El presidente ruso, Dmitri Medvédev, insistió hoy ante la canciller Angela Merkel en que no apoyará una condena contra Siria, con el argumento de que ya se "manipuló" la resolución de la ONU contra Libia, en que de la supuesta protección a la población civil se pasó a "apoyar una de las partes".

"Se pasó de una resolución para el cierre del espacio aéreo a apoyar claramente a una de las partes", indicó el líder ruso respecto al caso libio, al cierre de las consultas bilaterales celebradas en Hannover (noroeste de Alemania).

Mientras la canciller insistía en que sería "deseable" una condena contra el régimen de Damasco y en que Muamar al Gadafi había perdido "toda legitimidad política" para seguir en el poder, Medvédev respondió que la postura de Rusia no había cambiado y que no respaldará tal acción internacional.

Lo que debe lograrse es "una solución pacífica y negociada", añadió Medvédev, y es en eso en lo que deben concentrarse los esfuerzos diplomáticos de todas las partes.

La agenda política de las consultas entre la canciller alemana y el presidente ruso estaba centrada en Libia y Siria, ya que se esperaba que Merkel presionara sobre su interlocutor para avanzar hacia una condena internacional contra el régimen de Damasco.

Según Merkel, ambas cuestiones, así como Bielorrusia, fueron abordadas tanto en las sesiones de hoy como en la cena previa de ayer entre ambos líderes, que se desarrolló, en palabras de la canciller, en un clima "muy fructífero".

La canciller recordó el papel de Alemania respecto a Libia y Siria, en tanto que presidenta de turno del Consejo de Seguridad de la ONU, donde desde hace semanas se trabaja en la elaboración de tal condena, pese a la resistencia de Rusia y China.