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Testimonio

Una venezolana en Caracas: "Estoy presa en mi propio país"

Testigo de la tensión que se vive en Venezuela, hablamos con una mujer que vive inmersa en el centro del conflicto político

Venezolanos se manifiestan contra Maduro.

Venezolanos se manifiestan contra Maduro. REUTERS

Llevan más de una década inmersos en un conflicto político que no ha hecho más que empeorar. Venezuela se ha convertido en un país temeroso de acabar en guerra o en "una dictadura confirmada". Porque para muchos, el actual Gobierno de Maduro ya es dictatorial.

Falta de suministros, grupos armados, peligrosidad... el país lleva años asediado por un Gobierno que muchos ciudadanos tachan de "corrupto" y que, para algunos líderes políticos cercanos, como Iván Duque, presidente de Colombia, "está en sus últimos días" con el regreso de Juan Guaidó de su gira internacional.

Juan Guaidó aterriza en Venezuela

Guaidó regresa a Venezuela./ Agencia Atlas"En comparación con el año 2014 y el 2017, las cosas ahora, en cuanto a violencia, están mucho más tranquilas. A nivel cotidiano no pasa nada", comenta Beatriz (nombre ficticio por miedo a represalias), que vive en La Candelaria, a tan solo un kilómetro del palacio de Miraflores y que es trabajadora en una agencia de investigación de mercados . "Si que es verdad que vemos mucha Policía por las calles desde hace un mes, pero los conflictos entre ciudadanos y militares no se están produciendo como antes", reitera.

"Estamos muy jodidos y podemos estarlo más o acabar siendo Cuba. Hay expertos convencidos de que esto es irreversible", comenta Beatriz

Esto no quiere decir que las cosas no estén más que tensas. "Se ve mucho movimiento, pero no es como cuando la gente salía a la calle. Ya no hay ese enfrentamiento entre ciudadanos molestos y policías", dice para añadir que "hay poco transporte público, el metro cada vez tiene más retrasos, hay caídas de electricidad e internet, escasez de agua... cosas cotidianas, que como no es algo que ha empezado ahora ya está normalizado".

Beatriz trabajó para el Gobierno en los inicios del mandato de Maduro, tras idas y venidas, en su actual trabajo ha recibido un aumento de sueldo, algo que hace que llegue a fin de mes, eso sí, sin grandes artificios. Sus hermanos dejaron el país hace tiempo (uno está en Canadá y el otro en Chile) y ella lleva dos años esperando a recibir su pasaporte impreso. "Cuando lo quise renovar no había dinero para imprimir y desde entonces estoy esperando. Está claro que tengo ganas de irme, todas las del mundo. Estoy presa en mi país", concreta.

Porque la falta de recursos, como las medicinas, imposibles de conseguir y muy caras, no son la principal causa por la que los ciudadanos quieren dejar su país y su vida. "A nivel cotidiano no pasa nada, obviamente la escasez sigue aumentando, yo llevo mucho tiempo que no tengo que buscar medicinas, pero antes sí. Mi papá de 76 años decidió de dejar de tomar la pastilla para la tensión y está con jengibre y así", afirma.

Es el miedo a lo desconocido lo que hace que la calma que precede a la tempestad sea el sino en la actual Venezuela. "Todo es muy difícil. Ahora no hay tantas fuentes como antes, lo único que nos quedan son las redes sociales, ya no hay periódicos. Ha llegado un momento en el que uno trata de no echarle mucho coco a la cosa, aunque la situación, políticamente hablando, está muy apretada", asegura. "Creo que la presión internacional está haciendo mucha mella, pero el coste político todavía no es tan elevado para los de fuera como para irse. Quien tiene la pieza que dirá si se van o no son los militares y la cúpula". Beatriz concreta que, pese a que los soldados rasos están duramente reprimidos y pasando penurias, los altos estamentos siguen acomodados. Queda mucho por hacer.

Beatriz reconoce que aun hay mucha gente pro chavismo. Reuters"Como una Siria"

Según la venezolana, "es arriesgado hacer alguna proyección a futuro. El juego está parado. No entiendo por qué Guaidó salió del país, fue una irresponsabilidad, fue farándula. Cuando tienes un pueblo que es tan sensible... la gente dice que nos vamos a convertir en Cuba". Beatriz comenta que hay "gran agotamiento por parte de los que quieren un cambio y mucha ansiedad por parte de los que están en el poder".

Beatriz cree que las posibilidades en un futuro inmediato son muchas y diversas. La población tiene miedo de que aquí a pocos días los militares se alcen y haya un golpe de estado o que Maduro renuncie y convoque elecciones. "Hay mucha tribu dentro del Gobierno y también están los clanes. Hay zonas del país controlados por grupos armados delictivos, y eso son cosas que parecen increíbles cuando las lees. Si quitas la cabeza visible del poder, a lo mejor estos pequeños grupos se pueden levantar y esto convertirse en una Siria", sentencia. Parece que sea cual sea la opción el temor es generalizado. "Estamos muy jodidos y podemos estarlo más o acabar siendo Cuba. Hay expertos convencidos de que esto es irreversible. No lo sé, esto no va a ser gratuito".

Con un padre chavista total, Beatriz sabe que los ciudadanos están divididos, aunque "la mayoría de la gente va en contra de lo que está pasando". "Cuando entró Chávez en el Gobierno nunca me gusto. Era un militar. Así que cuando comenzaron a pasar cosas raras no me extrañó. Mi padre está todo el día enganchado al Canal 8 pero ni hablamos del tema porque nos acabamos tirando de los moños".

Si tiene que decir que es lo que ella desea que ocurra, no lo tiene muy claro, parece que el miedo a hablar es una cosa habitual. "Quiero que Maduro renuncie y se vaya, pero esto va a ser muy doloroso porque hay gente que todavía cree. Es obvio que la gente está dividida. Los medios de comunicación digitales están empeñados en hablar de un tema electoral peor no es el momento. Tiene que haber transición, que el Gobierno se vaya y que haya una limpieza de las instituciones, que vuelvan a ser esto, que haya imparcialidad, que se imparta justicia... no esta contaminación y esta corrupción tan brava que tenemos. Los que están en los ministerios dicen que son chavistas, pero solo es por mantenerse en el poder. La transición va a ser larga y dolorosa. Uno está a la expectativa tratando de sobrevivir".

"Se dice que Maduro no va a enfrentarse a unas elecciones presidenciales que no pueda ganar", afirma la venezolana

Beatriz solo cruza los dedos para que no falten cosas que pueda necesitar, es su principal preocupación, y eso que le propio Gobierno entrega una serie de combos con pollo y arroz. "No son cosas que sean fáciles de comprar. La mayor falta que notamos son las medicinas. En diciembre bajé a la farmacia y tuve que pagar un cuarto de mi quincena para comprar algo para el dolor de cabeza. Al final tengo cosas caducadas hace dos años que sigo usando", concreta. Ella se siente afortunada, dentro de lo que cabe, "en mi casa no falta de nada", dice, "a la par que hay una entrada de dinero en casa está lo que nos da el Gobierno, el combo no es representativo, pero ayuda". Arroz, legumbres, pasta, margarina... tienen unos costes imposibles de asumir para quien tenga un salario mínimo, ni qué decir de la carne.

- ¿Crees que Maduro es un dictador?

- Sí, en el 2014 me empecé a preguntar cuándo iban a empezar a llamar a este señor dictador. Cuando ves la manera en que reprime te das cuenta que no es normal. La escasez ha existido y existirá, pero no se puede empezar a lanzar a la gente gases lacrimógenos, violencia... esto no se justifica, y más cuando la Constitución lo prohíbe. Otra cosa que me hizo pensar que lo era fue durante el referéndum revocatorio. La Constitución dice que si recolectas firmas y está bien puedes hacerlo, pero el tipo se limpió el culo con esto. Se dice que él no va a enfrentarse a unas elecciones que no pueda ganar, y es así. Y además se manipulan. No sé por qué en los procesos electorales esperan hasta las nueve de la noche para cerrar las mesas.

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