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La final olímpica se le resiste a España y a Dani Sarmiento

Los Hispanos caen ante Dinamarca por 23-27 en semifinales y tendrá que luchar por el bronce contra Egipto el sábado // Mikkel Hansen, imperial con 12 tantos

Dani Sarmiento se lamenta tras la eliminación española en las semis olímpicas ante Dinamarca, junto a Raúl Enterríos

Dani Sarmiento se lamenta tras la eliminación española en las semis olímpicas ante Dinamarca, junto a Raúl Enterríos

Dinamarca vuelve a interponerse en el camino de la selección española de balonmano. Una vez más Mikkel Hansen fue un tormento para el combinado nacional y con sus 12 goles lideró a los escandinavos a vencer a España por 23-27 en la semifinal olímpica y dejar a los Hispanos sin la opción de conquistar una medalla de oro que se le resiste históricamente. Ahora tendrá que luchar por la presea de bronce ante Egipto, a las 8 de la mañana del sábado.

El grancanario Dani Sarmiento cuajó un partido con altibajos, dos goles en su haber, brillante en la primera mitad, pero lastrado en la segunda, propiciado por un codazo que se llevó de Henrik Tof Hansen en su rostro, un central que deja su sello en todos los enfrentamientos y que fue la tónica de los daneses en la semifinal. Golpes y picaresca, permitida en exceso por la pareja arbitral.

Arrancó el partido a través de una defensa correosa en los dos lados. La sensación de estar jugándose una semifinal olímpica era más que palpable. Ni un centímetro de regalo. Sudor, músculo y genialidad para conquistar los cinco anillos en el 40x20 de la capital nipona.

Sarmiento hizo su primera aparición en el minuto 8 y medio. El de Las Torres se levantó por encima del muro nórdico y lanzó un misil directo a la escuadra derecha de Niklas Landin. Una sorpresa ante todos los daneses impertérritos, uno de los elementos diferenciales del equipo de Jordi Ribera. No entraba en los planes ofensivos que Dani fuese un ejecutor, pero cualquier variante que pueda trastocar los planes del campeón olímpico valdría para alcanzar la lucha por el oro.

Al ecuador de la primera parte del partido los porteros de ambos equipos estaban brillando con luz propia. Gonzalo Pérez de Vargas y Landin, dos de los estandartes de sus selecciones tapiaban sus palos para mantener un marcador corto 5-7 para los escandinavos, liderados por Thor Mikkel Hansen en las dos partes de la pista y perforando las mallas hispanas en tres ocasiones.

Se encendió la alarma naranja a falta de cinco minutos, cuando Dinamarca se encontraba cómodo con la muralla construida por delante de la portería de Landin. La eficacia defensiva de los nórdicos les permitía fozar de una ventaja cómoda de cuatro goles 7-11 y los nervios se apoderaban de los españoles. A falta de Dani Dujshebaev, aparecía Antonio García para intentar encontrar las rendijas rivales.

Al descanso, a pesar de que España encontró el camino al gol, el dueño del oro olímpico no se arrugó y prosiguió su camino por la senda del gol. Si en la última jugada antes de llegar al descanso Dani asistió a Adrián Figueras con un escorzo de genio para poner el 10-13 a falta de dos segundos, Hansen no iba a ser menos y recibió el balón de Landin y lanzó un martillazo para aprovechar que España estaba jugando sin portero. Cuatro de desventaja al entretiempo y Ribera tenía que ajustar conceptos en su laboratorio mágico.

La hora Dujshebaev

Nada más volver del descanso Sarmiento pudo sumar un nuevo tanto a su cuantía pero el balón se le marchó a la madera. La fortuna no estaba acompañando a la selección durante el choque, errando numerosos contraataques en solitario y que provocaban inevitablemente que los daneses mantuvieran la ventaja en el tanteador.

Al de Las Torres le pudo la impotencia y le cobraron una expulsión tras una pérdida un par de jugadas después de su tiro a la madera, con uno menos España tiró de coraje y con un jugador menos no perdió la vista del marcados en el minuto 13 y recortó la diferencia hasta el 17-19.

Empezó a entrar en ebullición Álex Dujshebaev para comenzar a creer en la remontada y meterse de nuevo en el partido, al igual que hiciera España ante Suecia en el enfrentamiento de cuartos de final. Eso sí, si picas a Mikkel Hansen sufres sus consecuencias y Thor no iba a dejar de sumar goles a su buchaca, nueve al ecuador de la segunda mitad (19-21).

Mientras, Sarmiento se había marchado al banquillo noqueado por un codazo de Hanse, el central danés. Los campeones también lo son por dejar este tipo de recados que van minando la moral de sus rivales.

Apareció la divinidad de Pérez de Vargas para mantener vivo a los suyos. El guardián mantenía un 35% de partadas a falta de diez minutos para dejar la cuantía en 20-22, incluso con Dinamarca poniendo toda la carne en el asador jugándosela con siete jugadores en pista.

Dani consiguió su segundo gol del partido cuando más enmarañado se había puesto la eliminatoria. En el 28 y medio de la segunda mitad, cuando España no había conseguido igualar el tanteador en la recta final, a pesar de intentarlo a la heroica con el 23-25 y que no se movería más hasta el definitivo 23-27.

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