Se pueden contar por decenas la cantidad de barbaridades que han podido leerse durante estos últimos días en redes sociales, y algún que otro medio digital, a cuenta de los 25 días en los que más de doscientos camiones y civiles han estado taponados en el paso del Guerguerat, fronterizo con Mauritania, y cuyo desbloqueo ha derivado en el anuncio por parte del Frente Polisario del fin del alto el fuego y declaración de guerra a través de distintos comunicados, de los que, a su vez, dan buena cuenta en sus redes sociales, siendo compartidos compulsivamente por sus acólitos sin apenas ningún tipo de confirmación sobre su veracidad.

En estos comunicados se detallan las presuntas acciones bélicas que van desarrollando contra el ejército marroquí. Incluso se atreven a confeccionar mapas diarios que ellos mismos denominan ‘partes de guerra’, donde señalan los supuestos ataques. La realidad es que, más allá del desbloqueo fronterizo vía restablecimiento del orden público en una pequeña escaramuza, sin duda buscada por parte del Polisario, en esta era de desinformación, posverdad y fake news, la guerra parece estar más en las redes sociales, en algunos medios afines, o en la imaginación y deseo de algunos, que en un campo de batalla real.

Vayamos un paso más allá, porque parece que más de uno pasa demasiado tiempo jugando a la Play. Por ejemplo, un usuario de Twitter llamado Rashid, publicaba un espectacular vídeo de combate nocturno con proyectiles trazadores, probablemente sacado de alguna guerra de oriente próximo de tiempo pasado, a la par que confirmaba la victoria de las milicias del Polisario tras esa batalla. Otro usuario afirmaba, a través de distintas fotos sacadas de vaya usted a saber dónde, ataques con cohetes BM-21 Grad. Un tercero que se hace llamar Dani, se atreve a aseverar en Facebook que se han capturado 120 Toyota pick-up, 80 Hummers y 130 soldados, causando 15 muertos en las filas marroquíes, por tan solo cinco heridos por parte del Polisario. Un relato casi sacado de El Álamo o de La carga de la Brigada Ligera.

Algunos medios digitales tampoco se han quedado atrás, la mayoría de parte, como los afines al Polisario. Algunos hablan de 72 rehenes marroquíes capturados, otros de cuatro soldados muertos. La última boutade con imágenes sin confirmar de por medio, ha sido leer que “comandos especiales allanan casas de saharauis. Decenas de jóvenes han sido arrestados, maltratados y torturados por las fuerzas de ocupación marroquíes en campañas de arresto a gran escala”. ¿Qué es verdad en toda esta historia? Quién sabe. En el colmo del delirio, hasta la marroquí de Podemos, Dina Bousselham, se posiciona abiertamente a favor del Polisario. Siendo ella una de entre los muchos políticos que han salido estos días a la palestra, a colación de este tema, sin tener ninguno la más mínima idea de lo que estaba pasando in situ.

De este despropósito también ha participado algún medio digital nacional, y hasta local en las islas, dando por ciertas todo tipo de afirmaciones como las anteriormente descritas, con titulares grandilocuentes. Alguno incluso, en un arrebato de desfachatez y mala praxis, a la par que apoya al Polisario y su líder Brahim Ghali, se atreve a vincular esta hipotética situación de guerra con la crisis migratoria y la llegada masiva de pateras a las costas canarias, aderezado con el clásico texto alarmista, exclamaciones varias y emoticonos, cual mensaje que nos suela llegar a diario por Whatsapp de dudosa procedencia. Atrevida es la ignorancia, pero peligrosos sus dedos detrás de un teclado.

Este es precisamente el escenario en el que el beligerante Ghali y los dirigentes del Polisario querían encontrarse, el de crear un conflicto de baja intensidad -por no decir inexistente o cuasi ficticio-, en el cual no tengan nada que perder, para reavivar la llama del diferendo en internet, y salir del ostracismo al que han llegado por méritos e incapacidad propia, todo ello con el consiguiente foco mediático y titulares. A saber: primero se provoca el conato en el Guerguerat, para luego ‘sacudir el avispero’ en las redes, hacer creer a sus afines la veracidad de la escalada bélica sin aportar pruebas, y salir de su invisibilidad internacional a base de mentiras o medias verdades, poniendo en riesgo la paz y estabilidad en la zona.

El asalto al consulado marroquí de Valencia es el primero de los peajes que hay que pagar, veremos cuál es el próximo si no se toman cartas en el asunto y si no impera la prudencia, no solo en el terreno, sino la informativa. Para ello, ante la ausencia de noticias veraces y contrastadas, hay que desterrar cualquier tipo de información de dudosa procedencia, donde se utilizan masivamente fotos y videos que son de otras épocas y lugares, dando paso a la consiguiente desinformación en forma de bulos. Esta es la verdadera pandemia del siglo XXI, y algunos se aprovechan de ello, como en el caso que aquí nos ocupa.

Entre tanto, Marruecos desmintió que los choques con el Frente Polisario ocurridos en los pasados días hayan dejado víctimas mortales, al tiempo que minimizó los ataques calificándolos de meros “hostigamientos” y “provocaciones”. Desde luego que no tienen interés en entrar al trapo, por más que la ficción de las redes quieran mostrar lo contrario. Lo normal y responsable, en un caso como este, es esperar noticias de agencias, medios y fuentes fidedignas, huyendo del pozo negro que a veces son las redes sociales. Por favor, prudencia.