El secretario general de la OTAN, Anders Fogh Rasmussen, expresó hoy su preocupación ante la posibilidad de que el conflicto en Libia pueda desembocar en un estado fallido y ser aprovechado por Al Qaeda en el futuro.

En una rueda de prensa, Rasmussen indicó que la Alianza "no tiene ninguna información de que Al Qaeda pueda estar desempeñando un rol significativo en lo que ocurre en Libia", pero dejó claro que para la OTAN existe una "preocupación a largo plazo".

Rasmussen afirmó hoy que un alto el fuego en Libia debe ser "creíble" y "verificable", además de estar acompañado del inicio de un proceso de reformas políticas que responda a las demandas del pueblo libio.

"Debe haber un cese completo de la violencia y de todos los ataques y abusos sobre los civiles", señaló Rasmussen en una rueda de prensa, en la que dijo que, mientras tanto, la Alianza mantendrá sus operaciones para proteger a la población.

"Si esto termina en un estancamiento, con el tiempo podría convertir a Libia en un estado fallido que fuese un semillero de terroristas y extremistas", advirtió el político danés. Esa, afirmó, es una de las razones por las que la Alianza quiere ver una "solución política más pronto que tarde" al conflicto libio.

"Sabemos por experiencia que los extremistas y los terroristas aprovechan la inestabilidad a largo plazo", subrayó. Por ello, insistió en que la OTAN hará "todo lo posible para evitar esa situación".

Desde el inicio de las revueltas en Libia, el régimen de Muamar el Gadafi asegura que Al Qaeda y otros grupos terroristas se encuentran detrás del movimiento opositor.

Por ahora, la comunidad internacional considera que la presencia de esas organizaciones no es significativa entre los rebeldes, aunque los servicios de inteligencia de Estados Unidos han percibido "destellos de potencial presencia" de Al Qaeda, según dijo el pasado 29 de marzo un alto oficial militar.