Al Rey le gustan las metáforas mecánicas. A operarse lo llama "pasar por el taller". Hace unos días, refiriéndose a su salud, aseguró que solo tenía un "problema de tornillos". Quizá ese tipo de asociación entre cuerpo y máquina tengan que ver con su formación castrense. Tuve en la mili un capitán que al ver nuestras expresiones de asco frente al chocolate con bromuro del desayuno, nos explicaba que entre la boca y el culo solo había un tubo, y punto, de modo que a ver si nos dejábamos de tonterías y nos tomábamos de una vez el brebaje. Si le hubieras dicho que en una parte de ese tubo había un alma y que era de esa instancia de donde procedía el asco, te habría llamado maricón. La psicosomática, en el mundo militar, era una cosa de nenazas. Intentaban curar a los soldados con problemas psicológicos a base de horas de calabozo. Sobra decir que el suicidio estaba más o menos a la orden del día. Significa que reducir los problemas humanos a cuestiones de orden mecánico no tranquiliza tanto como al monarca le gustaría. Juan Carlos viene de un mundo en el que todavía no existía la electromecánica. En su época, cuando el coche te dejaba tirado, abrías el capó y, aun sin saber nada de motores, solo utilizando el sentido común, lo ponías en marcha otra vez. La electrónica vino a complicarlo todo. En la antigüedad, con una palanca movías el mundo; hoy necesitas un programa informático. El programa informático es el alma. El mundo siempre tuvo alma, aunque observando los avances de la mecánica, parecía que todo podía reducirse, en efecto, a una cuestión de tornillos. Al Jefe de Estado le gusta imaginar España con la perspectiva del que dirige un taller en el que solo hay es preciso utilizar la herramienta adecuada para arreglar un ruido. El 23 F, en cierto modo, se arregló a base de poleas y de engranajes y de apretar tuercas. Pero el mundo ha cambiado. El mundo tiene más alma ahora que hace cuarenta años. Por eso hay también más psiquiatras. El chocolate que en la mili nos metíamos por la boca no solo hacía daño al estómago. También al gusto. Este país, ahora, está más necesitado de ayuda psicológica que de intervenciones mecánicas.