Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

Restaurantes

Bodega Extremeña: un plan infalible en Las Canteras

Este 2026 el negocio cumplirá 25 años repartiendo platos tradicionales, buenos vinos, mejores embutidos y, sobre todo, felicidad

Equipo de la Bodega Extremeña.

Equipo de la Bodega Extremeña. / LP / DLP

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google
José Luis Reina

José Luis Reina

Las Palmas de Gran Canaria

Hay locales que intentan forzar el buen rollo y falsificar la sencillez de los platos de siempre. Duran poco. Ahora que todos quieren volver a la taberna, a la casa de comida, a esa impostada naturaleza de la barra del bar sin alma ni experiencia, es importante acordarse y señalar a los que llevan ahí desde hace ya muchos años.

No recuerdo la primera vez que pisé la Bodega Extremeña (C/ José Franchy Roca, 74), pero sí recuerdo que tuve claro que volvería con regularidad a aquel sitio, que tantos buenos momentos me ha dado y me sigue dando. Bien en la pequeña barra, o bien haciendo el milagro de situarme en algún hueco de esos que solo Gerardo Gutiérrez ve en el pequeño comedor interior, lo cierto es que esta taberna está cargada de veracidad, de entusiasmo y de autenticidad.

Plato de jamón.

Plato de jamón. / LP / DLP

No recuerdo un día ni una noche mala aquí. Da la sensación, y quizá por eso siempre llena y hay que andarse rápido para lograr conseguir sitio, de que al cruzar esa puerta los problemas desaparecen. Una regularidad admirable basada en la simpatía natural de Ángel Rey, el culpable de este regalo, o en la profesionalidad y criterio de Gerardo Gutiérrez, actual gerente y el hombre para todo del lugar, que comenzó a trabajar como cocinero y camarero en el local en el año 2006, que se dice pronto. A ello hay que sumar, claro, a Juan, que oficia en la cocina a un ritmo imparable, Lorena y Pedro.

Si usted aún no ha pisado este lugar, vaya y pida en su primera visita los clásicos de la casa: una tabla de embutidos, de los mejores que se puede comer uno en la ciudad; otra tabla de quesos; la deliciosa tortilla; la ensalada de aguacates con tomate y ventresca, las carrilleras y para rematar el polvito extremeño. Para el vino, si no lo tiene muy claro, ahí estará el aniftrión para elegir por usted. A partir de ahí, y si está dentro en lugar de en la apacible terraza, será testigo de un complejo baile y de un ritmo desbordante que no parará hasta el cierre, de gente entrando y saliendo, otros, los más avispados, haciéndose el hueco en el último sitio de la barra.

La icónica ensalada.

La icónica ensalada. / LP / DLP

Verá salir tortillas de la cocina a un ritmo de Guiness, y también los famosos montaditos para ir abriendo boca. Oirá risas, conversaciones de los anfitriones con los comensales, verá tablas y tablas de embutidos y olerá la grandeza del ibérico, el aroma de los guisos. En la Bodega Extremeña siempre es fiesta, sobre todo en esas noches de jueves y viernes, que el fin de semana está ya tocando a la puerta, menos a la de este local, que no le abrirá. Porque esa es otra, aquí se disfruta de lunes a viernes.

Un oasis

Le presencia de la Bodega Extremeña casi en pleno paseo de Las Canteras es uno de esos milagros que debemos agradecer a diario. En un lugar tan volátil, donde los negocios van y vienen, al igual que los conceptos, tener este oasis durante 25 años es digno de reconocimiento. Lo es por muchos motivos, pero el principal, sobre todo para los más nostálgicos, es que usted puede tardar 10 años en volver que sentirá los mismos sabores de siempre, el mismo corte del jamón y el mismo encanto del lugar. ¿Quién puede conseguir eso hoy en día?

Carrilleras, con el puré de papas y el arroz.

Carrilleras, con el puré de papas y el arroz. / LP / DLP

Aquí el ambiente sí afecta directamente a la comida, y viceversa. Esa tortilla o esa ensalada no sabría tan bien en otro espacio, estoy seguro. Es la ventaja que ofrece el tiempo a los lugares seleccionados. Por ello, estimado lector, hoy quería poner en valor esos lugares a los que vamos y repetimos con la regularidad que ofrece la rutina, pero que debe hacernos pensar en todos los momentos que perderíamos sin ellos. Un homenaje, y no gastronómico, que también, a la Bodega Extremeña.

Tracking Pixel Contents