No, no se trata de un remake del best seller de Jesús Cacho, sino del nuevo deporte nacional de tumbar instituciones aprovechando que no pasan por su mejor momento. Pensar en una España sin las instituciones como algunos quieren en este momento no es pensar con la cabeza; y no pensar con la cabeza ahora es más que peligroso, es un suicidio.

Algunos se han apresurado a pedir la abdicación del Rey por las más variopintas razones que van desde la asociación de "elefantes por El Progreso" incluso "fieles hasta la muerte" pasando por simpatizantes de "España mañana será republicana" sin darse cuenta de la trampa saducea que supone que se vayan a parar ahí sin que acto seguido pidan la cabeza del Prícipe Felipe.

Pero no queda aquí la cosa, los salvadores de la patria tiran a dar a todo lo que se mueve, y ahora mismo se mueven el congreso, senado, autonomías, diputaciones y ayuntamientos, en definitiva, el poder ejecutivo, legislativo y el judicial que son la columna vertebral del sistema democrático.

Somos tan cainitas que hasta buscamos mercenarios allende nuestra fronteras para que nos ayuden a desmontar desde la jefatura del Estado hasta las modestas y mas elementales de las organizaciones que conforman el entramado social y económico que con tanto esfuerzo y a pesar de algunos nos hemos dado desde la constitución del 78. Que se puede mejorar y reformar la Carta Magna, sin duda ninguna, pero primero y principal tiene que pasar por un consenso responsable entre los principales partidos políticos que hoy en día no se da.

Malos tiempos soplan para la política nacional y que no es otro que el reflejo de la sociedad que la sustenta producto de unos tiempos donde sólo ha prevalecido el hacerse rico en el más breve plazo posible aunque haya que coger los atajos que fuesen necesarios. La tolerancia ya no está de moda, atrás quedaron los tiempos en que todos los partidos renunciaron a parte de sus legítimas aspiraciones en aras de un bien superior dando paso al periodo más próspero de nuestra historia reciente. ¿La libertad de expresión debe estar por encima de todo? La libertad de todos termina donde empiezan los ERE de Andalucía, personajes siniestros como Bárcenas o los diferentes casos de corrupción que están desparramados por todo el territorio nacional. Que nadie se confunda cuando desde los medios de comunicación se defienden las instituciones por encima de la luna, porque nada tiene que ver con las personas corruptas e impresentables que a veces pueblan más de lo necesario los bolsillos de los contribuyentes. Lo que acostumbramos a llamar instituciones necesarias muchas veces son instituciones a las que nos hemos acostumbrado a que sean las alcantarillas del Estado.