España es la nación donde se exalta más el patriotismo de los nacionalismos vasco y catalán, con sus celebraciones multitudinarias y exhibición de banderas, en el Aberri Eguna y en la Diada, que el patriotismo español, que los partidos políticos nacionales parece que tienen vergüenza de proclamarlo, sustituyendo la palabra "España" por la de "país" o "Estado Español", a pesar de lo cual no se ha llegado al Finis Hispaniae. Otto von Bismarck, el canciller de Hierro (1871-1890) acuñó sobre España esta famosa frase: "La nación más fuerte del mundo es, sin duda, España. Siempre ha intentado autodestruirse y nunca lo ha conseguido. El día que deje de intentarlo, volverán a ser la vanguardia del mundo". Los nacionalismos vasco y catalán han excluido el castellano, o español, de las instituciones, y han enseñado en sus escuelas a odiar a España, con la patética colaboración de los socialistas catalanes y la acobardada genuflexión de algunos populares, siguiendo las enseñanzas de Sabino Arana, enemigo acérrimo de España, fundador del Partido Nacionalista Vasco, que dijo: "Aquella Vizcaya este nuestro siglo despedazada por la furia extranjera, y expirante, que no muerta lo cual fuera preferible, sino humillada, pisoteada y escarnecida por España, por esa nación enteca y miserable"; y del llamado juramento de Larrazábal: "No quiero nada para mí, todo lo quiero para Bizkaia; ahora mismo, y no una sino cien veces, daría mi cuello a la cuchilla sin pretender ni la memoria de mi nombre si supiese que con ello habría de revivir mi Patria".

De la misma manera que los nacionalistas vascos y catalanes tienen el derecho a proclamar su amor a Euskadi y Cataluña, los que nos sentimos españoles tenemos el derecho y la obligación de proclamar nuestro amor a España. Se equivocan los que creen que el patriotismo y el amor a España son exclusivos del pensamiento conservador y reaccionario, cuando ha caracterizado el pensamiento liberal y progresista. Bastan para demostrarlo algunos ejemplos:

1) El republicano federal, presidente de la 1ª República Española en el año 1873, gaditano, catedrático de Filosofía, Emilio Castelar, proclamó en la Cortes: "Yo soy español, yo amo profundamente a España, y amo a España, más que la libertad, más que la República, más que la Democracia, y con todas mis fuerzas me opondré a que la más pequeña parte del territorio español sea desgarrado de España. Yo quiero entregar a los hijos que han de venir de España, una España unida, en una auténtica y verdadera nación".

2) El patriotismo de Galdós, que destaca constantemente en los Episodios Nacionales, le llevó durante un tiempo a participar en la actividad política presidiendo la Conjunción Republicano-Socialista en 1911. En la carta de 26 de abril de 1907 irrumpió en la política activa con estas palabras de intelectual comprometido: "Abandono los caminos llanos y me lanzo a la cuesta penosa, movido de un sentimiento que en nuestra edad miserable y feminil es considerado como una ridícula antigualla: el patriotismo, que parece que sacamos de los museos o de los archivos históricos como un arma vieja y enmohecida. Se equivocan, ese sentimiento soberano lo encontramos a todas las horas en el corazón del pueblo donde para bien nuestro existe y existirá siempre en toda su pujanza". De su patriotismo dejó constancia en su discurso pronunciado el día 9 de diciembre del año 1900 con ocasión del homenaje que le tributaron un nutrido grupo de Canarios en Madrid: "Habéis visto que ha llegado la hora de avivar en nuestras almas el amor a la patria chica para encender con él, en llamarada inextinguible, el amor de la grande. Aquí en la intimidad del patriotismo regional me permito asegurar que en nosotros vive y vivirá siempre el alma española. Nosotros los más distantes seamos los más próximos en el corazón de la patria".

3) En noviembre de 1938, con ocasión del Consejo de Ministros celebrado en Pedralbes, Juan Negrín afirmó, según refiere Julián Zugazagoitia: "No estoy haciendo la guerra contra Franco para que nos retoñe en Barcelona un separatismo estúpido y pueblerino. Estoy haciendo la guerra por España y para España, por su grandeza y para su grandeza. No hay más que una nación: ¡España! No se puede consentir esta sórdida y persistente campaña separatista y tiene que ser cortada de raíz si se quiere que yo siga dirigiendo la política del Gobierno, que es una política nacional. Nadie se interesa como yo por las peculiaridades de la tierra nativa. Amo entrañablemente todas las que se refieren a Canarias y no desprecio sino que exalto las que poseen otras regiones, pero por encima de todas ellas está España. Quien estorbe esa política nacional debe ser desplazado de su puesto. De otro modo dejo el mío. Antes de consentir campañas nacionalistas que nos lleven a desmembraciones, que de ningún modo admito, cedería el paso a Franco. En punto a la integridad de España soy irreductible y la defenderé de los desafueros de los de adentro". En otra ocasión le había dicho también a Julián Zugazagoitia:" Lo que no perdono a nadie [se refería a otros gobernantes republicanos] es su indiferencia por la suerte de España".

4) En el discurso pronunciado en Cuenca el 1º de mayo de 1936, el líder socialista Indalecio Prieto dijo lo siguiente: "A medida que la vida pasa por mí, yo, aunque internacionalista, me siento cada vez más profundamente español. Siento a España dentro de mi corazón y la llevo hasta en el tuétano mismo de mis huesos. Todas mis luchas, todos mis entusiasmos, todas mis energías, derrochadas con prodigalidad que quebrantó mi salud, los he consagrado a España", y estas otras palabras: "Mis dos grandes amores son el Partido Socialista y España, pero si alguna vez hubiera contradicción entre ellos, que no deseo se produzca nunca, elegiría los intereses de España".

5) Decía Miguel de Unamuno, vasco euscaldún: "Soy español, español de nacimiento, de educación, de cuerpo, de espíritu, de lengua y hasta de profesión y oficio", y en su obra maestra Niebla: "¡Pues sí, soy español, español de nacimiento, de educación, de cuerpo, de espíritu, de lengua y hasta de profesión y oficio; español sobre todo y ante todo, y el españolismo es mi religión, y el cielo en que quiero creer es una España celestial y eterna, y mi Dios un Dios, el de Nuestro Señor Don Quijote, un dios que piensa en español y en español dijo: ¡sea la luz!, y su verbo fue verbo español...!"

6) El amor a España también ha sido proclamado por los que en 1812 se llamaron españoles de ultramar, como Rubén Darío: "Yo que soy español, y me siento español de los pies a la cabeza, yo que soy español, de conciencia, obra y deseo, yo que nada vivo y nada veo, sino español por mi naturaleza, con la España que acaba y la que empieza, canto, auguro, profetizo y creo".

En el 12 de octubre, me sale del cuerpo, sin complejos, y desde lo más hondo de mi alma proclamar mi amor a España, con la misma expresión con la que terminó la conferencia sobre El sentido y Significación de España el socialista Fernando de los Ríos, pronunciada en México, el 17 de enero de 1945: ¡Salve España!

(*) Vicepresidente de la Fundación