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Crisis en el país árabe

Irak se acerca al caos con más de 30 muertos tras la renuncia de Al Sadr

Bagdad se convirtió durante la madrugada en un campo de batalla por la lucha entre facciones chiís enfrentadas | El influyente clérigo Moqtada el Sadr, líder de una de ellas, anunció este lunes su retirada de la política

Al menos 30 personas han muerto en las manifestaciones en Irak

Al menos 30 personas han muerto en las manifestaciones en Irak Agencia ATLAS / Foto: EFE

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Al menos 30 personas han muerto en las manifestaciones en Irak Adrià Rocha Cutiller

Al menos 28 personas han muerto en Bagdad, la capital de Irak, tras una oleada de violencia iniciada este lunes tras el anuncio de la retirada de la política de Moqtada al Sadr, el líder de una comunidad chií contraria a Irán, y el ganador de las dos anteriores elecciones en Irak. 

Los rivales de este clérigo, en ambas ocasiones, se han unido para impedir un posible gobierno de la formación de Al Sadr. Entre los detractores de este hombre se encuentran las Fuerzas de Movilización Popular (FMP), las milicias chiís apoyadas por Irán. 

Este lunes por la mañana, seguidores de Al Sadr empezaron varias protestas delante de los cuarteles generales de las FMP que, pese a la petición del Gobierno de no disparar contra los manifestantes, usaron fuego real para reprimir las protestas. A partir de ahí, se desató el caos: grupos armados seguidores del clérigo salieron a la calle. Empezaron los combates con ametralladoras, lanzacohetes, morteros y todoterrenos armados. La batalla, calle a calle, se recrudeció en la Zona Verde de la ciudad, el barrio donde se encuentran los edificios gubernamentales y las embajadas extranjeras. Seguidores de Al Sadr asaltaron el Parlamento y el palacio de Gobierno. 

De madrugada —y también este martes— los combates han continuado. A parte de los 28 muertos, que podrían acabar siendo muchos más, hay casi 400 heridos. “Renovamos nuestra llamada a la calma a todos, y les pedimos a los manifestantes que se retiren inmediatamente de la Zona Verde y que sigan las instrucciones de las fuerzas de seguridad para proteger las instituciones oficiales y las vidas de los ciudadanos de este país”, ha dicho este martes por la mañana en un comunicado el primer ministro iraquí, Mustafá al Kadhimi, cuyo Gobierno decretó el lunes por la tarde un toque de queda total hasta nuevo aviso.

Pese al llamamiento, los combates siguen: el Gobierno oficial iraquí vive subyugado a las milicias chiís comandadas por Irán, que han construido un Estado paralelo en Irak, y extorsionan, recaudan impuestos y dirigen el país a su gusto. 

Huelga de hambre

Al Sadr, este martes por la mañana, ha anunciado que empezaba una huelga de hambre para tratar de frenar la situación. “Eliminar a los corruptos no justifica la violencia”, ha dicho el clérigo, cuya renuncia de la política llegó justo después de que el ayatolá Sayyed Kadhim al Haeri dijese públicamente que Al Sadr no llegaba a la categoría de líder y no podía, por tanto, ser considerado como tal. “Todos los creyentes deben obedecer al líder de la revolución islámica de Irán, su eminencia el Gran Ayatolá Sayyed Alí Jameneí, que su sombra sea larga, ya que es el mejor cualificado para liderar la nación [de Irak]”, dijo Al Haeri el lunes. 

Irak deberá ir a unas nuevas elecciones parlamentarias en los próximos meses, que estaban siendo negociadas en el mes anterior. El partido de Al Sadr, que ganó los últimos dos comicios, no participaba en las conversaciones: de hecho, todos sus parlamentarios dimitieron el mes pasado por el bloqueo de los partidos vinculados a las milicias proiranís a un gobierno liderado por el movimiento de Al Sadr. 

La semana pasada, seguidores del clérigo irrumpieron en la sede de la Justicia iraquí, y las negociaciones se detuvieron. No está claro si ahora, tras la batalla de este lunes y martes, las conversaciones podrán seguir. 

Mientras tanto, tras los combates, miles de personas huyen del sur de Irak hacia el norte, hacia regiones de momento en calma debido a la menor presencia allí de ciudadanos chiís y milicias armadas. Las fronteras iraquís con Irán han echado el cierre y la mayoría de vuelos hacia Bagdad han sido cancelados ante el temor a que se produzcan combates y explosiones en el aeropuerto de la capital. 

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