Ayer se despertó el día con el misterio de los nuevos teniques que el volcán está regalando a los indígenas. Son toscas flotantes, con cachos blancos y cobertura en negro. Y no son bombones, pero por aquí, por la zona nuestra, los científicos no tienen ni idea de qué coño es esto. Tuvo que ser un geólogo de Catalonia, Domingo Gimeno, de la Universidad de Barcelona, lugar plagado de volcanes donde los haiga, el que diera con la receta al mediodía. Esto es, dijo Domingo ayer miércoles, un magma "riolítico" de toda la vida. ¿Quién no ha tenido un callao de riolítico de pisapapeles? Pues bien, resulta que es muchísimo más explosivo de lo que se dijo al principio. Y también explicó que la erupción, por tanto, no puede ser de tipo surtseyano..., que son más tontas, como también se dijo al principio... Así pues, en lo único que coincidimos todos es que la isla se llama El Hierro, de resto poco más se sabe. De hecho, 20 días después del eructo aún no se conoce si el pescadito sulfurado de La Restinga es mejor a la espalda, a la plancha o si produce gases verdes tras su ingesta. Y así no podemos seguir. No solo porque podríamos explotar antes de terminar esta columna, sino porque es un fracaso científico-escolar-canario en toda regla.