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La Provincia - Diario de Las Palmas

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Perfil

Adam Scott ('Separación'): el raro misterio del hombre corriente

El actor californiano protagoniza el thriller laboral 'Separación', una alegato contra el corporativismo salvaje estrenado en Apple TV+

Adam Scott, en el papel de Mark Scout en la serie ’Separación’.

Adam Scott tenía siete años cuando vio cómo la calle de la pequeña ciudad californiana de Santa Cruz en la que vivía con su madre divorciada y sus dos hermanos retrocedía siete décadas en el tiempo para acoger el rodaje de una adaptación televisiva de ‘Al Este del Edén’. La magia de la transformación le impresionó vivamente y el joven Adam decidió en aquel momento que un día se convertiría en actor para formar parte de ese mundo de prodigios. El tiempo no hizo flaquear su vocación; en cuanto alcanzó la mayoría de edad, Scott abandonó Santa Cruz y la práctica del waterpolo para estudiar interpretación en Los Ángeles. Desde entonces, el camino al estrellato ha sido largo y parco en recompensas y han tenido que pasar tres décadas para que Adam Scott haya llegado a ver su nombre en lo más alto del reparto de una serie con verdadero empaque. Lo ha conseguido al fin, a los 48 años, con ‘Separación’ (‘Severance’), un intrigante tecno-thriller laboral creado por Dan Erickson y dirigido por Ben Stiller que Apple TV+ estrenó hace un par de semanas.

En ‘Separación’, un Scott con llamativo pelazo pone su peculiar físico de roedor y su talento como actor al servicio del personaje de Mark Scout, un hombre devastado por una tragedia personal que trabaja en Lumon Industries, siniestra corporación que ha dado con el método para que sus empleados puedan separar (de forma radical) su actividad laboral de su vida personal. A Scott no le resultó demasido difícil entrar en el papel de individuo golpeado por la desgracia y alienado por el trabajo: perdió a su madre, una maestra retirada, poco antes de iniciar el rodaje, que se alargó durante ocho meses. En ese tiempo, los estrictos protocolos sanitarios obligaron al actor a vivir aislado en un apartamento en el barrio neoyorquino de Tribeca, lejos de su esposa y sus dos hijos.

Comedias de culto

Debió de pensar que era un sacrificio aceptable al ponderar lo que le había costado llegar hasta ahí. Después de graduarse en la Academia Americana de Arte Dramático, Scott pasó una década y media haciendo el tipo de trabajos (un par de episodios en una serie, un pequeño papel en un filme…) que permiten sobrevivir a un actor sin conducirle realmente a ningún sitio. Su suerte cambió en 2008, cuando fue reclutado para interpretar a un yuppie con pocas luces en la película de Adam McKay ‘Step Brothers’ (estrenada en España con el sicalíptico título de ‘Hermanos por pelotas’). Ese papel le abrió de par en par las puertas de la comedia televisiva y Scott encadenó dos series de culto, ‘Party Down’ (Starz) y ‘Parks and recreation’ (NBC), antes de cambiar de registro y brillar en el drama de David E. Kelley ‘Big Little Lies’ (HBO).

Ben Stiller, que antes de ‘Separación’ lo había dirigido en ‘La vida secreta de Walter Mitty’ (2013), ha dicho de él que es un actor que “comprende lo raro que es ser normal”. La definición es bastante precisa. Hay algo muy inquietante tras la apariencia de persona corriente que suele proyectar Scott en sus trabajos. Y también fuera de ellos. Hablamos de alguien supuestamente ‘cool’ que ha grabado un pódcast de ¡25 capítulos! para explicar lo mucho que le gustan U2. Eso es raro, ¿no?

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