Me decía antier un buen compadre que los periodistas no escribíamos noticias alegres, que todo era una de una negatividad que te tupes, y que así no íbamos a sacar la quilla del marisco, por lo que hoy toca dar informaciones que nos eleven el PIB a cotas orgasmáticas.

Como la del escarabajo, por ejemplo. Pablo Pichaco García, biólogo de Huelva, que ha descubierto un escarabajo de una especie que se creía desaparecida, Broscus uhagon, visto por última vez en 1992. Pues ojo: Pablo Pichaco encontró uno. No dice si es el mismo de 1992 o un cuñado, pero el caso es que sigue coleando a pesar de la urbanización salvaje y los recortes en medio ambiente y los consecuentes incendios, digo de los avatares propios de un escarabajo suelto.

Otra buenísima noticia es la del efecto de los temporales en Galicia, que a cuenta del rebumbio se ha llenado de lobos marinos, tú. Es cierto que alguno ha llegado algo averiado de los taponazos que se han dado contra el piso por culpa de las olas, pero hacía tiempo que los lobos de mar no llenaban de alegría estos lugares que, si recuerdan, quedaron mustios por los hilillos de plastilina que luego se convirtieron en asquerosas plastas de alquitrán dejando todo aquel bonito paraje hecho una birria, bueno, solo algo pegajoso.

Y una tercera es la que anuncia el Daily Mail sobre la que se cree la primera película de la historia, de solo 56 segundos y titulada Monkeyshines, que los expertos estiman se grabó de chiripa en 1890 mientras los ingenieros William Heise y William Dickson se autogrababan sin saberlo cuando investigaban el desarrollo del quinetoscopio, bisabuelo del proyector cinematográfico. Los que la han visto hablan de dos figuras fantasmales empatando cables, pero de confirmarse este hallazgo ayudará a comprender la maravillosa evolución técnica de estos aparatos, que han encontrado su máximo exponente en el televisor plasma gracias al cual conocemos por retribución diferida las grandes alegrías que nos regalan Rajoy y su muy divertido Consejo de Ministros. Y esto es todo. ¿A que el país parece así otra cosa, eh?