Con sólo 19 años puede hablarse ya de Saoirse Ronan como de una sólida actriz. Nominada a un Oscar en el 2007, por Expiación, de Joe Wright, a los 13 años, forma parte de esa privilegiada vanguardia de adolescentes que han tenido acceso a tan apreciada distinción, como Abigail Breslin, Anna Paquin o Tatum O´Neal. Esta jovencita, de mirada limpia y rostro virginal, conoció el éxito temprano, pero tal circunstancia no le hizo dormirse en los laureles. Ese mismo año volvió a demostrar sus dotes interpretativas en El novio de mi madre, junto a Michelle Pfeiffer y Paul Rudd.

El cineasta Peter Jackson, quien la dirigió en The Lovely Bones (2009), con Mark Wahlberg y Rachel Weisz, definió su trabajo como "increíble". La joven ha trabajado en títulos como El último gran mago, de Gillian Armstrong, con Catherine Zeta-Jones y Guy Pearce; City of Ember, al lado de Tim Robbins o Camino a la libertad, de Peter Weir, con Jim Sturgess, Ed Harris o Colin Farrell. Un notable etcétera que llega hasta su último estreno, The Host (La huésped), a las órdenes de Andrew Niccol (Gattaca): una apasionante reflexión sobre los buenos valores en tiempos malos para el género humano, inmersa en la ciencia ficción. Esta hermosa irlandesa nacida en Nueva York fue devuelta de muy niña a sus verdes praderas irish. Su impronunciable nombre (seer-she) gaélico, que significa libertad, hace transpirar a los reporteros de alfombras rojas cada vez que quieren llamar su atención.

Saoirse se ha tomado con todo el amor propio de una actriz dotada y meticulosa la adaptación de la novela The Host, publicada en el 2008 por Stephanie Meyer, la autora de la popular serie Crepúsculo. Entre otras cosas, porque es la protagonista absoluta de esa aventura de invasores extraterrestres que se apoderan de los cuerpos de los humanos, pero donde los buenos sentimientos tienen cada vez más espacio. Aplicada sucesora de Crepúsculo, se incluye en la nueva corriente del cine de tinieblas, que da un gran espacio al amor y acaba dibujando un horizonte de esperanza. La ternura de una de las almas cobijadas en The Host y su alianza con la antigua ocupante de ese cuerpo aportará nueva luz a un reducido grupo de resistentes.

En dicha historia, como una etérea heroína de leyenda, la delicada complexión de Saoirse crece hasta convertirse en un tótem, incluso para sus furiosos enemigos, merced a una interpretación contenida pero repleta de matices. La película, de estética futurista, muestra paisajes fantasmagóricos, aunque grandiosos, y homenajea a los viejos fi lmes de colonos en el Lejano Oeste. Poblada también por escaramuzas líricas y pequeñas aunque frecuentes y sutiles sorpresas, que destacan a una actriz hecha, vibrante y a la vez comedida, extraordinariamente dotada para la interpretación.

Considerada por algunos heredera de Kate Winslet, el aire de pura inocencia no oculta su facilidad para los acentos, su condición de hincha del Manchester United, ni su profunda admiración por Peter Jackson. Sigue considerando que la escala cromática entre la risa y el llanto es lo mejor de su profesión de actriz adulta. Sin duda, Ronan va a seguir de plena actualidad cinematográfica. A la espera de Byzantium, el filme de vampiros de Neil Jordan, se suman películas de próxima aparición, como la británica How I Live Now, de Kevin Macdonald, sobre una joven yanqui en Inglaterra, al estallar la Segunda Guerra Mundial, y otras ya en camino, entre ellas: The Grand Budapest Hotel, de Wes Anderson, con Ralph Fiennes, y

How to Catch a Monster, el debut en la dirección del polifacético actor Ryan Gosling.