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El Enófilo

Raimondo Palomba y su revolución líquida en Gran Canaria

El Corporate Bar Manager del Lopesan Hotel Group gestiona la fuerte apuesta del grupo hotelero por la excelencia en todas sus áreas de restauración especializadas en bebidas y aperitivos

Raimondo Palomba, en uno de los hoteles del grupo Lopesan.

Raimondo Palomba, en uno de los hoteles del grupo Lopesan. / LP / DLP

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Mulchand Chanrai

Mulchand Chanrai

Las Palmas de Gran Canaria

Conocí a Raimondo ya hace unos años en el Atelier Cocktail Bar y me impresionó la capacidad creativa que transmitía y, sobre todo, la pasión con la que hacía su trabajo. Ya en ese momento pensé que llegaría lejos en el mundo de la coctelería. Tanto es así, que hoy es Corporate Bar Manager de uno de los grupos hoteleros más importantes de Canarias: el Lopesan Hotel Group.

Tras años formándose y dedicando prácticamente todo su tiempo a la coctelería, se puede decir que es una de las personas más relevantes en este sector en las islas. Aquí su historia.

Nacido en la ciudad de Nápoles, llegó casi de casualidad a este sector. De adolescente comenzó a estudiar Psicopedagogía porque pensaba orientar su vida profesional hacia la psicología, pero desde los 15 años siempre le llamó mucho la atención el mundo de los eventos, organizando fiestas junto a sus amigos.

Su función principal era la de relaciones públicas, aunque estaba metido en toda la organización. Un día, la ausencia de uno de los bármans le obligó a colocarse detrás de la barra y atender a los asistentes. Aquel imprevisto reveló una habilidad desconocida: le encantaba tratar con la gente dando servicio y ofreciendo todo tipo de bebidas. Llegó a terminar sus estudios, pero fue aquella ocupación juvenil la que se convertiría en su verdadera profesión.

La gran escuela de Londres

Con dieciocho años se marchó a estudiar a Londres, la capital británica en la que empezaban a concentrarse los mejores espacios de coctelería y donde pudo conocer la exigencia del mundo hostelero y la alta gastronomía. Comenzó su andadura en una cadena hotelera en plena expansión que ofrecía dim sums y cócteles.

Pronto le llegó la oportunidad de trabajar en el restaurante Viajante de Nuno Mendes, que estaba en ese momento en la lista de los World's 50 Best Restaurants. Esto le permitió observar técnicas de cocina avanzada que luego trasladó a las bebidas.

En esta época complementó su trabajo con los estudios en la prestigiosa escuela de Dario Comini, donde profundizó en las nuevas tendencias de la mixología. Esta combinación creó las bases de lo que hoy es Raimondo.

Un día, casualmente, conoció a Rashid, un ingeniero aeroespacial que se dedicaba a la consultoría y a realizar planes de negocio. Comenzaron a trabajar juntos presentando proyectos para inversores interesados en el sector, lo que le permitió aprender todo lo que conllevaba montar negocios alrededor de la coctelería. Además, tuvo la oportunidad de trabajar para Virgin Atlantic en Heathrow, creando cócteles para los clientes VIP de la zona Upper Class del aeropuerto.

El paso por Madrid y el viaje a Canarias

En la capital británica conoció a Beatriz, su actual mujer y con quien acabaría construyendo su vida. Cuando se trasladaron a Madrid, Raimondo se encontró con una ciudad donde la coctelería todavía buscaba su lugar. En vez de esperar a que llegara un empleo, comenzó a diseñar su nueva vida mediante cursos, eventos y proyectos de restauración. Ayudó a locales que estaban empezando a implantar su estrategia de bebidas, lo que se convirtió en una gran fuente de ingresos.

En uno de los cursos que impartía, conoció a Rubén Reyes (de la pastelería Reyes de Gran Canaria), quien le invitó a pasar un fin de semana en la isla al ver el gran potencial para aplicar las técnicas de Raimondo debido al tipo de turismo y a la falta de competencia.

El coctelero, concentrado durante un evento.

El coctelero, concentrado durante un evento. / LP / DLP

El flechazo con la isla

La primera visita coincidió con la celebración de San Juan en la zona de Las Canteras y el flechazo fue inmediato. Raimondo vio una ciudad abierta al océano y un turismo lleno de posibilidades. Él y Beatriz decidieron mudarse a la isla y unir sus conocimientos: él aportaría la visión operativa y creativa y ella, la comunicación, el marketing y el diseño.

Tras un tiempo conociendo el mercado y presentando propuestas a diferentes empresarios, conoció a Fernando Calvo, que se acababa de incorporar como director del Hotel Bohemia Suites & Spa, en el sur de la isla. Empezaron a trabajar juntos y crearon el espacio 360º en el rooftop del hotel, un concepto que atrajo a profesionales destacados y ayudó a demostrar que desde Gran Canaria era posible competir en el escenario internacional. Los reconocimientos no tardaron en llegar, dejando un legado que impulsó a otros hoteles y restaurantes a apostar por la coctelería de calidad.

El salto a Lopesan Hotel Group

Palomba fue capaz de mantener al Atelier Cocktail Bar en lo más alto hasta que llegó la pandemia, que interrumpió bruscamente aquella etapa. Sin embargo, tras ella le llegó uno de los desafíos más importantes de su carrera: convertir los bares del Lopesan Hotel Group en espacios con identidad propia.

Su trabajo pasó a abarcar la gestión de equipos, la oferta y el servicio con un objetivo claro: cada bar debe tener su propio relato. Un espacio junto a la piscina responde a necesidades distintas de las de un lobby nocturno o un establecimiento concebido para atraer al público local.

En todos ellos aparece un elemento común: el producto de Veneguera, muy presente en sus elaboraciones. El objetivo es mejorar la calidad sin perder el control de los costes ni la regularidad, combinando artesanía, formación y preparaciones previas que reduzcan los errores. Hoy cuenta con espacios tan destacados como Suru Cocktail Bar o el Bar Central, donde se pueden degustar todo tipo de cócteles clásicos con su toque personal.

Mientras lo escuchaba, pensé que su discurso resultaría familiar para cualquier amante del vino; hablaba de identidad, territorio, técnica, servicio y cultura del consumidor. Defiende que nunca debe responsabilizarse al cliente por no comprender una bebida: es el profesional quien debe acercarla, explicarla y convertirla en una experiencia accesible.

Raimondo lleva la hospitalidad grabada en los genes y se nota que se ha curtido en los mejores lugares del mundo. Eso, sumado a la pasión que transmite, lo convierte en un referente de la coctelería en Canarias. No dejen de pasar por alguno de sus bares a pedir cualquiera de sus reinterpretaciones. ¡Salud!

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