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Restaurantes

Rogelio Tenorio: "Bevir volverá a abrir sus puertas en el sur de Gran Canaria"

El propietario del restaurante, que cerró con una estrella Michelin en Las Palmas de Gran Canaria, ha adelantado la reapertura del negocio, con José Luis Espino al frente de la cocina

Rogelio Tenorio, propietario de Bevir, durante una ponencia.

Rogelio Tenorio, propietario de Bevir, durante una ponencia. / LP / DLP

José Luis Reina

José Luis Reina

Las Palmas de Gran Canaria

La noticia, adelantada por este periódico el pasado 14 de octubre, impactó a todos. Uno de los mejores restaurantes de Gran Canaria, Bevir, que había conseguido la estrella Michelin en la última edición de la gala, cerraba sus puertas menos de un año después del hito que supone entrar en la élite mundial de la gastronomía.

Fueron muchas las incógnitas, la rumorología, y también las falsas noticias. Ahora que ha pasado un tiempo prudencial, Rogelio Tenorio, el propietario del restaurante, ha visitado el pódcast gastronómico La Penúltima y nos vamos, y ha explicado, con la calma que requiere el asunto, todo lo que ocurrió con Bevir, desde la apertura hasta el cierre.

Noticia clave para Gran Canaria

Casi finalizando la conversación, y cuestionado sobre si algún día volvería Bevir, Tenorio fue claro, y lanzó la esperada exclusiva. "Bevir volverá a abrir pronto sus puertas en el sur de Gran Canaria, en un hotel muy reconocido por todos". Una noticia formidable para la gastronomía de Canarias, y en mayor medida para seguir impulsando la excelencia gastronómica de Gran Canaria, que en los últimos años ha despegado con una fuerza admirable.

No fue el único titular que dio el empresario, farmacéutico de formación y profesión, gastrónomo por vocación y músico de corazón, que es también un joven brillante que encontró en la gastronomía su gran pasión, casi desde que tenía uso de razón. Ahí, sus padres, tal y como confesó en el pódcast gastronómico de este periódico, tuvieron mucho que ver. Esa semilla tan necesaria para despertar inquietudes, ese inicio del camino para que uno avance sin límites.

Grabación del programa de La Penúltima y nos vamos, con Tenorio en el centro.

Grabación del programa de La Penúltima y nos vamos, con Tenorio en el centro. / LP / DLP

Y eso fue, precisamente, lo que Tenorio hizo. Estudió la carrera de Farmacia en Madrid, algo que es ya tradición en la familia, muy respetada en el sector. Él es, además, la quinta generación que lleva con orgullo ese nombre, aunque ahora su pequeño ha cogido el testigo, "Rogelio Tenorio VI", dice entre risas. Padre de una preciosa familia, a sus 34 años puede presumir de haber vivido mucho.

Compaginó la carrera con el arbitraje de fútbol profesional, algo que le entusiasmaba y que lo mantenía en plena forma. Ahí ya empezó a demostrar que cuando algo le apasiona, va con todo a por ello. "Soy un soñador, es la verdad. Y cuando sueño con algo, hago todo lo posible para hacerlo realidad", confiesa. Dejó el arbitraje por las cocinas, pero no por cualquier cocina.

Una formación que lo cambió todo

Tenorio se metió en una de las grandes cocinas de España, la del restaurante El Bohío, del mediático cocinero Pepe Rodríguez. "Tenían la intención de que con esa formación tan exigente se me quitara de la cabeza lo de la cocina, pero pasó justo lo contrario, me apasionó aún más", dice Rogelio Tenorio. En ese restaurante, que marcó un antes y un después en su vida, también pasó "una de las mejores etapas que recuerdo".

Con una formación tan intensa en un restaurante tan duro y brillante, el joven farmacéutico salió con la idea que llevaba tiempo ocupando un espacio privilegiado en su cabeza: quería montar un restaurante gastronómico, de nivel, en su querida isla de Gran Canaria. Con la carrera ya terminada, y con su propia farmacia en la capital grancanaria, Tenorio ejecutó su sueño; un soñador que los hace realidad.

Una de las primeras llamadas que hizo fue a su amigo Rubén Cuesta, al que conoció durante su formación en El Bohío, y que recientemente ha logrado la primera estrella Michelin de Lanzarote. "Éramos muy amigos, y lo seguimos siendo. En aquel entonces, fue muy bonito abrir Bevir con él, el restaurante impactó mucho desde su apertura, entró muy rápido en la Guía Michelin como uno de sus recomendados, y la gente se enamoró rápidamente del concepto".

Rogelio Tenorio, posando en el Santa Catalina, a Royal Hideaway Hotel. (1)

Rogelio Tenorio, posando en el Santa Catalina, a Royal Hideaway Hotel. / LP / DLP

Todo fue de maravilla hasta que, como tantos otros restaurantes, tuvo que enfrentarse a la pandemia, algo que lo "dinamitó todo". El volver a recuperar el ritmo fue duro, incluso para "un amante de las causas perdidas" como él. Tenorio no esconde que su situación económica le permitía invertir en el restaurante, pero pensando más con el corazón que con la cartera. Una inversión que hacía para mantener vivo el sueño. "Bevir perdió unos 250.000 euros en los años que estuvo abierto", confiesa.

Llegó Espino, llegó la estrella

En esa crisis existencial, su amigo Rubén Cuesta recibe una oferta desde Lanzarote, que termina aceptando. Algo que Tenorio, siempre elegante, asumió con cierta tristeza, y lamentando la poca elegancia de quien acude "a otros restaurantes a hacer ofertas a cocineros que están trabajando". Fue una baja que causó una alta, la de la estrella. Porque entonces apareció José Luis Espino, brillante cocinero, y se encargó de enfocar el rumbo, logrando la ansiada estrella Michelin con su propuesta de solo mar y solo huerta.

El resto ya es historia. Tras el hito, el sorprendente cierre, o no tan sorprendente. Rogelio Tenorio, que se emociona al hablar de su familia, siempre ha tenido la película muy clara. Cerró con la misma inteligencia con la que abrió. Y ahora, cuando ha anunciado la nueva etapa de esta emocionante aventura, vuelve a recuperar la sonrisa, si es que alguna vez la perdió. Sabe que en el sur, y en ese hotel, triunfará. Tiene un equipo ganador, tiene el talento. Le faltaba esto. Y a Gran Canaria también. Sigan atentos.

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