensa a ultranza del sentimiento de 'Gibraltar, español' es por ser común a todos los partidos políticos españoles. Según destaca Verdú Beza, la política exterior actual no ha evolucionado nada con respecto a Gibraltar. "Para la España democrática no ha sido una prioridad modernizar su postura. Y en muchos sectores, no sólo en la derecha sino también en la izquierda, todavía está injerta esa política franquista de reivindicación de Gibraltar", explica.

Trabajadores españoles cruzan cada día la verja de Gibraltar para dirigirse a sus puestos en el Peñón.EFE

La reivindicación de la soberanía española de Gibraltar es "uno de los asuntos que quedan pendientes de la losa del franquismo, incorporado, curiosamente, por parte de la izquierda. La política franquista se ha incorporado de manera natural en el tejido social, como una reivindicación nacional, con un sentido de victimismo frente a una potencia extranjera, usurpadora y maligna, en alusión a Reino Unido", analiza.

Las connotaciones del término "colonia"

El detalle de que Bruselas incluya el término "colonia" dentro del acuerdo del Brexit "no va suponer un cambio fundamental", considera Larreina. "De hecho, -señala-, hasta 1981, los propios británicos catalogaban a Gibraltar como colonia de la Corona ('Crown colony'). Además, hay que considerar que, pese al avanzado nivel de autogobierno de Gibraltar, el Parlamento británico y el Gobernador de Gibraltar pueden legislar sobre algunas cuestiones, sin que haya, que no hay, representantes gibraltareños en la 'House of Commons'", destaca.

Por parte de Verdú Baeza, pesa más lo simbólico del término y la intención. "Introduciendo términos obsoletos jurídicamente lo único que se consigue es incrementar la tensión y eso no beneficia ni a España ni a nadie", asegura. "España no gana nada, porque las posibilidades de recuperar Gibraltar son cero o ninguna después de la política tan agresiva llevada a cabo en los últimos años en esta zona. Aunque hay sectores de la extrema derecha o de la derecha que dicen que es el gran momento, se equivocan totalmente. No hay ninguna posibilidad real ya", dice contundente. "La lengua española se ha perdido como idioma de comunicación, es prácticamente marginal en Gibraltar. La población gibraltareña se ha distanciado muchísimo de la española y los gibraltareños no se identifican con los españoles", argumenta.

Compartir el artículo

stats