Ensayo de un camarero
Habla la sala: Jonathan Collado, de la churrería Astrid
No todas las salas son iguales, algunas las valoramos por su decoración, comodidad, acústica u otros factores

Jonathan Collado. / LP / DLP

Sin embargo, en otras salas lo que más tenemos en cuenta es ese ambiente que nos hace sentir dentro de nuestra zona de confort, especialmente cuando te tomas un break, por ejemplo, para el café del desayuno. Estoy casi seguro que todos tenemos un bar-cafetería preferido para este momento.
Esas salas tienen en común algunos elementos, como la típica barra metálica con unos taburetes algo cómodos, un televisor de fondo con los noticiarios matinales, algún que otro cliente que siempre está ahí, como parte del mobiliario y los clásicos ruidos del molinillo del café, el traqueteo de las tazas y las cucharillas, y esas servilletas que en poco o casi nada cumplen su función. Al frente de una de estas salas se encuentra nuestro anfitrión de hoy, Jonathan Collado, o Jonhy, como casi todos le conocemos.
La sala donde desarrolla su trabajo nuestro camarero, es la clásica cafetería churrería, que todos podemos imaginarnos, algunas mesas bajas de madera y una barra de acero inoxidable que va de extremo a extremo a lo largo del local. Una vitrina expositora, una cafetera que no para ni un segundo, una zumera, una churrera y por supuesto, una gran plancha desde donde Eduard, el gerente, prepara toda clase de bocadillos y sándwiches.
Jonathan comenzó su vida laboral en la construcción, como muchos de los camareros que hoy en día ocupan puestos en el sector. Y entre que una obra finalizaba y otra empezaba, realizaba extras en alguna cafetería, como camarero, planchista o cualquier otro puesto que se terciara. Hasta que un día lo llamaron para trabajar en la cafetería Astrid de la capital grancanaria, y ahí se ha quedado desde hace ya ocho años. A él podríamos describirlo como el camarero que todos desearíamos que nos atendiese cuando solo disponemos de unos diez minutos para desconectar del trabajo y tomar el desayuno. Con un “buenos días, ¿qué le ponemos?” recibe a todo aquel que entra en el local, aunque si eres de los asiduos, él ya sabe lo que vas a tomar sin que lo pidas.

Collado, durante un servicio. / LP / DLP
Como nos cuenta Jonathan en este encuentro, nunca baja la guardia y si tiene que entrar a la barra para adelantar el trabajo de algún compañero no le pesa; lo principal es que el cliente se vaya contento y sea atendido rápidamente. Eso sí, cada persona tiene que saber dónde se ha sentado a desayunar, y lo que no tolera es un comensal con exigencias y faltas de respeto, que haberlos haylos.
Un camarero "en peligro de extinción"
Lo puedes escuchar a viva voz pidiendo a la barra los cafés, los zumos o marchando infinidad de bocadillos y pulguitas, con las peculiaridades y preferencias de cada cliente. Pero también lo ves en la barra al mismo tiempo preparando los churros o los cafés, porque como dice él, “si algo no perdona es el café bien hecho con su espumita de leche quemada por encima”. Saca los bocadillos, las pulguitas, los sándwiches, te cobra y con la misma sale corriendo para limpiarte la mesa y tomarte la nota. Es un no parar.
Jonhy es eso que llamaríamos un camarero con “jiribilla”, él disfruta de ese ritmo y sostiene que le gusta su trabajo. Nuestro anfitrión es el camarero que todo restaurador quiere tener en sus filas, ya no solo porque es rápido, eficiente y responsable en su trabajo, sino también por su educación y buen trato, porque a nadie le gusta empezar la mañana con alguien de mal humor sirviéndole el café.
Estos trabajos de cafetería es uno de los más duros y sacrificados. Por eso es necesario darle voz a él y a todos los camareros de su rango, ya que no hay muchos dispuestos a desempeñar esta ardua tarea, son una especie en peligro de extinción.
Tener en consideración el esfuerzo de los camareros de las salas de nuestros lugares favoritos para desayunar, aquellos bares y cafeterías de barrio de toda la vida, que siempre te reciben y acceden a tus caprichos como si estuvieras en tu propia casa, es igual de importante que el trabajo que se realiza en otras tipologías de sala, y el trabajo que realiza nuestro camarero de hoy es digno de mención, ya que da valor al oficio y lo eleva.
- El bochinche más escondido de Gran Canaria se encuentra en este municipio: comida casera, productos locales y precios económicos
- Ramírez saca la calculadora: 'Cogí la UD Las Palmas con 76 millones de deuda y ahora hay 76 millones en positivo
- La Feria de Navidad de Siete Palmas incorpora una atracción nunca vista en Canarias
- ¿Por qué se llama así Schamann?
- El balbuceo de Luis García: 'Jesé no es titular porque las decisiones son mías
- Los panetones artesanales de masa madre que alimentan con mimo a su barrio de Las Palmas de Gran Canaria
- Dos detenidos en Las Canteras tras un violento asalto a un paseante
- ¿Qué hacer en Gran Canaria este fin de semana?