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La Provincia - Diario de Las Palmas

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Mercado laboral

Los bajos salarios y la flexibilidad empujan a Portugal hacia el pleno empleo

El país ha alcanzado una cifra históricamente baja de paro del 5,7% en el segundo trimestre de este año, aunque muchos de los empleos siguen siendo precarios

Una camarera, en su jornada de trabajo en un restaurante en Lisboa. Reuters

La recuperación del crecimiento económico en Portugal tras la pandemia ha situado la tasa de desempleo en mínimos históricos. Una situación impulsada en parte por la recuperación de sectores como el turismo, que roza las cifras récord de 2019, y que ha sido valorada positivamente por el Gobierno, a pesar de que muchos de los puestos de trabajo siguen marcados por los bajos salarios y la precariedad. El país ha alcanzado un 5,7% de paro en el segundo trimestre de este año, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), algo que está provocando dificultades a las empresas de sectores como la agricultura o la construcción para encontrar mano de obra.

Los datos revelados por el INE se suman a los publicados esta semana por el Instituto de Empleo y Formación Profesional (IEFP), que señalan que el número de parados inscritos en los centros de empleo es el más bajo desde 2003, año en que esta entidad comenzó a tener registros. El bajo porcentaje de personas desempleadas en el país, que se sitúa muy por debajo del registrado por otros países del sur de Europa como España (12,5%) o Grecia (12,3%), esconde sin embargo algunos aspectos negativos.

Bajos salarios

Parte de los buenos resultados de Portugal en términos de empleo se explican por unos salarios que siguen por debajo de la media europea, a pesar de los recientes aumentos del salario mínimo aprobados por el Gobierno socialista, que lo ha situado en los 705 euros mensuales en 2022. Los bajos salarios han permitido la contratación de más personal a las empresas de sectores con una gran demanda de trabajadores, según el profesor de la Universidad del Minho João Cerejeira. “Sectores como el turismo o la agricultura emplean una mano de obra significativa pero con bajos salarios. Esto permite a Portugal tener una tasa baja de desempleo pero con peores remuneraciones que las de otros países como España”. 

Las bajas remuneraciones han incentivado a muchos portugueses a emigrar hacia otros países europeos, como Reino Unido, Suiza o Luxemburgo, lo cual también ha contribuido a reducir el número de trabajadores disponibles en el país y a reducir la tasa de desempleo. “La emigración portuguesa fue una válvula de escape en la crisis económica de 2008, y esa huida de trabajadores se está notando en los últimos años a medida que la actividad económica se ha ido recuperando”, explica Cerejeira. El Gobierno está intentando compensar este saldo negativo con la nueva ley de extranjería, que pretende facilitar la llegada de trabajadores de terceros países para cubrir la falta de mano de obra en algunos sectores.

Ley laboral flexible

La baja tasa de desempleo en Portugal también se explica por la vigencia de algunas de las medidas impuestas en los años de la troika en materia laboral, como la reducción en 2013 de las indemnizaciones por despido a 12 días por año trabajado, y que se han mantenido hasta ahora, facilitando la contratación de trabajadores por parte de las empresas, con la contrapartida de un empeoramiento de las condiciones laborales para los empleados. 

El Gobierno socialista ha intentado revertir la situación en los últimos años, con el apoyo de los partidos de izquierdas, especialmente en el combate a la temporalidad, que afecta a cerca de cuatro de cada diez trabajadores. Unas medidas que son positivas, según el profesor de la Universidad Nova de Lisboa Pedro Martins, quien advierte sin embargo de que una protección excesiva de los puestos de trabajo puede provocar un aumento de la tasa de desempleo en el país. “En los últimos años hemos tenido mayores restricciones en la creación de contratos temporales. Esta situación lleva a algunas empresas a realizar contratos indefinidos, pero otras renuncian a contratar, especialmente en un contexto económico desfavorable. Es importante lograr un equilibrio, porque si las restricciones son muy apretadas podemos notar un impacto negativo en los datos de empleo”, asegura el profesor.

Otro aspecto determinante en la reducción del desempleo en Portugal ha sido el debilitamiento de la negociación colectiva, según Martins, que se vio muy mermada durante los años de la troika. Un aspecto que el Gobierno está intentando revertir a través de su agenda del trabajo digno, que fue aprobada en el Parlamento el pasado julio, a pesar de la negativa de la patronal. “El aspecto positivo es que un mayor poder sindical traerá mejores salarios, aunque, por otro lado, las empresas tendrán menos flexibilidad para adaptarse a posibles escenarios de crisis”, señala Martins. La previsión de crecimiento de este año para Portugal es del 6,5%, una cifra que se verá reducida hasta el 1,9% en 2023.

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