La Casa-Palacio Insular del Cabildo de Gran Canaria muestra, desde ayer y hasta el próximo 21 de diciembre, los rostros que pudieron tener los marineros de la primera expedición que siguió a Cristóbal Colón en su aventura por América, tal y como los pintó el pintor Jesús Arencibia poco antes de morir con el título de Colón y los olvidados.

Estos cuadros forman, junto a loss murales Los frutos del mar y las tragedias del mar, situados en el Salón de Plenos, la muestra Jesús Arencibia. 100 años impulsada para conmemorar el primer centenario del Cabildo y para rendir también tributo al pintor de Tamaraceite.

La inauguración contó con la presencia del presidente del Cabildo de Gran Canaria, José Miguel Bravo de Laguna; el consejero insular de Cultura y Patrimonio Artístico y Cultural, Larry Álvarez, y el comisario de la exposición, Ramón Gil.

Larry Álvarez anunció la incoación del expediente para la declaración de Bien de Interés Cultural de los murales de la Casa-Palacio y agradeció al presidente que buena parte del centenario del Cabildo "tenga que ver con la cultura". Bravo de Laguna explicó que frente a los recortes innecesariamente crueles de otras instituciones , "el Cabildo se ha propuesto mantener su partida en cultura en 2013 para seguir mostrando a los canarios el patrimonio de artistas del siglo pasado".

Colón y los olvidados está formada en realidad por 86 retratos que, antes de morir, el artista de Tamaraceite donó a la Casa de Colón, y de los cuales se expone casi la mitad por problemas de espacio. Por otro lado, y para elaborar la gran alegoría que representan sus murales de la sala de plenos del Cabildo, Arencibia primero tuvo que trabajar en la ermita de Tamaraceite, donde gestó esta obra caracterizada por su dramatismo y el temple heroico de los personajes representados, así como por la influencia de Néstor y Aguiar.

Concluidos los diseños, el pintor los trasladó enrollados a la sede del Cabildo, donde los pegó con cola de origen vegetal. Los pronunciados escorzos de los cuerpos pintados por el artista otorgan a la composición una suerte de movimiento que siempre caracterizó la producción muralista de Arencibia, que también destaca por el ritmo armonioso y su rica vitalidad.

Con motivo de esta muestra conmemorativa, el Cabildo grancanario ha impulsado un programa de visitas guiadas para público general y escolares de Educación Primaria, ESO y Bachillerato.

Una nutrida obra mural

Jesús Arencibia elaboró en su hogar-estudio de Tamaraceite la gran mayoría de su rica producción plástica, aunque su fructífera y nutrida obra mural, la más variada, monumental y extensa creada en Canarias por un solo artista, está plasmada en centenares de metros cuadrados de infinidad de espacios, desde organismos públicos a residencias particulares, pasando por diversas ermitas, parroquias e iglesias de Gran Canaria. Junto con Aguiar y Néstor, Arencibia formó parte del gran trío de muralistas canarios. Pasó más de 20 años pintando murales, desde el fresco del baptisterio de la Iglesia de San Juan de Telde (1948), hasta su último encargo concluido, en la Iglesia de San Antonio de Tamaraceite (1971). Fue en los 70 cuando su obra queda marcada por el color como vehículo expresivo. Su paleta se torna dura, triste, inundada por los colores violáceos, los azules aplomados de gris, los pardos, tierras y negros. Su pincelada se amplía y contrasta, vaciándose de materia y dejando a veces el lienzo descarnado. Todo ello confiere a estas obras un acentuado tono dramático como en Colón y los olvidados. A.G.S.