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Estreno de cine

Gus Van Sant disecciona la explotación de la miseria del ‘true crime’: "Se romantiza a los que se toman la justicia por su mano y, francamente, no lo entiendo"

La nueva película de Gus Van Sant, basada en hechos reales, recrea el secuestro televisado de un ejecutivo bancario en 1977 por un hombre que exigía una disculpa pública y cinco millones de dólares

El director de cine estadounidense Gus Van Sant.

El director de cine estadounidense Gus Van Sant. / EFE

Nando Salvà

Barcelona

“En Estados Unidos no eres nadie a menos que salgas por televisión… ¿de qué sirve hacer algo que valga la pena si nadie lo ve?”, se preguntaba la asesina encarnada por Nicole Kidman en la irreverente sátira ‘Todo por un sueño’ (1995), a través de la que Gus Van Sant no solo recordó los 15 minutos de fama de los que había hablado Andy Warhol sino que también anticipó tanto el auge de la telerrealidad como el exhibicionismo viralizado por las redes sociales, y que compone algo parecido a un díptico con la primera película que el director estrena en ocho años.

“Él quiere una disculpa, pero quiere que la disculpa se transmita en directo”, explica Van Sant acerca del protagonista de ‘Prime Crime: A True Story’, también basada en hechos reales que en su día cautivaron a su país. “A través de su caso, he querido explorar cómo los medios convierten el sufrimiento en entretenimiento, y qué ocurre cuando un sistema falla a alguien de forma tan flagrante que la espectacularización de la miseria se convierte en la única opción”.

El director estadounidense Gus Van Sant en el Festival Internacional de Cine de Berlín.

El director estadounidense Gus Van Sant en el Festival Internacional de Cine de Berlín. / CLEMENS BILAN / EFE

Lo que el nuevo thriller recrea es la historia de Tony Kiritsis, un aspirante a promotor inmobiliario de Indianápolis que en febrero de 1977, tras atrasarse en los pagos de su hipoteca, tomó como rehén a uno de los ejecutivos de su banco. Para asegurarse de que no hubiera forma de neutralizarlo a él sin matar también a su víctima, ató un extremo de un cable al gatillo de su escopeta y el otro a la cabeza del rehén, y exigió tanto cinco millones de dólares como, decimos, una admisión pública de culpabilidad. Los momentos finales del secuestro, que duró 63 horas, pudieron seguirse en directo por televisión, y el circo mediático convirtió a Kiritsis en un improbable héroe popular. Tras el suceso, en cualquier caso, fue internado en una institución psiquiátrica, donde permaneció hasta 1988. “Era un hombre perturbado en el apogeo de su locura. Siempre quise crear un personaje así”, reconoce Van Sant.

Tony Kiritsis en el secuestro.

Tony Kiritsis en el secuestro. / EPC

‘Prime Crime: A True Story’ se compone de elementos ya presentes en ficciones previas del cineasta: como ‘Elephant’ (2003) incluye una crítica a las instituciones, al igual que ‘El indomable Will Hunting’ (1997) explora el ego y la vulnerabilidad masculinos, y además exhibe el mismo tipo de compasión por los marginados de la sociedad que las películas que lo consagraron hace más de tres décadas. Como el drogadicto protagonista de ‘Drugstore Cowboy’ (1989) y el chapero situado en el centro de Mi Idaho privado (1991), Kiritsis es un hombre atrapado entre la supervivencia y la autodestrucción, entre la ternura y la violencia, y entre la esperanza y la resignación.

En el filme de Gus Van Sant trata de un individuo, Tony Kiritsis (Bill Skarsgard), que en febrero de 1977 secuestró al hijo del presidente de la empresa hipotecaria que le había engañado.

En el filme de Gus Van Sant trata de un individuo, Tony Kiritsis (Bill Skarsgard), que en febrero de 1977 secuestró al hijo del presidente de la empresa hipotecaria que le había engañado. / EPC

“Muchos de los personajes de mis películas están al borde de convertirse en criminales o de meterse en algún tipo de problema”, añade el director. “La intención no es que el espectador acepte sus actos, pero sí que esté de su lado”. Asimismo, Van Sant siempre se ha sentido atraído por historias inspiradas en hechos históricos, como también demuestra su biopic ‘Mi nombre es Harvey Milk’ (2008), sobre uno de los primeros políticos abiertamente gays de Estados Unidos. “Aunque está ambientada en 1977, sus temas son universales y muy relevantes para nuestro presente”, destaca acerca de su nueva película. Comenzó a rodarla semanas después de que Luigi Mangione se convirtiera en ídolo de las redes sociales tras presuntamente asesinar a Brian Thompson, director ejecutivo de una compañía de seguros de salud. “Actualmente se tiende a romantizar a quienes se toman la justicia por su mano y, francamente, no lo entiendo”.

En su día una de las figuras esenciales del New Queer Cinema, movimiento cinematográfico de los años 90 centrado en contar historias LGBTQ+ de forma provocadora y alejada de estereotipos, Van Sant sufrió una crisis creativa y comercial durante la pasada década materializada en los sucesivos fracasos de ‘Restless’ (2011), ‘Tierra prometida’ (2012) y ‘El bosque de los sueños’ (2015).

‘Prime Crime: A True Story’ es su primer largometraje desde ‘No te preocupes, no llegará lejos a pie’ (2018), su retrato del caricaturista tetrapléjico John Callahan. “Sucedió la pandemia, hubo varias huelgas en el seno del cine estadounidense, y además trabajé en un anuncio para Gucci que tenía duración de largometraje”, afirma para explicar su larga ausencia de la cartelera, durante la que también organizó varias exposiciones de pintura y fotografía y dirigió la mayoría de los episodios de ‘Feud: Capote vs. the Swans’, la miniserie creada por Ryan Murphy centrada en el escritor Truman Capote. “El tiempo ha pasado volando”, añade, refiriéndose a los últimos ocho años pero también al conjunto de su carrera. “Tengo 73 años y me siento como si todo, incluso las cosas que me pasaron cuando tenía 18, hubiera sucedido hace apenas un par de días”.

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