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El Enófilo

Así es la bodega del único vino canario con 100 puntos Parker

Guiados por el enólogo Roberto Santana, pudimos comprobar la evolución de la añada 2025

Táganan Margalagua, el único vino con 100 puntos Parker de Canarias.

Táganan Margalagua, el único vino con 100 puntos Parker de Canarias. / Mulchand Chanrai

Mulchand Chanrai

Mulchand Chanrai

Santiago del Teide

Hay visitas a bodegas que se parecen a una cata técnica y otras que terminan siendo una conversación abierta sobre paisaje, viñas viejas y decisiones que solo se toman después de años escuchando la tierra. La mañana que pasamos esta semana en la bodega de Envínate, en Santiago del Teide, con Roberto Santana, uno de los fundadores y enólogos del proyecto, tuvo algo de ambas.

Nos reunimos un pequeño grupo de amigos del sector para asomarnos a la evolución de la añada 2025, todavía en proceso, catando directamente de depósito y de barrica distintas parcelas que más tarde darán forma a los vinos de la bodega.

Envínate nació de una idea sencilla: volver a la viña. Cuatro jóvenes enólogos decidieron hace años mirar al viñedo antes que a la técnica y entender el vino como una expresión del lugar. Desde entonces, el proyecto se ha convertido en una referencia internacional del vino atlántico, pero al visitar la bodega lo que sorprende no es solo el prestigio, sino la naturalidad con la que se trabaja. La cata comenzó parcela a parcela, recorriendo mentalmente algunos de los paisajes vitivinícolas más singulares de Tenerife.

Benje: frescura de altura, placer inmediato

El viaje empezó muy cerca de donde estábamos, en Santiago del Teide, con las viñas que dan origen a Benje.

Estos viñedos de altura, plantados sobre suelos volcánicos y en condiciones climáticas extremas, producen uvas de una intensidad aromática muy particular. Al catar las diferentes parcelas todavía en fermentación o afinándose, ya se intuía el carácter que después aparecerá en el vino final: frescura, tensión y esa mineralidad austera que define los vinos de esta zona del suroeste de Tenerife.

Roberto explicaba cada parcela con la familiaridad de quien ha caminado muchas veces entre esas cepas. “Cada viña tiene su personalidad, y la idea es respetarla”, comentaba mientras llenaba las copas directamente del depósito.

Taganana: la montaña atlántica

El viaje continuó hacia uno de los paisajes vitivinícolas más espectaculares de Tenerife: Taganana, en el macizo de Anaga.

Mapa de las zonas vinícolas de Tenerife y algunos de los vinos de la bodega Envínate.

Mapa de las zonas vinícolas de Tenerife y algunos de los vinos de la bodega Envínate. / Mulchand Chanrai

Las parcelas que probamos proceden de distintos viñedos repartidos por estas laderas abruptas que miran al océano Atlántico. Allí la viticultura se practica casi en vertical, en pequeños bancales que desafían la gravedad.

Cada muestra mostraba matices distintos: algunas más salinas, otras con mayor profundidad o con una fruta más marcada. Pero todas compartían algo en común: una sensación atlántica muy clara, donde la influencia del mar parece filtrarse en el vino. Son vinos que nacen en un territorio extremo, donde la bruma, los suelos volcánicos antiguos y la cercanía del océano construyen una identidad muy particular. 

Por supuesto, catamos el mítico Táganan Margalagua que viene como siempre a un nivel muy alto. A destacar mucho para esta añada es el Táganan blanco que parece que va a ser un vino excelente, éste de 2025.

El Valle de La Orotava: tradición y viñas viejas

Después de Anaga, la cata nos llevó al Valle de La Orotava, uno de los territorios históricos de la bodega. Aquí probamos distintas parcelas que forman parte de algunos de los vinos más conocidos de Envínate. Son viñedos viejos, muchos de ellos cultivados en cordón trenzado, una forma única de conducción de la vid que permite a las cepas extenderse sobre el terreno volcánico.

Algunas de las barricas que conforman el vino de Palo Blanco Las Molinas

Algunas de las barricas que conforman el vino de Palo Blanco Las Molinas / Mulchand Chanrai

Cada parcela mostraba su propio carácter: algunas más profundas, otras más delicadas, otras con una frescura vibrante que habla de la altitud y del clima del valle. Todas las parcelas que conforman esta viña dan lugar a los míticos Palo Blanco y Palo Blanco Las Molinas, que tantas alegrías han dado a los bodegueros. Catarlas por separado permite entender cómo cada una aporta una pieza distinta al mosaico que después se convertirá en vino.

Santa Úrsula: precisión y elegancia

El recorrido terminó con varias parcelas situadas en Santa Úrsula, en la vertiente norte de la isla con una curiosidad que nos cuenta el propio Roberto. Para diferenciar las barricas por parcela se usan las sílabas: UR-SU-LA y así, clasifican perfectamente las diferentes zonas.

Los vinos de Santa Úrsula suelen mostrar un perfil especialmente elegante, con una textura fina y una expresión aromática muy precisa. Probados todavía en una fase temprana de evolución, las parcelas ya dejaban ver un equilibrio muy prometedor para la nueva añada.

Hay que contar también, que de aquí sale el vino 650, seleccionado especialmente para el restaurante canario Gofio, situado en Madrid y que cuenta con una Estrella Michelin.

La precisión como filosofía

Durante toda la visita había un elemento que se repetía constantemente: la atención obsesiva por los detalles. En una bodega donde se trabaja con fermentaciones espontáneas y mínima intervención, la limpieza y el control de cada proceso son fundamentales.

Roberto Santana en uno de los momentos de la visita.

Roberto Santana en uno de los momentos de la visita. / Mulchand Chanrai

Antes de sacar cualquier muestra, Roberto limpia cuidadosamente las llaves de los depósitos. De esa forma, evita cualquier tipo de contaminación provocada por microorganismos o bacterias presentes en el agua.

Puede parecer un gesto menor, pero en proyectos como este esos pequeños gestos marcan la diferencia. Todo está medido, controlado y organizado para que los vinos de Envínate sean los más relevantes del archipiélago canario. 

El vino como paisaje

Terminamos la cata y aún quedan muchos meses de trabajo por delante. Los vinos seguirán afinándose lentamente antes de encontrar su forma definitiva. La añada 2025 aún está escribiendo su historia y según parece se convertirá en una de las añadas más importantes de la bodega. Envínate continúa avanzando con la misma filosofía que dio origen al proyecto: escuchar la viña, entender cada paisaje y dejar que el territorio se exprese en el vino.

Recuerda que si quieres compartir conmigo tus proyectos, bodegas o vinos siempre puedes escribirme a mulchandchanrai@gmail.com o a través de @thefoodtagram.

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