Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Crisis en Kabul

Así se ha hecho el rescate de afganos

2.206 rescatados, 47% de mujeres y 40% niños, 451 militares en el operativo, 1.500 entrevistas personales y un reparto exprés a centros de acogida en un máximo de 32 horas

Embarque de refugiados afganos con destino a España, el pasado 25 de agosto.

Para traer a 2.206 colaboradores afganos y familiares de estos lejos de las armas de los talibanes, España ha tenido que desplegar el mayor equipo civil y militar empleado a la vez en una operación humanitaria, con mayor distancia geográfica entre cúpula y área de acción y con el menor tiempo disponible para actuar que se recuerda.

Un clima de satisfacción se respira este viernes en la cúpula del operativo que ha trabajado desde Madrid para organizar la evacuación. Según fuentes próximas al Gobierno, se ha triplicado el objetivo inicial de evacuados. De los 2.206, 1.671 son personas, y familiares de estas, que ayudaron a España como traductores, mediadores y otro tipo de colaboradores en sus despliegues militares y diplomáticos durante 20 años de las misiones internacionales Libertad Duradera, ISAF y Resolute Support. Otros 333 rescatados están relacionados con el Servicio Europeo de Acción Exterior, parte de los cuales serán también acogidos por España en función de los cupos que, con arreglo al tamaño poblacional de cada país, han establecido los socios de la Unión.

En el contingente de rescatados hay también 131 colaboradores de Estados Unidos, 50 que ayudaron a la OTAN y 21 que lo hicieron a las fuerzas portuguesas. De todo el grupo, el 47% es de sexo femenino, la población más en peligro en estos momentos, y el 40% son menores. Al medio día de este viernes, 1.717 de esas personas habían pedido asilo o protección internacional, que tramita la Policía de Fronteras.

No había límite

Nunca se trabajó con una cantidad cerrada de objetivos. De hecho, aún sigue gente en peligro por evacuar. El número de rescatados incluye una media de cinco parientes por colaborador rescatado. La dirección del operativo decidió que no se restringiría la evacuación de personas por el grado de parentesco, pues la amenaza alcanza lejos en las familias de Afganistán.

Así, cada cooperante que España ha podido sacar de allí se ha traído si ha podido hijos y cónyuge, pero también sobrinos, algún hermano u otros familiares. Todo el entorno de un colaborador está bajo amenaza de represalias, especialmente los que hicieron de traductores en conversaciones de militares españoles con señores de la guerra o facciones armadas. "Les vieron las caras", explica un oficial veterano de esas misiones.

Ha habido familias de once miembros estresados, aliviados y agotados en la panza de los aviones. Y no todo fue recogerlos en el área de pasajeros del aeropuerto de Hamid Karzai de Kabul. Para dar con ellos en el interior del país y supervisar su llegada al aeródromo fueron necesarias muchas llamadas, y muchas de ellas infructuosas, hasta que los dirigentes de esta operación comprobaron que el correo electrónico era el medio más eficaz para localizar a un colaborador en medio del caos.

136 refugiados en Cataluña

Al comienzo de esta jornada, había 484 de estos refugiados en las tiendas de campaña del campamento montado por el Ejército del Aire en la base aérea de Torrejón de Ardoz. El número en cualquier caso es dinámico, porque constantemente están saliendo personas hacia sus destinos de aclimatación a la realidad española.

De hecho, según las citadas fuentes gubernamentales, la media de permanencia en el campamento tras aterrizar ha sido de 32 horas. La rapidez en la gestión de sus nuevos destinos ha sido clave para el operativo, para evitar el riesgo de que el campamento se abarrotara.

Ya han abandonado la base de Torrejón 1508 personas, de las que 136 están ya en Cataluña. Son parte de las 1.108 repartidas en alojamientos del sistema nacional de acogida que rige el Ministerio de Inclusión. Otros 108 están en Andalucía, un centenar en Aragón, 32 en Asturias, tres en Baleares, 146 den Castilla y León, 61 en Castilla-la Mancha, 42 en Cantabria, 85 en el País Vasco, 63 en Navarra, 18 en Extremadura, 59 en la Comunidad Valenciana, 36 en Galicia, 18 en La Rioja, 82 en Madrid y 70 en Murcia. Hay además 41 personas que se han alojado por su cuenta en casas de amigos o familiares.

El Gobierno no ha pedido alojamientos a las comunidades autónomas por una razón de rapidez y porque le ha bastado con la red dependiente de Inclusión, explican las mismas fuentes.

Reunión matinal

Cada día, desde el pasado 7 de agosto, se celebraba una reunión de expertos implicados en la operación. Moncloa lo llama Grupo de Coordinación Técnica, y estaba formado por entre 25 y 30 personas, conectadas en su mayoría por videoconferencia y coordinados por el ministro de la Presidencia, Félix Bolaños. En el grupo había militares, policías nacionales y técnicos del Ministerio de Inclusión, según las fuentes gubernamentales.

Además de esas reuniones operativas, se celebraron otras cuatro de carácter más político del equipo interministerial, con Presidencia, Interior, Defensa, Exteriores e Inclusión, y presididas por Pedro Sánchez. En esas reuniones ha participado en ocasiones también Sanidad, y se invitó, a partir de la segunda, al ala morada del Gobierno, con la vicepresidenta y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz.

Todo el operativo ha venido precedido por un trabajo preventivo anterior de la legación diplomática española en Afganistán, como adelantó EL PERIÓDICO. Se trataba de avisar al centenar largo de residentes españoles en el país de que su estancia era cada vez más peligrosa. Fruto de esos avisos, para el pasado día 18, en que ya la totalidad de la capital afgana estaba en manos de los talibanes, no quedaban más que cinco personas con nacionalidad española, y todos en el aeropuerto.

Atrás empiezan a quedar las historias de entrega de los funcionarios españoles en Afganistán, como la de los 7 agentes de las Unidades de Intervención Policial (UIP, comúnmente en misiones de antidisturbios) que ya habían terminado su turno cuando empezó a derrumbarse el estado afgano que había soportado la coalición. Les llegó el momento de irse, pero pidieron quedarse voluntariamente para ayudar a sus nueve compañeros del Grupo Especial de Operaciones (GEO), que luego serían cuatro más.

Covid casi 0

Una de las mayores preocupaciones de los organizadores de esta misión de evacuación era el coronavirus. Los refugiados han estado en condiciones de muy difícil preservación de la higiene y distancia. Pero solo se ha registrado un caso positivo en todo el contingente, una muchacha de 15 años que está asintomática. Ella y su familia han sido aisladas.

El peligro de más casos covid se cernía sobre la propia operatividad de la evacuación. De haber aparecido más, habría que haber aislado a grupos más numerosos, pasajes enteros, incluso todo el campamento de Torrejón en la peor de las previsiones.

No ha sido necesario. La baja incidencia de la enfermedad ha sido milagrosa. Tan afortunada como que no haya resultado nadie herido en avalanchas o por armas de fuego en las desesperadas jornadas de espera en el aeropuerto.

Militares

Defensa ha desplegado a un total de 131 militares en la operación en Oriente. Cincuenta y siete, de unidades CIMIC (Cooperación Cívico Miligar del Ejército de Tierra) y EADA (Escuadrón de Apoyo al Despliegue Aéreo del Ejército del Aire) han trabajado en el aeropuerto de Kabul, y 16 en las pistas de la base militar dubaití de Al Minhad. Ha sido el punto en el que los vuelos de rescate de Kabul aterrizaban y se pasaba su carga humana a aviones civiles, de Air Europa, fletados por Defensa.

En el contingente militar ha habido también 21 sanitarios y 36 tripulantes de los aviones A400M, uno de ellos medicalizado, que se enviaron a Afganistán. Además, trabajaban en Torrejón 320 militares repartidos en turnos de ocho horas, después de que 150 de sus compañeros montaran el hangar y el campamento de acogida.

En ese hangar y en ese campamento se han llevado a cabo más de 1.500 entrevistas con las personas recién llegadas. En esas entrevistas ha participado también el Cuerpo Nacional de Policía, 117 agentes de Fronteras y 68 de policía científica. Además, 58 guardias civiles escanearon los equipajes.

Una parte de los refugiados afronta su nueva vida esparcida por Europa, en Dinamarca, Letonia, Lituania, Países Bajos, Polonia, Luxemburgo, Irlanda, Bélgica, Croacia, Suecia, Grecia y Finlandia.

Ahora, 49 militares quedan en Dubái. Se han tomado un día de descanso antes de despegar para traerse a Zaragoza los tres aviones militares el próximo domingo. Dicen fuentes de esta operación que están exhaustos.

Compartir el artículo

stats