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El Enófilo

Chaxiraxi custodia el alma líquida de Canarias

Muchas de las historias empiezan con una copa o en una bodega, pero esta empieza directamente en la calle

Chaxiraxi Triana en su puesto del mercado de Vegueta.

Chaxiraxi Triana en su puesto del mercado de Vegueta. / Mulchand Chanrai

Mulchand Chanrai

Mulchand Chanrai

Las Palmas de Gran Canaria

Una niña que apenas levantaba dos palmos del suelo se crió en los mercadillos, entre puestos de abastos y trajín de gente que se intentaba buscar la vida. Ahí es justo donde Chaxiraxi Triana, con tan solo 11 años, jugaba a repetir las palabras de su madre mientras vendía vino en los diferentes mercados y con esa intuición que solo tienen algunos, que luego se convertiría en su forma de vida. 

Aquella niña no sabía que estaba descubriendo un oficio, ese que a día de hoy es el que la sustenta, el que le apasiona. Para ella, era simplemente estar con su madre, acompañarla e imitarla, pero en esa inocencia se estaba gestando algo más profundo, una manera de entender el mundo del vino como un vínculo.

Canary Wine

Su madre, agricultora ecológica, comenzó vendiendo frutas y verduras en el mercado para ganarse unos extras y luego descubrió el vino, sobre todo, el vino canario. A pesar de que no estaba muy reconocido e incluso nada valorado, apostó con convicción con la terquedad de quien cree en algo antes de que los demás lo hagan.

Tienda de Canary Wine en el mercado de Santa Cruz de Tenerife.

Tienda de Canary Wine en el mercado de Santa Cruz de Tenerife. / LP / DLP

Fue en 2007 cuando el sueño se hizo realidad convirtiéndose en un pequeño puesto en el mercado de la Recova de Santa Cruz de Tenerife lleno de ilusiones y, sobre todo de vino sólo de Canarias. Las dificultades eran evidentes, pero con paciencia y con una resistencia silenciosa creó la esencia de lo que hoy es Canary Wine.

Triana, formada inicialmente en agropecuaria, agricultura y ganadería, decide estudiar el ciclo superior de vitivinicultura y enología con el fin de adquirir todo el conocimiento posible del mundo del vino. Tras un gran esfuerzo y con el apoyo de su madre, comienza a gestionar el proyecto ofreciendo todas las referencias de vino posibles.

Autodidacta y como ella dice “bebiendo y leyendo mucho de vino”, empieza a viajar por todo el archipiélago para conocer muchos de los proyectos que hoy se encuentran en las estanterías de la tienda de Canary Wine. Se convierte, poco a poco, en una especie de cartógrafa del vino canario, alguien capaz de trazar un mapa no solo geográfico, sino emocional de cada proyecto, cada etiqueta, cada historia.

Su historia comienza en Tenerife, pero no se detiene ahí. En uno de sus viajes a Gran Canaria con su madre, se dieron cuenta lo difícil que era encontrar en la isla vino canario y ahí volvió a aparecer la intuición. 

Dos mercados

Descubren un lugar con alma, con tránsito y con identidad: el Mercado de Vegueta. Fue un flechazo, se enamoraron rápidamente y cuando surgió la oportunidad, no lo dudaron, Chaxiraxi hizo las maletas y dejó su vida en Tenerife para empezar su nuevo proyecto en cuestión de semanas.

Hoy gestiona, junto a su madre y su hermano, dos de los espacios más importantes dedicados exclusivamente al vino canario: la Recova en Santa Cruz y Vegueta en Las Palmas. Dos mercados, dos islas, un mismo propósito. Entre ambas tiendas atesoran el mayor portfolio de referencias de vinos canarios que existe, construido botella a botella.

La filosofía de Chaxiraxi es sencilla: producto local de calidad y trabajar sin grandes estructuras, solo familia. Un modelo de autoempleo gestionado por su madre y su hermano en La Recova y ella en Vegueta, coherente y enfocado claramente en la atención personalizada al cliente y la divulgación del vino canario.

Chaxiraxi en un momento de sus catas en Vegueta.

Chaxiraxi en un momento de sus catas en Vegueta. / Mulchand Chanrai

La idea es acercar el vino sin complicarlo, sin tecnicismos, sin elitismo, como cultura, territorio y, sobre todo, accesibilidad. Cree claramente en la necesidad de educar sin imponer, de acercar el vino a la gente sin hacerlo inaccesible. Esa misma filosofía la lleva a organizar catas, encuentros y experiencias donde el vino se explica desde lo humano. 

Hablar de Chaxiraxi Triana Higuera es hablar de vino, sí, pero reducir su historia a eso sería quedarse en la superficie, porque en su caso el vino no es solo un producto, ni siquiera un sector: es una forma de mirar el mundo.

Su manera de trabajar, de elegir qué botellas entran en sus tiendas y cuáles no, responde a una ética muy concreta. Hay una línea muy clara que atraviesa todo lo que hace: respeto por la tierra, por el productor y por los tiempos. Por eso defiende los proyectos pequeños, las microbodegas, los vinos que no buscan gustar a todo el mundo sino expresar un lugar. Chariraxi es más que una simple vendedora de vinos, es una embajadora de la marca Canarias, una pieza clave en el relato contemporáneo del vino canario. ¡Salud!

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