Los orígenes canarios de la periodista Lydia Lozano
La ascendencia del padre de Lydia Lozano es de El Paso, en La Palma, una procedencia y parentesco que han pasado desapercibidos por los medios y el anedoctario del Archipiélago

Lydia Lozano / ANA ARAMBOL
Miguel Rodríguez Díaz de Quintana
Hace pocas fechas, el marqués canario de Guisla Ghiselin, Tomás Van de Walle y Sotomayor, pronunció una interesante conferencia en la Real Sociedad Económica de Amigos del País con motivo de los tradicionales encuentros genealógicos, en la que narraba la interesante historia social, política y económica de sus antepasados en la isla de La Palma.
Coincidió la disertación del marqués con las alarmantes noticias sobre la delicada salud del marido de la popular periodista madrileña, Lydia Lozano Hernández, tan familiarizada en los medios informativos del país especializados en la prensa del corazón y espacios de entretenimiento, por aparecer frecuentemente en las pantallas de las televisiones españolas. Con este inquietante motivo, los medios estuvieron comentando la angustia y preocupación de la periodista por la delicada situación de su esposo, que entonces continuaba ingresado en estado crítico en un centro hospitalario de la capital española.
Lo curioso de este relato es que el marqués y Lydia Lozano son primos en tercer grado, y la ascendencia del padre de la periodista es originaria de la localidad de El Paso, de la Isla de San Miguel de La Palma, una procedencia y parentesco que han pasado desapercibidos de los medios y del anecdotario de nuestro Archipiélago.
Lydia Lozano nació en la capital de España el 12 de diciembre de 1960 y se licenció en periodismo por la Universidad Complutense de Madrid. Antes, y durante un tiempo, trabajó de vendedora en El Corte Inglés, pero pronto fue contratada por una cadena autonómica y comenzó su imparable carrera periodística en televisión.
Tras licenciarse en periodismo en 1982, y antes de triunfar en los medios televisivos, Lydia dio los primeros pasos de su carrera en el ámbito radiofónico, concretamente en Radio Nacional de España. Pronto alcanzó gran notoriedad y éxito por el timbre y desparpajo que daba en los programas en los que participaba. En octubre de 2024 publicó su primer libro titulado La venganza de la llorona, en el que hace un repaso de su extensa trayectoria profesional.
Los antecedentes
El tatarabuelo de ambos protagonistas es común entre la periodista y el marqués de Guisla. Uno de sus hijos, Luis Van de Walle y de Guisla-Pinto, nacido en 1859, sobresalió como director del Museo de Historia Natural de la sociedad palmera La Cosmológica de Santa Cruz, en la que aún se conserva su busto en recuerdo de su patriótica actuación. También fue miembro activo de la Asamblea de la Cruz Roja Española. Estaba casado con Manuela Hardisson y Tugores, una ilustre chicharrera de origen francés. De la coyunda vienen al mundo cuatro hijos, siendo la primogénita, Concepción Van de Walle Hardisson, nacida en 1903 y casada a los 18 años de edad con Juan Lozano Pérez, que es hijo de un comerciante y concejal del ayuntamiento de Santa Cruz de La Palma, y oriundo de la ciudad murciana de Fortuna, con parentesco muy cercano con los populares comerciantes y almacenistas de tejidos de este apellido en Gran Canaria.
En la larga descendencia de tantos tíos y primos, Lydia tiene cercana consanguinidad con oficiales del Ministerio de la Gobernación, con médicos, alcaldes, presidente del Cabildo Insular palmero, combatientes en Filipinas, y hasta relacionada con los medios eclesiásticos, ya que un primo hermano de su padre fue párroco de San Pedro de Breña Alta y Arcipreste de la Isla. Por esta serie de numerosa parentela, la periodista también tiene lazos de parentesco con el que fuera ministro, alcalde y presidente del Gobierno de Canarias, Jerónimo Saavedra, por la línea materna de los Acevedo Valcárcel del recordado político isleño.
Del enlace de la palmera Concepción Van de Walle con el hijo del murciano nacen nueve vástagos, siendo también el primogénito de la estirpe, Juan Luis Lozano Van de Walle, que viene al mundo en la localidad de El Paso en 1922 y en el mismo lugar contrae matrimonio en 1950 con María Argensola Hernández Pérez, la admirada matriarca mamá Sol, fallecida a los 95 años de edad a consecuencia de una neumonía con insuficiencia respiratoria, y que sería el principal apoyo de su hija en su carrera y vida personal, especialmente tras la muerte de su hijo Jorge, el primogénito.
Lydia es la más joven de tres hermanos. El mayor citado, Jorge, catedrático de la Universidad Complutense de Madrid, falleció a los 62 años de edad víctima de la lamentable epidemia de coronavirus, y Esther, que es la más discreta y el paño de lágrimas de la familia. Lydia contrajo matrimonio en 1990 con el arquitecto de origen asturiano, Carlos García San Miguel y Rodríguez-Partearroyo, conocido cariñosamente por Charly. El matrimonio decidió no tener hijos a causa de la ajetreada carrera laboral de la comunicadora. El delicado estado del marido, que ha tenido muy preocupados a sus familiares, especialmente a la periodista, está mejorando, por lo que aprovechamos estas columnas para desearle a la madrileña-canaria que su querido y admirado esposo siga recuperándose satisfactoriamente.
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