Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Samuel García Atleta, miembro del equipo de relevos 4x400 mixtos

Samuel García: «Los Juegos lo son todo, me faltaba este sueño»

El atleta palmero Samuel García, con la medallista en taekwondo Adriana Cerezo.

El atleta palmero Samuel García, con la medallista en taekwondo Adriana Cerezo.

El palmero Samuel hará historia por partida doble: por convertirse en el único embajador de la Isla Bonita en la cita deportiva planetaria más importante del último lustro; y por hacerlo en una prueba que se estrena en el calendario atlético: el relevo mixto, tan atractivo como impredecible. Para París 2024, a tres años vista, deja una asignatura pendiente.

Siente que está ante una ocasión extraordinaria y disfruta de cada momento. Del viaje –con escala en Roma–, de la llegada a la Villa Olímpica y también «del momento único» de compartir vivencias con deportistas de otras especialidades y disciplinas. Es lo extraordinario de unos Juegos Olímpicos. El isleño no pudo estar en la ceremonia de apertura, pero sí coincidió con la primera medallista española en esta cita nipona, Adriana Cerezo, a quien felicitó y de la que recibió los mejores deseos. A estos Juegos le pide lo mismo que la madrileña: que le dejen un recuerdo imborrable.

¿Qué supone para Samuel García estas en estos Juegos Olímpicos?

Para mí los Juegos lo significan todo. Ya sabemos que Samuel se fue de La Palma siendo bastante crío y buscando ese sueño que ahora consigue. Hasta el momento se habían dado todos los otros sueños que imaginé, pero no éste. He estado en muy diferentes competiciones, incluyendo Mundiales y Europeos, pero Juegos Olímpicos van a ser los primeros. Para mí es hacer realidad mi gran anhelo de cuando era pequeño.

¿Qué espera de Tokio 2020?

Lo que espero de los Juegos es poder recordarlos toda mi vida; poder contárselos a mi familia como una aventura mágica, especial e inolvidable. Quiero que así sea, a pesar de lo raros que están siendo por la falta de público. Espero contarlos con una sonrisa, porque es una cita a la que acudimos solo unos pocos privilegiados y que se da en muchos casos solo una vez en la vida.

¿Van a ser los Juegos más difíciles de la historia?

Y los más diferentes. Tampoco tengo con qué compararlos porque nunca fui a unos Juegos. Sí he competido con muchísimo público en Mundiales y Europeos; y eso te da alas. Es algo que no está ocurriendo en Tokio, pero llevamos ya un año y medio corriendo sin espectadores. Así que por esa parte es algo ya normalizado. No va a ser la experiencia perfecta ni la más deseada, pero sí va a ser especial porque hablamos de unos Juegos Olímpicos.

¿Cómo ha llevado la incertidumbre respecto a la celebración de la cita olímpica?

Pues quizá lo pasé peor en 2020, cuando se anulan. Durante la pandemia y la situación crítica de entonces solo pensaba en lo prioritario: en que estuviésemos todos bien, en que no perdiésemos a nadie por el camino. En el plano deportivo sabía con garantías que se iban a celebrar los Juegos en 2021 y la espera no la he llevado nada mal. Tampoco es algo que dependiera de mí. El año pasado me dio lástima porque creía que estaba bastante preparado, pero ahora también lo estoy.

Y ahora competirá en el relevo mixto.

Así es. En mayo nos clasificamos gracias al trabajo de mis compañeros en el Mundial. Gran parte de culpa de que yo esté, la tienen ellos.

Sólo usted sabe cuánto ha peleado en los últimos años por estar aquí.

Sí ha habido momentos duros por los problemas físicos que tenía. Porque veía que estaba en el ranking para entrar y por no disputar algunos mítines, se iban relegando posiciones. Siento que esta temporada no ha sido nada fácil. Por un lado, la pandemia, pero eso fue para todos. Y por otro lado, sí te diría que lo más amargo han sido las lesiones porque llevaba la temporada bien, encarrilada, y desde mayo todo han sido inconvenientes: sufrí una rotura de tendón del dedo del medio y todo por culpa de una caída tonta. Llegué a correr con el dedo roto y me aconsejaron operarme cuanto antes. A partir de ahí sí sentí incertidumbre porque todo se puso cuesta arriba y el tiempo se agotaba. Falté a algunos mítines importantes para la carrera individual y cuando se cerraba el proceso de clasificación vino la pubalgia. Tanto viaje, tantas competiciones, tanto estrés... sí han pasado factura. Y hasta he llegado a correr infiltrado. Luché contracorriente por el sueño de ser olímpico. Se me escapó el individual, pero el relevo no. Así que sí, tengo la sensación de haber peleado con todas mis fuerzas.

¿Qué objetivos se fija para Tokio 2020?

El objetivo principal que me marco en lo personal es tener un recuerdo mágico de la experiencia. Pero si me preguntas por el objetivo deportivo, debería ser pasar a la final. Ya ha habido una criba enorme, porque a los Juegos llegamos solo 16. Llegados a este punto, el propósito de todos es la final, el diploma olímpico.

Por lo pronto, ya es un aliciente más que se estrene en Japón el relevo mixto.

Sí, el relevo mixto es relativamente nuevo, lleva dos o tres años funcionando y se va a quedar. Es una prueba interesantísima de ver. Ya los relevos lo son, pero el relevo mixto implica estrategia porque probablemente te encuentras en la tesitura de que compartan posta un atleta y una atleta, con diferentes velocidades, cambios, adelantamientos... Es una prueba muy bonita de ver. Yo ya disputé una final del Mundial de relevos y me encantó la sensación, sobre todo por el compañerismo que había. Ahora llevamos un buen equipo, al menos para disfrutar y hacer disfrutar.

Y cuando por fin se ponga ante la línea de salida y se convierta a todos los efectos en deportista olímpico, ¿habrá cumplido el sueño de su vida?

Sí, rotundamente sí. Estar en los Juegos es cumplir un sueño. Aunque el camino no acaba aquí. Yo quiero estar en las mejores citas y competir, hacerlo bien... Esto sigue. Pero no cumplo solo mi sueño. También el de los míos, mis padres, mis hermanos. Al ver que yo cumplía mi sueño, creo que se cumple el de ellos también.

¿A quién mencionaría en el capítulo de agradecimientos?

Pues mencionaría a mi equipo de trabajo que está a diario conmigo, a los trabajadores que están en el centro de alto rendimiento empezando por mi entrenador, Álvaro Codina; a mi psicólogo, a mi biomecánico, a mi dietista, a mis dos fisioterapeutas... y por supuesto al Tenerife Cajacanarias, que ha trabajado muchísimo para que yo esté en los Juegos. También a la Fundación Cajacanarias y al Cabildo de La Palma, que han dado piedras angulares para que yo pueda cumplir mi sueño. Tengo que estarles total y eternamente agradecidos a todos ellos. Porque sin ellos, hubiera sido muchísimo más empinado el camino.

Y después de Tokio, ¿participará en el Mundial?

Sí, cuando pase Tokio lo normal sería que cogiésemos unas grandísimas vacaciones. Pero yo ya pienso en Oregón, en que tengo que estar en esa prueba individual y pienso también en estar algún mitin adicional para garantizarme mi presencia allí. Me gustaría acabar esta temporada con una marca más acorde a los entrenamientos y al trabajo que he hecho, tanto yo como mi equipo. Pensando a medio plazo en París 2024, porque quedan solo tres años. En Tokio me quedo una espinita y quizá a Francia pueda ir más relajado, en una edad casi perfecta para cualquier deporte y especialmente en atletismo. 32 años tendría entonces. Pero lo primero es disfrutar lo que viene.

Compartir el artículo

stats