Entramos en cualquier supermercado y con una simple mirada sin tener que detenernos mucho, pues no hace falta para comprobar a ciencia cierta que los productos que están a la venta y por tanto al consumo en esta tierra son el 97 % todos de importación, salvo el tomate, el plátano, alguna pasta, cierta bollería, algún que otro producto y pare usted de contar, todo lo demás viene de la Península o de cualquier otro lugar del extranjero, esa situación se da no solo en los productos alimenticios, también en ropa, calzado, electrodoméstico y por supuesto en lo referente a imagen, telefonía, electrónica, etc. Y claro, ahí me surgen numerosas dudas y sobre todo varias reflexiones que deseo compartir con los lectores de LA PROVINCIA.

Nos habla continuamente la clase política de que hay que mejorar la balanza comercial en Canarias ya que es deficitaria puesto que compramos muchísimo más que lo que vendemos y claro, si pagas más por lo que compras y recibes mucho menos por lo que vendemos, es evidente a todas luces que nuestra balanza comercial siempre será deficitaria. Y lo más lamentable es que la estructura económica en las Islas se ha acostumbrado a este sistema de por vida y ya va siendo hora de poner manos a la obra y que a esta triste realidad todos pongamos remedio con fuerza, coraje y sobre todo con políticas económicas totalmente diferentes. Puedo entender que en toda economía hay ciclos donde las importaciones sean mayores que las exportaciones, pero que el ciclo de Canarias sea históricamente y siempre el mismo solo tiene una lectura y es que nuestros gobiernos en todas sus etapas han mirado a otro lado, en lugar de poner las bases para reducir claramente los gastos y pagos a productos extranjeros y por el contrario aumentar los ingresos por las ventas o exportaciones que desde Canarias se deben realizar hacia otros países. Y es bueno diferenciar claramente que dentro de la balanza de pagos se encuentra la balanza comercial, la de servicios (turismo), la de rentas y la de transferencias. Y seguir pensando solo y únicamente en el superávit que nos genera la balanza de servicio por el turismo es de una miopía inmensa de la clase política, a la que debemos exigir un cambio radical, no podemos pensar y vivir solo pensando en el turismo como única fuente de ingresos (de momento el turismo va a nuestro favor) y qué sucede si por alguna causa y Dios no lo quiera quebramos en turismo, Canarias hoy por hoy no está preparada para recibir otros ingresos y desde luego no quiero ni pensar en el caos y la hecatombe económica en la que nos podríamos encontrar.

Vivir del turismo hasta ahora nos ha ido bien y ojalá nos dure toda la vida, pero en economía y en cuanto a los vaivenes internacionales no sabemos en ningún momento si esa bonanza turística siempre será igual o no, ojalá, repito e insisto, nos dure toda la vida.

Por lo tanto dentro de la balanza de pagos subsistir como hasta ahora del superávit que nos genera el turismo y manteniendo el estado de déficit en las otras balanzas (comercial, rentas y transferencias) es no solo un riesgo inmenso, sino un enorme atrevimiento al que hay que poner remedio inmediatamente, y eso solo es posible con un gran pacto económico de todas las fuerzas políticas, cualquiera que sea su color e ideología, desde el gobierno a la oposición, con la participación evidente de los empresarios y las fuerzas sindicales.

Frente a esto tenemos que reajustar desde ya nuestra balanza comercial y poner todas las medidas necesarias para ir cambiando esa enorme diferencia entre lo mucho que se importa (alimentos, ropa, calzado, electrónica, etc.) y lo poquísimo que exportamos. Somos un archipiélago con cerca de 2 millones de habitantes más una población turística que nos visita de casi 10 millones anuales (estamos hablando de un amplísimo segmento de consumidores) un enorme mercado, que aún nos permitimos comprar y traer de la península y extranjero hasta las papas, hortalizas, frutas, productos enlatados de todo tipo, productos de limpieza, cosmética, todo tipo de maquinaria y utillajes, etc. Vivimos en total dependencia del exterior. Y ya está bien, no podemos seguir mirándonos el ombligo, no podemos seguir siendo tan dependientes del exterior, hay que parar esta situación, hay que cambiar radicalmente nuestro sistema productivo, desde la seriedad, desde la planificación seria, desde la organización económica, con políticas no solo proteccionistas a nuestros productos sino más allá, con políticas que provoquen instalar redes industriales que fabriquen todo tipo de productos para el consumo de esta tierra y aspirar a exportar a países tanto de África como de Latinoamérica e incluso países de la Unión Europea. Y eso solo se hace cambiando la actual estructura económica y productiva de esta tierra, hay que ilusionar a nuestros empresarios y a nuestros jóvenes para que sean verdaderos emprendedores, facilitándoles de verdad todo tipos de medidas desde subvenciones, créditos blandos, avales, bonificaciones, etc. que les permitan montar empresas productivas perfectamente competitivas, no podemos seguir siendo referencia de las multinacionales y meros representantes y distribuidores, porque así no avanza nuestra economía, porque no podemos seguir con déficit de nuestra balanza comercial, porque no podemos vivir solo de la producción del plátano, del tomate, del gofio y algún producto más y no podemos seguir viendo día tras día cómo llegan centenares de barcos cargados de productos cuando esta tierra se cruza de brazo y no es capaz de montar esas fábricas generadoras de empleo, de hacer políticas agrícolas que llenen nuestros campos de hortalizas, frutas, etc. Es triste que hasta el pimiento nos lo traen de la península y todo porque el sistema ya está montado de tal forma que a muchos no les interesa que en esta tierra se cambie el sistema productivo y prefieren que vivamos eternamente dependientes del exterior para todo.

Y me surgen muchísimas dudas que no encuentro ni lógica ni razón y mucho menos sentido y traslado a los lectores para la reflexión, el debate y la exigencia colectiva a los responsables y gobiernos de esta tierra:

1.- ¿Cómo es posible que en una tierra rodeada por todos lados de mar tengamos que comprar pescado, marisco y otros productos del mar (calamar, pulpo, atún, sardina, etc.) a países extranjeros y que se importa desde Galicia, Japón, Corea, Marruecos, etc.? Pero si parece que estas islas se encuentran en el centro de la Península€ Incoherencia abismal.

2.- Nuestros campos vacíos, hasta el punto de que llegan centenares de barcos cargados de papas de importación, pimientos, pepinos, hortalizas, frutas de todo tipo y eso que tenemos una tierra agradecida y un clima estupendo para las cosechas. ¿No es más lógico y sensato elaborar una política agrícola que favorezca la incorporación al campo con subvenciones y medidas que estimule la producción de todas nuestras zonas agrícolas? ¿Cómo es posible que la producción alimenticia sea solo el 8% de lo que consumimos y el 92% productos importados (informe de INE y responsables de Agricultura)? Este grado de dependencia representa un peligroso nivel de vulnerabilidad y un riesgo "suicida", porque a esta situación de fragilidad se suma, en paralelo, el abandono progresivo de tierras agrícolas, que hay que poner solución inmediata e urgente.

3.- Por si fuera poco y gracias a la lucha de los agricultores y trabajadores del tomate que han mantenido un papel digno sobre esta producción frente a competidores de otros países que han querido prebendas de la Unión Europea a pesar de no pertenecer a ella, teniendo que estar mendigando años tras años que se les respeten los contingentes y los precios para ser competitivos y no arruinar el tomate de Canarias, pero aparecen incongruencias a todas luces de disparate. ¿Cómo es posible que el tomate que se produce en Canarias se exporta a Inglaterra, allí fabrican e industrializa el tomate y vuelve a Canarias en enormes depósitos para desde aquí envasarlo y embotellarlo? Con lo fácil que sería instalar empresas de fabricación y conserveras de tomates que después de su industrialización podamos comercializar y exportar a muchísimos países como producto terminado.

4.- Ni una lata de sardinas se conserva ni se fabrica en esta tierra, la época de las conserveras o las llamadas factorías en que tanto trabajo tuvieron muchos canarios antaño, todas desaparecieron, se instalaron en otros países, donde actualmente capturan la sardina o el atún en nuestras aguas, se los llevan a esos países, allí se industrializa, se enlata y nos vende a nosotros mismos. Esto realmente es de locos.

5.- Así podemos enumerar miles de productos en esa situación de clara dependencia en todo tipo de productos que además de triste es perjudicial para esta tierra que necesita producir, que necesita emplear mano de obra, que precisa focalizar un sector productivo alimentario e industrial desde la coherencia y desde las posibilidades enormes que tiene esta tierra. Sin querer entrar en cifras que no es mi estilo para no cansar a nadie solo decir que según informe de la Cotmac y del Cabildo el 93% de la carne de vaca que consumimos es importada a Canarias, el 81% de leche importada y hasta el queso en un 65% es importado€ muy fuerte, realmente increíble pero cierto.

Está muy bien la lucha sobre el REF y que se tenga en cuenta nuestro hecho diferencial canario por el alejamiento entre continentes y por la insularidad, es sin lugar a duda un derecho que hemos conquistado, pero quedarnos solo en eso nos limita nuestra capacidad y nuestro desarrollo y sobre todo la creación de puestos de trabajo solo será posible si regeneramos el sistema productivo de Canarias si realmente ponemos toda la formación que reciben nuestros estudiantes al servicio de la economía y del desarrollo de Canarias y eso solo es posible con empezar a hablar de superávit de la balanza de pagos, solo con poner toda la carne en el asador, favoreciendo la creación de fábricas en Canarias no solo para su consumo propio, sino con clara aspiración de tierra que exporte con fuerza y planificación, y pensando que aquel pueblo que vive dependiendo de todo es un pueblo que siempre está de rodillas, y ya es hora de ponernos en pie, exigir a los responsables un cambio radical de nuestro sistema económico, porque contamos con una tierra extraordinaria, con un empresario ejemplar y con una ciudadanía que lleva tiempo resignada. Es la hora de abrir Canarias al futuro y la prosperidad€ pero de verdad... y es hora de exigencias de toda Canarias para progresar y mirar el futuro con ilusión y con otra realidad para avanzar de verdad. Es hora de ponernos de pie y exigir otra realidad.