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Muere Manuel Sarmiento Acosta, el rey de las papas

Su trayectoria empresarial, iniciada a los 13 años, se centró en la importación y exportación de papas, defendiendo siempre a los agricultores locales

Manuel Sarmiento Acosta

Manuel Sarmiento Acosta

La Provincia

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Manuel Sarmiento Acosta, empresario de esta ciudad, fallecido el pasado martes 21 de abril de 2026, a los 93 años de edad, fue un referente en el sector primario de las Islas Canarias y antiguo Presidente de los importadores/exportadores de papas.

Dedico su vida principalmente a la compraventa de Tomates y papas (tanto de semilla como de consumo), enfocándose los últimos 50 años en exclusiva a las papas y a la defensa de los agricultores locales.

Su andadura comenzó cumpliendo los 13 años, junto a su padre D. Manuel Sarmiento Suarez que también se dedicaba a la compraventa del tubérculo, el principal consumo en las Islas. Más arriesgado que su progenitor, empezó a importar barcos completos de papas, cosa que en ese esa época era un riesgo importante, pero su tenacidad y su valentía hicieron que el negocio fuera escalando exponencialmente hasta convertirse en uno de los importadores y exportadores más importantes de la época, primero con Sarmiento SL y finalmente con Masafruta SL. En sus últimos años contaba a su familia y amigos números anécdotas de su andadura empresarial, una de ellas contada a los más cercanos, fue Que ante una falta de abastecimiento local, fletó un barco solo de papas desde Reino Unido para suministrar el mercado canario, con la oposición de su padre, siendo muy joven, 21 años, se fue al banco a pedir un crédito para poder importar ese barco, con el riesgo que conllevaba y gracias a su tesón fue un éxito en ese momento.

Conocido durante esa época como “El rey de las Papas”. Principal defensor de la agricultura local, luchando exhaustivamente por las ayudas al agricultor canario y promoviendo la exportación de papas hacia el Reino Unido, cosa que hoy día es impensable.

Su mejor negocio contado por el mismo era cuando se pujaba por la recogida de Pinocha, transportando camiones desde la cumbre hasta los almacenes para el empaquetado de tomates y plátanos para su exportación.

Tal era su seriedad y su responsabilidad que los gobernantes de la época confiaron en él para buscar otros empresarios del sector y completar un barco de sus papas y otros artículos de primera necesidad en 24 horas con el fin de enviarlo a Sidi Ifni, para suministrar a las tropas españolas desplegadas en el norte de Africa.

D. Manuel no tenía ningún miedo a cualquier tipo de negocio, una persona enamorada de su trabajo, que hacia con empeño y unas ganas continuas de levantarse para trabajar los 7 días de la semana hasta los últimos días de su vida.

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