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In Memoriam

Muere el exdiputado canario José Luis Álamo

José Luis Álamo

José Luis Álamo

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Félix Santacruz

Mentor. Amigo. Compañero. Referente.

Su vida fue compromiso; su legado, esperanza.

Hoy toca despedir a un gran mentor, un gran amigo y una gran persona: José Luis Álamo.

Hoy despedimos a un hombre que hizo de su vida un compromiso permanente con la comunidad, con la justicia social y con las personas más necesitadas.

Doy gracias por haber tenido a José Luis en mi vida desde mi preadolescencia. Él despertó en mí un cristianismo activo, comprometido con quienes más lo necesitaban, así como un profundo amor por nuestro pueblo canario y por la solidaridad con los pueblos hermanos.

Sembró en mí inquietudes, valores y el deseo de trabajar por una sociedad más justa, fraterna y humana.

José Luis fue una de las personas más importantes de mi vida. Me enseñó, me valoró, me dio confianza y me abrió los ojos a la realidad.

Gracias a él conocí personas, experiencias y compromisos que me ayudaron a crecer y a convertirme, en gran parte, en la persona que soy hoy.

Guardo un recuerdo muy especial de aquellos trayectos mágicos en su Volkswagen Escarabajo, desde La Isleta hasta la Fiesta de La Rama, en el Valle de Agaete, su pueblo natal.

También recuerdo las subidas a Tamadaba para buscar las ramas. Mientras yo avanzaba asombrado y ya cansado por el camino, José Luis no dejaba de bailar, cantar, celebrar y contagiar su inmensa alegría de vivir.

Aquellos momentos reflejaban perfectamente su manera de entender la vida: con entusiasmo, cercanía, compromiso, esperanza y una extraordinaria capacidad para hacer felices a quienes lo acompañábamos.

Pero fueron muchísimas más las experiencias compartidas. Compartimos el trabajo sociopastoral y el compromiso con la transformación social; la lucha contra el chabolismo en La Punta y El Confital a finales de los años sesenta y comienzos de los setenta; los estudios sobre la realidad social de La Isleta durante aquella década, impulsando investigaciones, procesos de promoción comunitaria y movilizaciones vecinales en favor del desarrollo social, educativo y cultural del barrio.

También compartimos las Fiestas del Carmen, vividas como un espacio de participación popular, identidad canaria y convivencia; las luchas obreras de los trabajadores portuarios; los encierros de las trabajadoras de Telefónica y de Abengoa, donde siempre mostró un firme compromiso con la defensa de los derechos laborales; el apoyo al trabajo de Villa Teresita en la zona de Andamana; y su labor pionera, como sociólogo, en la prevención y el tratamiento de las toxicomanías, contribuyendo al diseño e implantación de políticas sociales orientadas a la prevención, la atención y la inclusión social de las personas afectadas.

Asimismo, participó activamente en la construcción de iniciativas de compromiso ciudadano y político, como Pueblo Canario y Unión del Pueblo Canario, y mantuvo siempre una firme defensa de la paz, la justicia social, la democracia y los derechos humanos.

José Luis perteneció a esa generación de hombres y mujeres que entendieron que la fe, la solidaridad y el compromiso social no podían separarse.

Vivió con coherencia, humildad y generosidad, dejando una profunda huella en muchas personas y comunidades.

Hoy siento una inmensa gratitud por todo lo que recibí de él. Su ejemplo seguirá acompañándome, porque las personas que educan con su vida, sirven con humildad y aman profundamente a su pueblo nunca desaparecen del todo: permanecen vivas en la memoria, en los valores que transmitieron y en el compromiso de quienes tuvimos el privilegio de caminar a su lado.

Descansa en paz, querido José Luis.

Gracias por tu amistad, por tu ejemplo y por todo lo que sembraste en nuestras vidas.

Tu legado seguirá vivo en quienes continuaremos trabajando por una sociedad más justa, solidaria y fraterna.

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