Tres parejas en los albores del siglo XX se enredan en un fin de semana en el campo. Sus seducciones frustradas y un mágico alboroto sexual, llevan a estos personajes urbanos, en un entorno campestre, a detonarse en una noche de verano en un juego onírico de reflexión existencialista sobre la comunicación entre el mismo grupo social, pero también en la relación con uno mismo. Los deseos y las necesidades florecen en ese campo repleto de duendes mágicos y luces incandescentes de esta comedia enredosa con las constantes el cine de Woody Allen y sus personajes por el entorno que les rodea.

Un excéntrico inventor, Andrew, y su esposa, Adrian, invitan a un grupo de amigos a pasar un fin de semana en su casa de campo para celebrar la boda de Ariel y Leopoldo, un ilustre pero pedante profesor de Universidad capacitado -según el- para entender y explicar el cosmos.

A ellos se les une el mejor amigo de Andrew, el Doctor Maxwell, y su amiga Dulcy para ese fin de semana. Y lo que empieza como un paseo inocente se convierte en una prueba de fuego al detonarse el deseo entre ellos. Las parejas se enredan, el amor aparece y desaparece, igual que los recuerdos de otros veranos..

Andrew vuelve a sentirse enamorado de Ariel, pero su amigo Maxwell también pierde la cabeza por ella. Leopoldo descubre que antes de su boda lo más conveniente sería pasar la noche con la enfermera Dulcy y dar rienda suelta a sus fantasías, ella accede a la propuesta, pero Adrian también la necesita para unos consejos matrimoniales, como es enfermera…

Ariel entre esta locura no sabe a quién ama..

Y todas estas necesidades humanas mezcladas con los juguetones espíritus del bosque que rodean la casa, convierten a estas tres parejas, en seis personajes necesitados de noches de verano…