LA QUINTA DE SHOSTAKOVICH

En su segundo programa de temporada Slatkin propone un guiño a la música española, con el arreglo que Arbós realizara de Triana de Albéniz y la Fantasía para un gentilhombre de Rodrigo, de quien se cumplen 25 años de su fallecimiento, con el debut del guitarrista Rafael Aguirre; piezas que Slatkin opone a la grandiosa Sinfonía nº 5 (1937) de Shostakovich, una de las grandes referencias de la música rusa en las salas de concierto. Bajo su aparente tono triunfal, que Shostakovich asocia a la idea central del hombre y su sufrimiento, y la superación de la tragedia y las tensiones con un mensaje de optimismo, en la Quinta se esconde la huella de la persecución por parte del aparato político de la URSS tras el escándalo de Lady Macbeth de Mtsensk. Ante ellos el compositor presentaba su nueva sinfonía como "la respuesta de un artista soviético a unas críticas justas".