El ministro de Salud de Ecuador, Juan Carlos Zevallos, calificó la historia de Alba Maruru Grande como "espeluznante". La vecina de Guayaquil de 74 años fue ingresada con fiebre y dificultades para respirar en el hospital de la ciudad en mitad de la pandemia del coronavirus y el caos que vive el país fue declarada muerta el mismo día de la hospitalización y su familia recibió las cenizas en su casa días después. El problema es que Alba no estaba muerta, recuperó la conciencia la semana pasada y pidió hablar con su hermana.

Las muertes en el país ya han superado el millar y el caso de Alba Maruri ha puesto de manifiesto los problemas que tiene la Sanidad con la identificación de los pacientes. Todavía no han descubierto a quién pertenecen las cenizas que fueron entregadas pensando que eran de esta septuagenaria.

El 24 de abril un trabajador social, un médico y un psiquiatra acudieron a la vivienda de la familia de Alba Maruru para explicarles la confusión y comunicarles que su familiar seguía viva en el hospital.