Que Rajoy, ahora, diga esto, aquello o lo de más allá no puede sorprender a nadie. ¿Es que había alguien que se creía lo del 6 % de déficit ? ¿Qué puede hacer el gobierno y qué margen de maniobra tiene? Se puede discutir si estas u otras medidas son más o menos adecuadas, pero lo que sí parece claro es que son pocos los resortes que el gobierno tiene para actuar diferente a como lo está haciendo.

Las comunidades autónomas controlan el 70 % del presupuesto nacional y la mayoría han dilapidado irresponsablemente los recursos hasta el punto de que de las pocas cosas en que se han puesto de acuerdo los dos grandes partidos del arco parlamentario han ido encaminadas a limitar la "orgía" del gasto por el gasto endeudando las arcas autonómicas, pensando que nadie se iba a dar cuenta de los parques temáticos, aeropuertos, trenes y túneles sembrados por todo el territorio nacional. La oposición tendría que hacer un ejercicio de autocrítica y dejar de momento la demagogia. ¿Pero qué pensaban que podían hacer fuesen quienes fuesen los que llegaran al gobierno? En un ejercicio de imaginación, que ya es decir, si el PSOE hubiese ganado las elecciones ¿qué habría hecho? ¿Lo mismo que venía haciendo? Pues apañados íbamos a estar.

Los que comienzan una legislatura dura como esta y se encuentran con que, si ingresas diez y gastas quince, está claro que de algún sitio tendrá que salir la diferencia, algo habrá que hacer.

Lo que la verdad esconde es que el común de los mortales no tiene ni repajolera idea de cómo poner atajo a todo esto, poniendo cara de desconcierto cuando no de resignación, haciendo buena la celebérrima frase del torero corneado: "Doctor, haga lo que tenga que hacer", con tal que todo se reduzca a un mal sueño y que al despertar por la mañana alguien nos anuncie que el paro está en la mitad, que no van a subir los impuestos, que la deuda está en el cuatro y lo de los ajustes fue una inocentada. De las más de cuatro mil empresas que forman parte del conjunto del Estado solo cuatrocientas dependen de la administración central, o lo que es lo mismo, el grueso está en manos de las comunidades autónomas, de las que muchas son un nicho de clientelismo de los diferentes gobiernos.

Los EE UU son los que más saben de encuestas y qué decir al electorado, tienen a ciencia cierta que la primera regla de oro es no subir los impuestos, que eso es lo que más cabrea al personal, máxime cuando habitualmente son los de centroizquierda los que los suben y los del otro lado los que los bajan. Decir, decir se dijeron muchas cosas, pero, al menos que yo recuerde, prometer solo prometieron decir la verdad, pues eso, "la verdad os hará libres"; más pobres, pero libres.