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La Provincia - Diario de Las Palmas

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365 días del divorcio

El año en que el Brexit dejó sin carburante a la recuperación de la economía británica

La falta de trabajadores ha afectado a todos los eslabones de la cadena de producción

Estanterías vacías en un supermercado británico.

En 2021, el Brexit ha puesto a prueba a los británicos. El cambio radical de un engranaje de comercio internacional que rodó bien engrasado durante cuatro décadas ha chirriado, echando chispas entre parones y sobresaltos. El año que acaba es el de las colas de coches en las gasolineras y los automovilistas llegando a las manos para conseguir carburante. El de cajas de cartón con fotos de espárragos, zanahorias o naranjas para camuflar las estanterías vacías en los supermercados.

Toneladas de marisco se echaron a perder porque langostas, vieiras y nécoras salidas de Escocia con destino a Francia no sobrevivieron a los retrasos de certificados, declaraciones y controles en la aduana. Fue la primavera en la que volvieron los brotes callejeros de violencia a Irlanda del Norte por las consecuencias fronterizas del Brexit. Centenares de miles de europeos que habían pasado parte de su vida trabajando en el Reino Unido se han marchado para no volver.

El Gobierno que prometió “retomar el control” de la nación una vez fuera de la Unión Europea ha ido a la deriva en la nueva etapa. Boris Johnson ha disimulado el fiasco escudándose en la parálisis causada por el coronavirus. Pero solo en el Reino Unido tuvieron que movilizar a las tropas para conducir camiones cisternas y abastecer a los ciudadanos de carburante. Solo aquí los ganaderos debieron en otoño incinerar miles de cerdos por falta de personal en los mataderos.

”Nos faltan entre 10.000 y 15.000 carniceros”, advertía Nick Allen al frente de la Asociación de Procesadores de Carne Británica. Formar a un matarife lleva 18 meses, añadía. Se trató de contratar a los presos en cárcel para paliar la crisis. Hubo pánico en los hogares por la falta de pavos en Navidad. La transición tras la marcha de la UE no se había preparado. Para muchos negocios fue un salto al vacío. Una de cada tres medianas empresas han debido reestructurarse. Otras han acabado en la bancarrota.

Abandono de los extranjeros 

De acuerdo con la Oficina Nacional de Estadísticas, 200.000 ciudadanos de la UE dejaron el Reino Unido en 2020 empujados por las nuevas leyes de inmigración, o por la búsqueda de un lugar más rentable y acogedor en el que trabajar. Las empresas británicas habían funcionado apoyándose en los europeos comunitarios. Su marcha dejó sin recursos suficientes a infinidad de sectores. No había gente a la que contratar y las cadenas de producción se detuvieron. El transporte de mercancías, el procesamiento de alimentos y la hostelería han sido los más afectados.

Este verano en muchos pubs no había quien sirviera una pinta de cerveza, ni en el hotel quien hiciera las camas y no hubo pollo frito que llevarse a la boca en dos de las más cadenas más populares de comida rápida, Kentucky Fried Chicken y Nando's. Se pidió paciencia a los clientes. Había 100.000 vacantes de camioneros sin cubrir. Las grandes compañías se disputaban a los conductores disponibles ofreciendo subidas de salario y bonificaciones extra. La escasez de personal ha afectado a todos los eslabones en el suministro de alimentos, ya fueran aves, lácteos, o verduras.

Los números del Brexit.

Cambio de opinión

La City de Londres ha sufrido también las consecuencias del Brexit, aunque ha seguido operando con normalidad. Se calculan en 7.500 los empleos perdidos, una cifra muy inferior a la temida en un primer momento. Las empresas financieras han enviado personal a París, Dublín y Fráncfort en torno a 400 negocios han abierto sede o se han trasladado a territorio comunitario.

El comercio británico con la UE ha caído y en octubre se hallaba un 15,7% por debajo del nivel que hubiera tenido de permanecer en la eurozona de acuerdo con el Centre for European Reform. Otras estimaciones sitúan la caída en el 11%. A largo plazo está aún por evaluar la incidencia del brexit en la economía del país, pero el impacto negativo podría ser del 4% del Producto Interior Bruto según las estimaciones de la Oficina de Responsabilidad Presupuestaria.

 El encontronazo con la realidad ha hecho cambiar de opinión a los británicos. De acuerdo con el sondeo de Savanta Comres del mes de noviembre, un 54% votaría ahora a favor de volver a la Unión Europea, frente al 47% que lo haría por seguir fuera. En junio sólo un 49% quería dar marcha atrás al Brexit.

El descontento golpea a Johnson que llega a fin de año humillado y desautorizado. Los ‘brexiters’ del Partido Conservador que fabularon con la Gran Bretaña Global y con replicar el modelo ultraliberal de Singapur en el Támesis, reprochan al primer ministro no haber gestionado debidamente la nueva etapa.

A escala internacional el Reino Unido es hoy un país más aislado. Los mandatarios europeos lo ven como un aliado poco fiable y la renegociación del protocolo para Irlanda del Norte obstaculiza cualquier acuerdo comercial con Estados Unidos y la Administración del presidente Joe Biden. 2021 ha sido el momento en el que la realidad se ha impuesto a las fantasías ideológicas del Brexit.

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