Tras su exhibición en Madrid y Tenerife, la muestra que revisita el legado del pintor canario, se podrá visitar a partir del jueves 23 de mayo al 24 de agosto, con la colaboración del Cabildo de Fuerteventura.

Cuenta con una selección de ochenta obras que abarcan desde los primeros años de su producción, hasta la última etapa de uno de los máximos exponentes del arte canario de la época Moderna.

La exposición Juan de Miranda lo pintó, celebra el tricentenario del nacimiento de este artista canario, llega a Fuerteventura después de su paso por el Museo Lázaro Galdiano de Madrid y las salas de arte Cabrera Pinto en La Laguna, Tenerife. Organizada por el Gobierno de Canarias, con la colaboración del Cabildo de Gran Canaria, Acción Cultural Española (AC/E), el Museo de Bellas Artes de Santa Cruz de Tenerife y el Cabildo de Fuerteventura , supone un descubrimiento para el público y la visibilidad de un pintor innovador en su época.

Comisariada por la catedrática de Historia del Arte, Margarita Rodríguez González, reúne una selección de obras que transitan desde los primeros años de la producción de Juan de Miranda, hasta su última etapa, donde se convirtió en uno de los artistas más solicitados por la aristocracia y la iglesia.

La exposición, a juicio de la comisaria, «revela el recorrido artístico de Juan de Miranda por la renovación en la pintura. Es más, entenderle a él y su obra es comprender la encrucijada del arte del siglo XVIII bajo la mirada de un artista nacido en la periferia del reino que apostó por modernizar y oxigenar el gusto en su tierra tras su regreso a las islas", concluye.

A pesar de que su influencia y legado son patentes, sus obras no han estado siempre todo lo visibles que deberían. De ahí esta exposición que muestra cómo se singularizó en un contexto específico, entre el Barroco y el Neoclasicismo, entre las ideas anteriores y las reinterpretaciones modernas, sabiendo unir conceptos anteriores e ideas dieciochescas en favor de las necesidades de su obra. Indudablemente, estamos ante un pintor producto de su tiempo, inmerso en una sociedad confesional, por lo que la temática de la mayor parte de sus cuadros estuvo determinada por los encargos religiosos que le reclamaban tanto la Iglesia como la clientela privada, gracias a los que se granjeó un importante prestigio. Igual fortuna tuvo en el campo del retrato, en el que, aunque con un catálogo menos abundante, se puede observar la calidad de su pincel.

Juan de Miranda lo pintó

El recorrido expositivo se organiza en cinco capítulos temáticos, "Retrato civil", "Retrato religioso", "Inmaculadas", "Infancia de Jesús" y "Vida pública de Jesús" precedidos de un Prefacio, asi como de una aproximación a la trayectoria vital y un apartado dedicado a la conservación y restauración del patrimonio.

Indudablemente, estamos ante un pintor producto de su tiempo, es decir, inmerso en una sociedad confesional, por lo que la temática de la mayor parte de sus cuadros estuvo determinada por los encargos religiosos que le reclamaban tanto la Iglesia como la clientela privada gracias a los que se granjeó un importante prestigio. Igual fortuna tuvo en el campo del retrato, en el que, aunque con un catálogo menos abundante, se puede observar la calidad de su pincel.