El Ejército de Liberación Popular Saharaui, rama militar de la autoproclamada República Árabe Saharaui Democrática (RASD) y el movimiento Frente Polisario, anunció nuevos ataques contra posiciones militares marroquíes en otro episodio de la escalada de enfrentamientos de los últimos días. Las fuerzas saharauis informan de que “han bombardeado bases, puntos de apoyo y abastecimientos del enemigo y asestado duros golpes al Ejército marroquí”. Los ataques han ocurrido en las localidades de Bagari, Mahbes y, sobre todo, en el paso fronterizo de El Gerguerat, epicentro del conflicto, que une Mauritania con los territorios ocupados de la antigua colonia española.

El presidente de la RASD y líder del Frente Polisario, Brahim Gali, publicó el sábado un decreto en el que anunciaba el fin del compromiso con el alto el fuego firmado con Marruecos en 1991. El Frente Polisario denunció hace una semana el envío de fuerzas de Marruecos a El Guerguerat, anticipando el inicio de “una nueva guerra total en la región”.

Por su lado, la dura condena argelina del ataque marroquí y el silencio beligerante de Argel han espoleado la confianza de los independentistas saharauis. Un vídeo de 20 minutos con imágenes bélicas, antiguos discursos y protestas contra la ocupación de la antigua colonia española difundido ayer por la televisión argelina fue interpretado por el Polisario como un respaldo tácito y espoleó el apoyo a una guerra cuyo devenir dependerá de la posición que adopte el régimen argelino.

“Argelia está de nuestra parte y nos apoya. Esto no va a ser un incidente de un día. Marruecos ha roto las reglas y debe asumir las consecuencias”, explicó ayer una fuente diplomática saharaui. Según responsables militares en los campamentos de refugiados de Tinduf, la estrategia del Polisario es golpear de forma quirúrgica pero continua en el muro, sin entrar en combates directos.

A la espera de un error

Una estrategia de guerra de baja intensidad “que obligue al enemigo a perder la paciencia y cometer un error”, y contribuya a revertir el conflicto, condicionado por la incapacidad de la ONU para forzar el referéndum acordado en 1991. Un plan que el Polisario lleva meses preparando y que es inviable sin la anuencia del régimen argelino, que controla la entrada y salida de todo tipo de material en los campos de refugiados y supone el principal apoyo económico y político de RASD. “El actual secretario general del Frente Polisario (Bahim Ghali) tiene grandes contactos militares y políticos en Argelia. Los hizo cuando fue ministro de Defensa de la RASD (1976-1989) y dirigía la guerra contra Marruecos y los multiplicó en los años en los que fue embajador en Argel”, señala una fuente diplomática europea.

La nueva crisis en la excolonia española comenzó a gestarse en 2019 tras anunciar Marruecos que no aceptaba ni la autodeterminación ni la independencia, solo una amplia autonomía saharaui. Además, coincide con el esfuerzo del nuevo Gobierno argelino por tratar de recuperar la influencia regional perdida en favor de Rabat.

Un declive propiciado por la larga enfermedad del expresidente Abdelaziz Buteflika, víctima en 2013 de un ictus, que no impidió que se mantuviera en el poder protegido por una guardia petroriana, y que ahora su sucesor, Abdelemedjid Tebboune, parece dispuesto a voltear.

“Marruecos ha acelerado en estos años su política de expansión en África, en particular en los países occidentales, pero también en el Sahel, una zona que Argelia siempre ha dominado. También en las regiones subsaharianas. Ha facilitado el desembarco de empresas y acuerdos de cooperación”, explica el diplomático europeo. Una quincena de estados han aceptado abrir consulados en ciudades ocupadas como El Aaiún, en un intento por crear un reconocimiento de facto de la soberanía marroquí, aunque la mayoría no ha enviado diplomáticos. “En los últimos años ha habido un acercamiento, pero lo cierto es que Argelia ve con preocupación la expansión de Marruecos y va a favorecer todo aquello que ayude a contenerla”, agrega.

Académicos y analistas internacionales advierten que la estrategia argelina se ve condicionada por la inestabilidad política interna, con manifestaciones populares desde febrero de 2019 y un pulso por el poder entre las distintas familias del régimen que se aceleró en abril de ese año con la forzada dimisión de Buteflika.

Se ha tornado inquietud desde que hace casi tres semanas Tebboune, de 75 años, fue trasladado de urgencia a Alemania y en medio del mismo hermetismo que caracterizó la enfermedad de Buteflika tras contagiarse de Covid-19. Su salud es ahora un misterio: el último parte médico data de hace una semana y solo decía de forma escueta que el presidente estaba en la fase final de su recuperación, sin más detalles.

Reacciones en Canarias

El secretario general de Coalición Canaria (CC), José Miguel Barragán, mostró ayer su preocupación y reclamó la intervención de la ONU para garantizar el alto el fuego. A su juicio, los últimos acontecimientos evidencian la desidia de Naciones Unidad, que no ha nombrado desde principios de 2019 un nuevo enviado especial para la zona .

Podemos Canarias mostró su repulsa y rechazo a la acción militar de Marruecos en El Guerguerat contra la población civil saharaui que protestaba contra el despliegue del contingente –con elementos vestidos de civiles, aseguraron– y la presencia en la zona de altos mandos militares, lo que supone “un grave incumplimiento del alto el fuego” de 1991.

La formación morada asaeguró que a las protestas pacíficas, el Ejército “ha contestado atacando y la Unión Europea no puede seguir ignorando” el conflicto. Además, indicaron que las protestas en El Guerguerat “se deben al incumplimiento del Derecho Internacional” y la ocupación que mantiene en el Sáhara Marruecos.