Wonder Man, el Marvel más desconocido
Desde su primer episodio, la serie televisiva de Disney Plus deja claro que no va a ser una historia de superhéroes al uso

Ben Kingsley y Yahya Abdul-Mateen II son los protagonistas de la serie 'Wonder Man'. / INFORMACIÓN
José Antonio Martínez Perallón
Puede que sea uno de los Vengadores menos conocidos para el gran público, pero lo cierto es que el personaje de Simon Williams, el alter ego de Wonder Man, debutó en la serie casi desde su inicio. Concretamente en su noveno número, en octubre de 1964, en aquellos tiempos en que el cómic estaba en manos de Stan Lee y Jack Kirby, dos de los pilares de Marvel. Pese a que murió nada más debutar, su sombra siempre estuvo en algunas de sus tramas, y el personaje resucitó en todo su esplendor en los años 70. Lo que le distinguía de otros de sus compañeros de grupo es que él era actor. Ahora el personaje tiene su propia serie de televisión en Disney Plus y el hecho de que no tenga el status de otros personajes de la editorial ha permitido a sus responsables gozar de una mayor libertad creativa. De entrada se ha cambiado la raza del personaje usando a un intérprete afroamericano (Yahya Abdul-Mateen II), decisión que no ha generado las habituales polémicas que suelen acompañar este tipo de decisiones. Desde su primer episodio, la serie televisiva de Wonder Man deja claro que no va a ser una historia de superhéroes al uso.
Han sido inevitables las comparaciones entre esta serie y 'WandaVision'. Si esta última se convertía en una homenaje al mundo de las series de televisión, Wonder Man lo hace con la industria cinematográfica. Y todo en un momento en el que 'The Studio' fue elegida como una de los mejores títulos del año pasado. La profesión de Simon Williams permite a los guionistas ironizar y satirizar sobre el mundo del cine y plagar el guión de referencias meta. Hay hasta actores interpretándose a sí mismos como ocurría en la serie de Seth Rogen para Apple.
El despido del protagonista del rodaje de 'American Horror Story' marca el inicio de la serie. No se produce por sus poderes, ni por una conspiración industrial, sino por algo mucho más cruel y más irónico: su personaje solo debía morir en cinco segundos. Algo parecido a lo que le pasó a su versión comiquera. Al intentar dotar a su personaje de pasado, motivación y densidad emocional, complica tanto la maquinaria que los responsables optan por eliminarlo del todo. Un arranque que condensa la tesis de la serie: en Hollywood no siempre sobrevive el mejor actor, sino el que menos estorba. No es necesario que venga Thanos a hacer su chasquido.
Simon Williams no lucha por salvar el mundo, sino por ser visible. Quiere que su personaje tenga historia, que su muerte importe, que su presencia deje huella. Y en esa obsesión por dotar de sentido a lo accesorio se esconde una metáfora transparente sobre la propia industria del entretenimiento… y sobre el propio UCM. La serie juega constantemente con esa idea de identidad prestada. La película de superhéroes que Simon ve con su padre al inicio, con ese uniforme que remite al Wonder Man clásico de los cómics, funciona como recordatorio: hay una versión icónica del personaje, pero esta ficción no está interesada en reproducirla sino en cuestionarla.
En los cómics, el mejor amigo de Simon era Hank McCoy, La Bestia: intelectual, brillante, profundamente humano pese a su apariencia monstruosa. Pero los X-Men todavía no han desembarcado oficialmente en el centro del UCM tras la compra de 21st Century Fox por parte de The Walt Disney Company, y su integración definitiva parece reservada para la próxima 'Avengers: Doomsday'. Aunque ya tuvimos un pequeño aperitivo en 'Deadpool' contra Wolverine, nos prometen que será en esa nueva entrega donde se les recibirá por todo lo alto. Mientras llega este momento, la serie opta por buscarle un reemplazo mediante una solución inesperada.
Recupera a Trevor Slattery (Ben Kingsley) para convertirlo en el espejo emocional del protagonista. La elección es irónica. Trevor fue uno de los personajes más discutidos por el fandom tras lo ocurrido en 'Iron Man 3'. En dicha película, encarnaba al Mandarín, el archienemigo de Tony Stark. Pero en la trama resultó que ese personaje no existía. Era un actor interpretando a un personaje, desviando la atención sobre los verdaderos villanos en la sombra. Una decisión creativa que no gustó a los más puristas de Marvel. Lo cierto es que el Mandarín es un personaje al que muchos guionistas evitan, porque supone mantener unos estereotipos negativos sobre la comunidad asiática. En las películas, como no están lastrados por años de continuidad optaron por cambiar al personaje por un impostor.
La rehabilitación comenzó en 'Shang-Chi', cinta en la que el personaje regresaba pero para emprender un camino a la redención. La decisión tomada en la anterior película se suavizaba presentando una nueva versión del verdadero Mandarín un poco más limpia de aquellos prejuicios del pasado. En 'Wonder Man' culmina ese proceso: Trevor, el falso villano, se convierte en el único amigo auténtico. Mientras en los cómics recientes la figura de La Bestia ha sido retratada en su vertiente más oscura, rozando comportamientos propios de su contraparte malvada, la serie entrega a Simon un compañero que representa justo lo contrario: lealtad irracional, sacrificio personal y una ética individual frente al cálculo estratégico. Donde el canon ha oscurecido al científico, la serie ennoblece al impostor.
Para hablarnos de la amistad entre ambos personajes, la serie elige un clásico del cine como Cowboy de Medianoche. Simon es como el personaje de Jon Voight, un soñador que intenta abrirse paso en un mundo que no lo necesita, mientras su acompañante (Dustin Hoffman) actúa como su espejo moral y emocional. Trevor es el compañero frágil y fiel que lo acompaña hasta el límite, a pesar de que cuando lo conoció tenía pensado traicionarle. En la trama, la aparición de personas con poderes en películas es una actividad prohibida. Un terrible accidente en una película de los años 60 obligó a establecer esta restricción. Por este motivo, Simon tiene que esconder sus poderes, ya que, de lo contrario, su carrera se iría a pique. Trevor es reclutado para que saque del armario a Simon, pero la amistad que surge entre ambos se pone por en medio. Trevor acepta sacrificarse para que Simon vea cumplidos sus sueños y sea una gran estrella. Pero Simon no está dispuesto a lo que su amigo acabe peor que Hoffman en 'Cowboy de Medianoche'. Esto nos lleva a un desenlace que está más en la línea de 'Dos hombres y un destino', pero no llegamos a saber las consecuencias de su decisión. Al final la moraleja es que en un mundo regido por la búsqueda de likes en las redes, hay amigos por los que uno llega a renunciar a todo.
En un contexto más amplio, 'Wonder Man' no es un caso aislado. Cada vez más series de superhéroes parecen interesarse por subvertir los tópicos del género y explorar tonalidades más arriesgadas o autorales. Este año, por ejemplo, DC ha anunciado que su nueva serie de Green Lantern tendrá un enfoque cercano al cine negro, mientras que Amazon Prime prepara 'Spider-Man Noir', con Nicolas Cage prestando su voz para el antihéroe oscuro de esta reinterpretación. Todas estas producciones, como 'Wonder Man', buscan combinar el espectáculo superheroico con reflexiones sobre identidad, moralidad y la industria que los produce, ofreciendo un matiz adulto y cinéfilo que aleja a los personajes de la fórmula habitual de acción y espectáculo sin complejidad.
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