Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

30 años de la caída del Muro de Berlín

Recuerdos sobre el Muro

Tilman Kuttenkeuler, Daniela Kohler y Monique Karge recuerdan los días de la Alemania dividida l Sara Schneider rememora su paso por la RDA

El 9 de noviembre de 1989 las miras del mundo entero estaban puestas en Berlín. Y es que tras casi 30 años de división, el muro que separaba la República Democrática Alemana (RDA) y la República Federal de Alemania (RFA) comenzó a caer. Un giro radical para la historia de un país, que supuso un nuevo comienzo en el panorama mundial y, sobre todo, en el de miles de personas que se habían visto separadas décadas atrás de sus seres queridos.

Este reportaje recoge el testimonio de tres personas que vivieron realidades distintas, pero completamente marcadas por una estructura que fue concebida para desunir. De todos ellos, Daniela Kohler es la única que nació en un país alemán donde se podía circular libremente del este al o este y viceversa. Paradójicamente, ella nacería en un día en el que empezaban ambas fronteras y, a la vez, se unían las dos zonas.

Tilman Kuttenkeuler y Monique Karge nacieron ya con el Muro de Berlín levantado. Él lo hizo en "la parte occidental". Ella en la del este. Los dos crecieron conscientes de la realidad aunque una enorme pared les hizo percibirla distinta. Al director de la Fundación Auditorio Teatro de Las Palmas de Gran Canaria le marcaron los viajes que hacía junto a su familia cada verano para visitar a sus tíos y primos por parte de madre que quedaron en la RDA.

La jefa de administración del Colegio Alemán, por su parte, aún puede saborear la frescura de los alimentos que servían en la mesa de su casa o es capaz de recordar cómo tener naranjas por Navidad era un auténtico regalo. También rememora la poca sorpresa que le causó poder cruzar al otro lado donde para ella, a simple vista, "las cosas no eran tan diferentes".

Curiosamente, para Kuttenkeuler y Kohler la percepción era completamente distinta. Y es que ambos coinciden en que pasar a la zona oriental era pasar de los colores al gris. Una opinión que también comparte Sara Schneider, traductora e intérprete que vivió unos años en Alemania y tuvo la oportunidad de visitar la parte soviética apenas unos meses antes de que el muro cayera. A la también profesora de la lengua germana le llamó la atención que "solo hubiera leche en polvo en la sección de lácteos de un supermercado", pero sobre todo, "que allí hasta la gente vestía de colores tristes".

Compartir el artículo

stats