- Su ponencia se ha titulado 'Los libros proféticos y la ecología'. ¿Qué relación existe entre los profetas y la ecología?

- La relación que tienen es que los libros proféticos insisten una y otra vez en la interrelación que hay entre Dios creador, el hombre creado y toda la obra creacional o el cosmos, la naturaleza. De tal forma que la visión que tienen los profetas acerca de esa relación hombre, Dios y el mundo es que lo que prevalece es una relación de armonía.

- ¿Cómo repercute el humano en el cambio climático?

- El obrar humano repercute no sólo en la humanidad sino también en su casa, que es el cosmos, en la naturaleza. A la luz de los profetas podríamos decir que la actual crisis ecológicas se debe al olvido de Dios, y ello conlleva a olvidar la práctica de la justicia, porque la práctica de la justicia conduce a la paz y a la armonía. El hombre debe cuidar de la creación para mantener la armonía creacional.

- En lo que se refiere a lo ocurrido en Japón, ¿cómo explica el terremoto y el tsunami?

- Dios ha impreso desde el comercio en la naturaleza un orden y una armonía. La naturaleza se rige por unas leyes que tiene como escritas. Yo no responsabilizo a la naturaleza de lo ocurrido. Sé que es cierto eso de las fallas, que sí están. Pero, ¿cuántas pruebas atómicas se han hecho dentro del mar? ¿Esas pruebas no han podido también influir en crear esos movimientos? No sé hasta qué punto. Por eso me pregunto si el tsunami no nos interroga acerca de nuestros comportamientos humanos en el cuidado de la naturaleza. Más que cuestionar a la naturaleza cuestiono nuestro comportamiento con ella.

- También se habla del Apocalipsis.

- En referencia a Japón se utiliza mal la palabra Apocalipsis. Este término griego significa revelación de una buena noticia. Lo que nos dice el Apocalipsis, revelación de Dios, es que el mal, la guerra, la violencia y la injusticia no tienen la última palabra en la historia. La última palabra la tiene Dios, y por tanto la última palabra la tiene la paz, la armonía. En definitiva, es todo lo contrario a lo que se cree, es paz. Aunque también es un género literario, una forma de hablar, que nos viene a decir que hay una rivalidad entre el bien y el mal.